TARDES CON MARGUERITTE

Una buena novela y una buena historia no requiere tener cientos y cientos de hojas.  De hecho, en muchas ocasiones, cuando leemos un libro, no podemos evitar decir aquello de “esta bien, pero le sobran doscientas páginas”, lo cual es lo mismo que decir que nos ha gustado, pero nos podía haber agradado más.  Como en otras cosas, menos es más.

Ultimamente he leído varios libros que son todo lo contrario, es decir, pocas páginas, pero de gran calidad, con historias plenas, personajes repletos de vida y un desenlace redondo, de esos que nos hacen llegar a la última página con una sonrisa en el rostro.  Este es el caso de Tardes con Margueritte, de la autora francesa Marie-Sabine Roger.

Germain es un hombre de 45 años, grandullón, simple, con necesidades básicas, poco espabilado a simple vista.  Margueritte es una anciana, que pasa sus tardes en un parque, sentada en un banco, viendo pasar los últimos años de su vida…hasta que en cierto momento, estas dos personas comienzan a compartir en ese jardín, y delante de las palomas que lo pueblan, sus vidas, sus sueños y sus ilusiones.

Margueritte ama, sobre todas las cosas, sus libros.  Germain, por su parte, no le ve la menor utilidad a esos objetos de papel con tinta impresa…  Dos personas diferentes, opuestas incluso, pero que en realidad, son dos piezas de un puzzle que están llamadas a complementarse.

A los que penséis que es una historia mil veces contada, os diré que no es así.  Es sensible, que no sensiblera, con un lenguaje en ocasiones duro -en boca de Germain- .   No es, ni por asomo, una obra menor.  Doscientas páginas escasas, que os aseguro se os harán cortas.  Una auténtica delicia.

Reciéntemente ha sido adaptada al cine, con Gerard Depardieu en el papel de Germain -una elección acertadísima-, al igual que la de poner el rostro de Margueritte en la actriz Giséle Casadeus, una actriz francesa de… ¡96 años!, fabulosa.

Buen libro, buena película.  Celulosa y celuloide, asi que…a disfrutar.

¡Un abrazo desde el Marcapáginas!

  • Dichosos los ojos que lo vuelven a leer, estimado Sr. Castelfranco. Grato placer el encontrarle de nuevo y más comentando tan maravillosa obra.
    Leída este verano bajo el tibio sol de la campiña inglesa fueron unos momentos de los más disfrutados de este estío.
    Palabras justas en momentos exactos, toda una lección de escritura. Cuánto se puede decir con tan poco. Sin rodeos, sin datos absurdos y aburridos…
    La película, ansío verla (tendré que hacer otro viaje espacio-temporal). Son dos actores muy apreciados por mí. Y creo que muy bien escogidos para la ocasión. Mi enhorabuena a Madame Gisèle, un ejemplo de cómo vivir la vida plenamente.
    Saludos desde el otoño de Camelot.

  • Que libro tan maravilloso, yo también lo leí en la playa este verano, se te hace corto pero es redondo de principio a fín.
    Tengo muuuuchas ganas de ver la peli, Depardie me encanta desde Cirano, pero a ella no la conozco, no se si será actriz o no.
    En fín, un libro perfecto.
    Saludos.

  • Apreciado Merlín, para mí también es un placer volver a saludarle y comprobar que sigue disfrutando de las buenas cosas de la vida, incluso de las mejores, como es un buen libro.

    Querida Viola, tenemos que ver la película por supuesto, y comentarla. Historia y personajes lo merecen, por supuesto. Un abrazo.

    Amigo Paco, qué gusto encontrarte por aquí, espero que sigamos viéndonos, cibernética y personalmente, aquí y en La Molineta. Un abrazo fuerte.

    Apreciado Agustín, qué gran alegría volver a saludarte. En los libros, como en otras cosas, recalco lo dicho más arriba: menos es más. Un abrazo para ti.

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