‘ANTES DE LOS AÑOS TERRIBLES’, VÍCTOR DEL ÁRBOL

Los que somos fieles lectores de Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) estamos acostumbrados a su habilidad para relatar historias dispares en cuanto a su contenido y a su audacia para variar de escenarios, personajes y registros sin que le tiemble el pulso; cualquiera  que haya tenido el acierto de escoger uno de sus libros habrá sabido apreciar los excelentes resultados literarios que el autor ha conseguido: basta con mencionar títulos de tanta calidad como La tristeza del samurai (2012),  Un millón de gotas (2015),  La víspera de casi todo (2016) o Por encima de la lluvia (2017) para comprender que nos encontramos ante un escritor que transforma palabras en emociones  y que es capaz de crear personajes tan intensos como inolvidables.

Y si así ha sido hasta el momento, con Antes de los años terribles Víctor del Árbol ha sabido sorprendernos de nuevo con una historia de esas que necesitan ser contadas, escritas, leídas y, sobre todo, recordadas. Cualquiera que contemple a Isaías Yoweri trabajar en su taller de reparación de bicicletas jamás sospecharía la historia que encierra la mirada de aquel africano de treinta y seis años que, tras una vida repleta de penalidades, ha encontrado refugio y paz en Barcelona.  Tiene un trabajo, es feliz al lado de Lucía —con la que va a tener un hijo— y su existencia es apacible. No, nadie sospecharía que Isaías, a la edad de 12 años, fue reclutado y forzado a convertirse en un niño soldado por Joseph Kony, un enloquecido y fanático líder de la guerrilla que, durante años, cometió los mayores crímenes hacia su pueblo en nombre de supersticiones propias de un demente.  Por eso, cuando ahora Isaias recibe una invitación para regresar a Uganda a un congreso que busca la reconciliación histórica, aceptará la propuesta para intentar cerrar heridas y poner punto final a unos recuerdos que siguen convirtiendo sus sueños en pesadillas. Lo que ignora es que ciertas figuras de su pasado volverán a abatirse sobre él para satisfacer sus ansias de poder, odio y venganza, de forma que pondrán en peligro aquello que más ama.

Como el mismo autor ha explicado, esta historia está compuesta por un 90% de realidad y un 10% de ficción, lo cual hace que con este dato en la mente, sumergirse en su trama suponga un ejercicio especial para el lector. En cada página se detecta lo mucho que Víctor del Árbol se ha implicado —atención a la fuerza que obtiene el uso de la voz en primera persona del narrador—en esta historia de infancias, no solo perdidas, sino arrebatadas, robadas, el peor crimen posible contra un niño.  En palabras del autor, “despojar a un niño de toda fe y toda esperanza es como arrancar de raíz un retoño que todavía no es fuerte para defenderse, algo que morirá solo”.

El libro funciona como un thriller narrado en dos tiempos; en el pasado, durante los años de la infancia de Isaías junto a sus padres, su abuela Ngó —qué maravilloso personaje— y sus hermanos, antes de los años terribles en que fue raptado y convertido en un soldado infantil, y en el presente, donde los hechos lo llevarán a confrontarse a personajes siniestros con los que compartió los tiempos de la guerrilla, como Christian MF, Emmanuel K, El Evangelista o el mismo Kony, o evocar a otros que llenaron su corazón como Joel Chango, su hermano pequeño, o Lawino, su primer amor.

Lejos de ser un libro crudo, Antes de los años terribles es un ejercicio de amor, de compasión y, sobre todo, de esperanza; de esperanza en que es posible recuperar el aliento de aquel niño que fuimos y que aun palpita, aletargado, en nuestro interior, a la espera de que le demos permiso para regresar.  Cada página, cada imagen descrita se convierte, en palabras de uno de sus personajes, en una promesa a la espera de creer en ella. Tal vez este párrafo lo resuma a la perfección:

“El sonreía. ¡Sonreía!. Y eso me convertía a mí en alguien que había sido vencido. Una palabra que no levantaba polvo, gracias, acababa de sumergirme en la impotencia” .

Si en ciertos momentos de la novela el escritor hace referencia a El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, en ese viaje a la oscuridad que supone el horror de una guerra, Antes de los años terribles se convierte en una llamada al recuerdo pero también al perdón, la única forma real de construir y renacer.  En palabras también de Víctor del Árbol, “este libro podía haberse escrito desde la rabia o la ira, pero está escrito desde la compasión“.

Si me aceptáis una última recomendación, es una obra para leer despacio, con calma. Descubriréis muchas frases y pensamientos en los que os detendréis para releerlos. El perfecto compañero para unas excelente horas de lectura que os hará llegar a la última página con la sensación de haber leído uno de los libros más hermosos de los últimos años.

Un abrazo para todos desde El Primer Marcapáginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

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