“El mapa de un crimen”, Paco López Mengual

el mapaHay ciertas novelas que van más allá del texto escrito y constituyen un testimonio vivo de un tiempo y una época.  Páginas con palabras que dibujan historias que hemos vivido o escuchado y que cuando encuentran una mano hábil vuelven a cobrar vida por el tiempo que dura su lectura, encontrando nuevo cobijo en nuestra memoria.  Paco López Mengual (Molina de Segura, 1962) es el dueño de esa mano y nos ha regalado “El mapa de un crimen”, un libro que es más que una novela negra sino también un recuerdo de nuestra historia reciente.

Un domingo de 1952, la navaja de un barbero cortó el aliento de un tranquilo pueblo de Murcia. Ese día, Joaquín Maqueda, el farmacéutico del pueblo, murió asesinado ante un numeroso grupo de testigos que paseaban por la calle principal del pueblo. El Garra, el mozo de barbería que cometió el crimen, estaba enamorado de la joven Isabel, prometida de la víctima. Medio siglo después, el narrador de esta historia, obsesionado por el enigmático crimen del que tanto ha oído hablar desde que era niño, decide bucear en el pasado y desvelar los entresijos del caso, y también de las vidas de los vecinos del pueblo, marcadas por los trágicos sucesos de la Guerra Civil.

Pregunta.- Aunque en El mapa de un crimen nos guías hasta ponernos en primera fila de un asesinato, tu libro tiene otras lecturas y va más allá  de una novela negra al uso, ¿cuáles son las coordenadas principales para adentrarnos en la ruta que nos propone tu historia?

 Respuesta.- Como bien dices, no es una novela negra al uso. Quizás el título confunda bastante al lector. Hay un crimen, pero se cuenta en la primera página. Desde el primer momento, sabemos quién es el muerto; quién, el asesino; y quién, la chica motivo de la discordia… Así que el interés de la historia se centra en otros aspectos. El ambiente de posguerra en los pueblos, la sensación de derrota personal de todos los protagonistas…; quizás ahí radican las claves.

plmP.- La forma en que narras los hechos, a base de insinuar trazos sin mostrar el dibujo entero, invita a evocar ciertas prácticas cinematográficas, ¿qué puedes comentarnos al respecto?

R.-El mapa de un crimen se narra de una manera desestructurada. Los capítulos son piezas sueltas que van dando saltos en el tiempo de una manera, aparentemente, aleatoria. Se trata de un puzzle narrativo que precisa de la complicidad del lector, que va leyendo capítulo a capítulo, colocando pieza a pieza… y, sólo cuando coloca la última ve la historia al completo. Es una fórmula de narrar que han empleado algunos cineastas en sus películas como Iñárritu y Arriaga, cuando eran dúo, o Quentin Tarantino.

P.- Hay quien sostiene que los buenos libros tienen la virtud, por parte de sus autores, de saber solapar ficción con realidad hasta el punto que el lector entra de forma cómplice con el juego que le ofrece el escritor, ¿en qué medida El mapa de un crimen se ajusta a esta afirmación?

R.-La historia que cuento en El mapa de un crimen tiene su base en un hecho real que escuché contar en numerosas ocasiones. Pero yo, desde el primer momento, tenía claro que quería escribir una novela, no un suceso real novelado. Así que decidí contar la historia que yo escuchaba de niño, rellenando los muchos huecos que quedaban con el fruto de mi imaginación. Llegó un momento en el que no quise seguir conociendo aspectos de suceso, no quise seguir documentándome… Soy consciente de que al lector le cuesta discernir cual es la parte real y cual la ficticia… pero me gusta.

P.- La oferta literaria es hoy más amplia que nunca y la forma de acceder a la misma es extensa, pero ¿cómo conseguir que los jóvenes se   enganchen   a  la   lectura   en  plena   era de los dispositivos electrónicos?

R.- Creo que sólo hay una fórmula: escribir buenas historias y escribirlas de una forma atractiva. La competencia de los libros es grande y buena, y no basta con lamentos. Los poetas lo están logrando: hay una hornada de jóvenes que llegan con sus poemas a la gente, que han encontrado nuevos formatos en internet y que, a la vez, están llenando bibliotecas, bares y salas de conciertos…

P.- Aparte de escritor, también eres lector. ¿Cuáles son tus lecturas imprescindibles, esos autores y obras que son tu punto de referencia?

R.- Casi todos mis referentes son autores que escriben en castellano. Javier Cercas (Soldados de Salamina), C.J. Cela (La familia de Pascual Duarte, Viaje a La Alcarria), Manuel Moyano (Dietario Mágico), García Marquez (Crónica de una muerte anunciada), M. Delibes (Los santos inocentes), Pérez-Reverte (El tango de la guardia vieja), Josep Pla (El cuaderno Gris)…

P.- Adelántanos alguna pista de cuáles son tus próximos proyectos.

R.- Acaba de salir un libro de viajes, Unos días en París, que es un diario que escribí hace 10 años cuando estaba pasando unos días de vacaciones en la capital francesa. En otoño aparecerá una nueva novela, Seis años después; se trata de un thriller ambientado en los últimos años del franquismo y primeros de la transición. Y, quizás, también vea la luz un libro destinado a lectores del tramo infantil-juvenil. Proyectos no faltan.

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