‘EL ÚLTIMO CASO DE PHILIP TRENT’, E.C. BENTLEY

Es importante permanecer atento a los nuevos y estupendos autores que van surgiendo en los anaqueles de las librerías, pero tanto o más lo es acudir y descubrir a escritores clásicos como el que hoy nos ocupa.  Pensar en las fuentes de la novela policiaca es recurrir a los nombres de Arthur Conan Doyle, Agatha Christie o Wilkie Collins pero sería un error pasar por alto a E.C Bentley (Londres, 1875), autor de esta auténtica delicia para el lector que es El último caso de Philip Trent.

Igual que asociamos a personajes  como Sherlock Holmes o a Hércules Poirot, de forma refleja, con sus creadores, el investigador surgido de la imaginación del británico Bentley, el peculiar pintor, periodista y detective Philip Trent reúne una serie de características que lo hacen muy atractivo a los ojos del público. Un sentido del humor muy particular, un prodigioso sentido de la observación e interpretación de los hechos y una visión irónica de su entorno que lo hace diferenciarse del resto de sagaces estudiosos del crimen y el delito.

Uno de los méritos a destacar del autor es la construcción de una trama en la que se muestra audaz tanto en la descripción de los hechos como en la resolución de la intriga central, sin olvidar la sólida construcción de unos personajes repletos de matices que se revelan como esenciales para ser participes en la aguda resolución del caso que despliega E.C. Bentley.

Escrita en 1913, podemos apreciar el esmero del escritor en el uso del lenguaje (espléndida traducción la de esta cuidada edición realizada por Siruela), muy atento a la descripción psicológica de los protagonistas, lo cual repercute en la calidad del texto en fondo y forma, dotándolo de una espléndida elegancia literaria digna de aprecio.

La trama que relata Bentley nos muestra el asesinato de un magnate de las finanzas,  Sigsbee Manderson,  en el que hay implicados varios sospechosos: su esposa -la atractiva Mabel-, el secretario del difunto -el eficiente Marlowe-, o Bunner -otro de sus empleados-.  Philip Trent analiza los hechos, elabora una teoría y llega a una conclusión, pero claro, las cosas no siempre son lo que parecen y surgen algunas sorpresas.  Trent no es un infalible detective al uso y demuestra que es humano, capaz de errar…y de enamorarse.

Y una curiosidad. La obra ha conocido varias adaptaciones cinematográficas, una de ellas dirigida nada menos que por Howard Hawks, titulada ¿Quién es el culpable? y otra, dirigida por Herbert Wilcox y con la intervención de Orson Wells, llamada El enigma de Manderson.

Una lectura de gran calidad y un autor muy recomendable.

Un abrazo para todos desde El Primer Marcapáginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

Pedro Brotini

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