“DONDE FUIMOS INVENCIBLES”, MARÍA ORUÑA

Las obras de María Oruña (Vigo, 1976) son ya una visita habitual en El Primer Marca Páginas, que se enorgullece de haber albergado desde su comienzo la exitosa saga de libros de Puerto Escondido (2015), la cual dio inicio con el título del mismo nombre, continuó con Un lugar a dónde ir (2017), y ahora prosigue con Donde fuimos invencibles (2018) la, por ahora, última entrega de los casos protagonizados por la teniente de la Guardia Civil Valentina Redondo, a cargo de la Unidad Orgánica de Policía de Investigación Judicial de Cantabria.

Es incuestionable el mérito y la habilidad literaria de esta autora gallega y de padre cántabro en la creación de todo un universo propio de personajes y personalidades bien definidas, con sus amores, miedos e ilusiones, todo ello envuelto en unas tramas que podemos ubicar en la mejor tradición de las novelas de intriga.

Y precisamente un homenaje a dichos libros y a autoras emblemáticas como Agatha Christie es lo que María Oruña nos trae en este nueva historia, en la que evoca el clásico Diez negritos. Un conjunto de personajes con secretos, sombras y un pasado oculto que, a través de una serie de pistas, converge en el presente y desemboca en uno de esos finales trepidantes a los que nos tiene acostumbrados su autora.

Una vez más, los bellísimos paisajes cántabros son el escenario de la trama y, en concreto, uno de sus edificios más hermosos, la Quinta del Amo. Su reciente propietario por herencia, Carlos Green, veraneante con su familia durante su adolescencia, ve interrumpida su plácida residencia en el palacio por una muerte sorprendente y por una serie de hechos que escapan a la razón y rozan lo paranormal. Encargada del caso, Valentina cuenta con la colaboración de su habitual equipo, el subteniente Sabadelle y el sargento Ribeiro y, por supuesto, la aportación de su inseparable pareja sentimental, Oliver.

Al igual que los anteriores títulos, Donde fuimos invencibles es uno de esos libros en los que, una vez comenzado, continuar avanzando a través de sus páginas se convierte en un placer y una agradable necesidad. El adjetivo tantas veces empleado de adictivo para calificar una lectura, en esta ocasión se confirma y se hace evidente a medida que nos sumergimos en una trama que atesora magia, intriga e historia.

La fuerza de los libros de Oruña no solo radica en sus personajes, bien elaborados y definidos hasta el detalle, sino en la construcción de unas tramas en las que, como un laberinto del que debemos salir, la autora nos va dejando pista tras pista hasta conducirnos y revelarnos un desenlace asombroso. Mérito añadido, y muy estimable, es que María Oruña, como escritora, no recurre a la facilidad de repetir un modelo que le haya funcionado previamente, sino que afronta nuevos e interesantes retos literarios, haciendo evolucionar a sus personajes y reservándonos, siempre, alguna sorpresa.

Un libro para disfrutar y dejar pasar las horas.

Un abrazo para todos desde El Primer Marcapáginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

Pedro Brotini

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