‘LAS HIJAS DE OTROS HOMBRES’, RICHARD STERN

Las letras norteamericanas de los años setenta cuentan con escritores emblemáticos y exponentes de trabajos literarios de una calidad extraordinaria. Basta con recordar nombres como Philip Roth, Don DeLillo o Martin Amis para respaldar esta afirmación.  Y fue en 1973, en medio de esta ola de gran literatura cuando Richard Stern (Nueva York, 1928-Tybee Island, 2013) se hizo un merecido lugar y publicó su obra cumbre, Las hijas de otros hombres, un texto alabado por autores de la talla de John Cheever, Saul Bellow o el mismo Roth.

Nos encontramos en la década de los sesenta. El doctor Robert Merriwather disfruta de una existencia plácida y acomodada. Tiene un trabajo que le gusta como profesor en Harvard, cuatro hijos y una esposa, Sarah, que le aportan tranquilidad y sosiego. Por eso, cuando de forma inesperada aparece en su vida e inicia un romance son Cynthia Ryder, una joven alumna, dará comienzo un ciclo de hechos que harán tambalear dicha estabilidad familiar y la conducirán hasta su disolución.  Merriwather no está preparado para lo que está ocurriendo, para lo que siente cuando está con Sarah, una emoción ante la que su carácter sosegado y reflexivo se rebela pero que también le aporta un nuevo y desconocido aliento.

Las hijas de otros hombres en un viaje a través del amor, la pasión y el desencuentro, prestando especial atención a las consecuencias del fin de una relación conyugal, en la que el cariño y el respeto deja paso al odio e incluso la crueldad, como restos calcinados tras un incendio del que se intenta salvar al menos el recuerdo de los buenos tiempos.

La trama está expuesta con una sensibilidad e intuición en su desarrollo, de tal forma que consigue elevarse sobre otras historias similares, pero que no han contado con el privilegio del trato que el autor concede a sus protagonistas. Es digna de admiración la increíble destreza con la que Robert Stern penetra en la psicología de sus personajes, adentrándose en sus motivaciones, miedos y anhelos, a través de frases lúcidas, inteligentes, plenas de sagacidad y que convierten a Las hijas de otros hombres en un clásico actual merecedor de reconocimiento y lectura.  Es de destacar también el trazo de la época que realiza Stern, años de cambios, rebeldía y sueños, de los que los personajes y sus actos son también deudores.

Si el tema del fin de un romance como consecuencia del inicio de otro ha sido recurrente en la literatura de toda época, en las páginas de este libro se escruta con especial acierto cómo es el dolor de todos los implicados: el dolor y el desgarro de Sarah  y, en Merriwather, ver como sufre ante unos hechos que quiere pero no puede controlar y que conllevan dolor y desolación para aquellos que ama. Cuando asume que el divorcio es inevitable, debe afrontar también lo ineludible de sus consecuencias para todos, ya que si es cierto que el amor se puede presentar bajo varias formas, también lo es que la ruptura tiene varias caras, algo que Richard Stern nos muestra con palabras plenas de acierto.

Una obra extraordinaria que os recomiendo vivamente.

Un abrazo para todos desde El Primer Marcapáginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

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