“EL MONTACARGAS”, FRÉDÉRIC DARD

A todo aquel que tenga un rincón especial en su librería destinado a albergar los títulos que le hayan calado hondo en su ánimo como lector, le recomiendo que busque un espacio para ubicar “El montacargas”, de Frédéric Dard (Bourgoin-Jallieu, 1921-Bonnefontaine, 2000), ya que cuando concluya su última página quedará asombrado por la habilidad, lucidez y perspicacia literaria del autor galo.

Albert Herbein, un ex presidiario, camina abatido por las calles la víspera de Navidad, entre la soledad y la duda de qué será de su vida ahora que ha abandonado la cárcel.  Además, su madre acaba de fallecer y siente que no puede permanecer en una casa repleta de recuerdos que lo asfixian en unas fechas tan señaladas.  Es por esa causa por la que al conocer en una brasserie a una interesante mujer, la señora Dravet, parece que ha encontrado por fin un aliciente a su triste existencia.  Pero cuando la acompaña a su casa, con la expectativa de un posible romance, vislumbra una serie de hechos que le hacen albergar sospechas de que las cosas no son lo que parecen y que, tal vez, se encuentre inmerso en una pesadilla de la que no podrá salir.

Nos encontramos ante un libro que, aunque no es extenso, alberga una historia de intriga desarrollada a la perfección en su inicio y transcurso, y que cuenta con un final en el que no hay puntos oscuros, como la nitidez de conjunto con que se contemplar un cuadro en su totalidad. Quién tenga el acierto de leer “El montacargas“, comprenderá en su completa extensión el significado de la expresión “lectura adictiva” y, sobre todo, el de “desenlace inesperado”; cada página sorprende, ya que cada certeza termina por verse convertida en humo y a cada paso que dan los protagonistas surgen nuevas dudas en el lector que no hacen sino mantener la incógnita que envuelve a la señora Dravet.

El giro en que culmina la trama solo puede ser calificado de magistral y merecería que se consignara al final de la novela aquel aviso que figuraba al final de algunas películas clásicas: “La dirección del teatro sugiere por el entretenimiento de sus amigos que no hayan visto la película, que ustedes no divulguen, a nadie, su final”. 

La trayectoria literaria de Frédéric Dard , es impresionante: nos encontramos ante un escritor versátil, con una extensa producción como guionista, dramaturgo y novelista de género policíaco.  De entre los más de 300 libros que escribió, merece especial atención la saga del comisario Antoine San-Antonio de los servicios secretos franceses, una colección de 175 novelas publicadas desde 1949 hasta los años 90 y que fue muy célebre en la Francia de esa época. Pero es con su obra “El montacargas” con la que consigue un éxito arrollador, hasta el punto de que contó con una adaptación a la gran pantalla en la película de Marcel Duwal “Le monte-charge” (1962), una joya del cine negro francés.

La obra de Frédéric Dard merece ser leída y saboreada a la altura de los más grandes del género e, incluso, sin titubeos, verse situada en la parte más elevada del escalafón.

Un abrazo para todos desde El Primer Marcapáginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

 

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