DOMINGO VILLAR: “EL ÚLTIMO BARCO”. ENTREVISTA.

Estamos de celebración en  El Primer Marca Páginas, ya que recibimos a Domingo Villar, autor de uno de los mejores libros publicados este año, El último barco; se trata de una historia policíaca y de intriga con una excelente calidad literaria y que cuenta con un desarrollo narrativo perfecto, y que ya reseñamos hace poco; aquí os dejo el enlace para que lo leáis:  https://blog.hola.com/elprimermarcapaginas/2019/03/el-ultimo-barco-domingo-villar.html

En esta estupenda entrevista que nos ha concedido tenemos la oportunidad de conocer mejor al autor y a su obra; un auténtico privilegio para los que hemos disfrutado de sus libros, hacerlo ahora de sus interesantes comentarios.

PREGUNTA.- Cuéntanos cómo surgió, cuál fue el punto de partida de la historia que nos muestras en tu novela El último barco. ¿Ficción, realidad o una combinación de ambas?

RESPUESTA.- Hay varios pilares sobre los que se asienta la novela. La trama policial es completamente imaginaria; sin embargo, sí son reales casi todos los escenarios en los que se desarrolla la historia. Uno de ellos es una escuela situada en el corazón de la ciudad de Vigo en la que se enseñan algunos oficios artesanos como los de ceramista, orfebre o luthier. Otro, las playas tranquilas del litoral de Tirán, al otro lado de la ría.

P.- En El último barco es evidente la importancia que concedes al ritmo en el desarrollo de la historia, sin urgencias y dando importancia al detalle y a la construcción metódica de la mirada de cada personaje, ¿cómo se afronta la escritura bajo ese prisma artesano?

R.- Yo entiendo que el literario es un oficio artesano y, en general, creo que los oficios artesanos y las prisas no se llevan bien. Del mismo modo que el luthier que construye un violín tiene que elegir bien las maderas y dedicar al instrumento el tiempo y cariño que sea necesario hasta rematarlo, los autores literarios escogemos un escenario y unos personajes para nuestra historia y aplicamos la misma receta: cariño y paciencia. Yo intento que el lector entre con facilidad en el mundo que narro. Me gusta trabajar el texto, pulirlo para que al lector no se le enganche la ropa mientras se desliza por el libro.

P.- Desde Ojos de agua, tu primera novela con el inspector Leo Caldas como protagonista, ha transcurrido más de una década en la que te ha acompañado a lo largo de muchas situaciones. ¿Cuál es tu sensación como creador de un personaje que ha contado desde el principio con el favor de los lectores? Además, Leo ha ido pasando por situaciones difíciles. ¿Qué planes tienes para él?

R.- Sé que debo mucho a Leo Caldas. Hay muchos lectores que, aunque asegurasen esperar un libro mío, lo que esperaban realmente era rencontrarse con él. Estoy muy cómodo con un compañero de viaje que es un tipo sereno, prudente, compasivo… Tengo muchas historias en la cabeza y en casi todas participa Caldas.

P.- ¿Cuáles fueron las motivaciones que te llevaron a escribir, a contar historias?

R.- Fui un niño fantasioso, algo tendente a deformar la realidad. Me encantaba leer y supongo que empezaría a escribir por emulación. Igual que se empieza a jugar al fútbol siguiendo el modelo de Messi o Iago Aspas, yo debí de comenzar soñando con llegar ser Stevenson o Conan Doyle y, de paso, encontré un modo de canalizar mi imaginación.

P.- ¿Y qué te movió a crear un personaje con la personalidad y los rasgos psicológicos de Leo Caldas?

R.- He ido descubriendo la personalidad de Caldas poco a poco, a base de convivencia. Todos los personajes nacen vivos de sus autores, así que parece lógico que tengan parte de nuestra carga genética. De hecho, Caldas y yo estamos hermanados por un padre bodeguero y por haber crecido a orillas del mismo mar, tenemos amigos comunes, hemos colaborado en programas de radio… Sin embargo, hay otros rasgos de Caldas que no reconozco en mí.

 P.- Galicia es un personaje más en tus novelas, se respira en cada página su latido y se filtra en el espíritu de tus personajes. ¿Te facilita la tarea, te compromete más en ella o te la complica?

R.- Yo creo que hay varios motivos por los que me la facilita: por un lado, me ayuda a vencer la morriña. Vivo en Madrid desde hace mucho tiempo, pero cada vez que me siento a escribir puedo viajar de vuelta a mi tierra. Por otra parte, no se me ocurre un escenario más sugerente para situar una novela negra que las Rías Baixas: una costa llena de recovecos en la que caben una ciudad con un puerto inmenso, pequeñas aldeas, playas solitarias, montes verdes, islas…, y todo a pocos kilómetros de la frontera.

P.- Publicaciones, cifras, lectores… ¿Qué es el éxito literario para Domingo Villar?

R.- No estoy seguro, pero supongo que hay varios tipos de éxito, pero no todos se miden en premios ni en ejemplares vendidos. De hecho, nadie en sus cabales escribe –ni abre una librería o un sello editorial– con la intención de hacerse rico. Es verdad que el éxito comercial tiene varios efectos: por un lado, me permite dedicarme exclusivamente a la literatura, que es algo que ni siquiera había contemplado en el mejor de mis sueños; por otro lado, los libros que se venden bien permiten a editoriales como Siruela o Galaxia, el sello en el que publico en gallego, cuadrar sus balances y “perder dinero” con libros que se venden menos pero que son necesarios.

En todo caso, el éxito que más valoro es el de tratar de escribir con honestidad.

P.- Has reescrito El último barco para conseguir eso tan complicado para un autor que es escribir el libro que deseaba escribir. ¿Cómo se llega a tomar esa dura —y madura— decisión de respirar hondo, pulsar la tecla “borrar” y comenzar de nuevo?                   

R.- El libro no me emocionaba y así era difícil que llegase a emocionar a un lector. La única solución honesta era volver a intentarlo. De cualquier forma, no creo que la decisión de empezar de nuevo responda a un signo de madurez. Simplemente, las cosas no siempre salen bien a la primera.

P.- ¿Qué planes tienes para el futuro en cuanto a la literatura?

R.- Necesito un poco de aire antes de volver a escribir una novela. Llevo algunas semanas escribiendo una obra de teatro y tengo ideas para varios libros nuevos en los que Caldas volvería a ser mi compañero de viaje, pero aún tengo que decidir en cuál de ellos me embarco.

Un abrazo para todos desde El Primer Marcapáginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

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