EL REGALO

           ¡Ah, los regalos! A todos nos gusta hacerlos y más aun recibirlos…¿o quizás no?…

           Hace poco me vi inmerso en una conversación con unos amigos que hablaban acerca de un regalo que tenían que hacer a un conocido.  Como no conocían demasiado de él ni de sus gustos y se trataba de salir del compromiso, hicieron una tormenta de ideas para dilucidar qué le obsequiában.  Me quedé, observé, y participé…

– Una camisa -dijo Marcos-.

– Y ¿de qué color? ¿Clara, oscura? Eso es muy personal, y la talla tampoco la acertamos, seguro -respondió Adrián-.

– Vale, ya lo tengo, una botella de vino -contraatacó Marcos-.

– Me parece que es abstemio, el otro día le vi tomando una coca-cola -dije yo-.

Momento de silencio, humo sobre nuestras cabezas, miradas al infinito…

– ¿Y un reproductor de MP3?, la música le gusta a todo el mundo, eso no falla-argumentó el incansable Marcos-.

-¡Hala, tío!, eso es muy caro, no te pases, que se trata de salir del paso y ya está-.

           Después de pasar por los lugares comunes del billetero (“seguro que ya tiene”), unos guantes (“es caluroso”), una corbata (“tiene muchas”), un vacíabolsillos (“eso es un trasto”) y un sinfín de otros propuestas de objetos anodinos como ¡un pisapapeles!, (¿quién regala un pisapapeles?), me atreví:

–  Regaladle un libro.

         Juro que me miraron como si hubiera propuesto que le rapásemos con una cuchilla oxidada la cabeza y se la pintáramos de purpurina.  Su entusiasmo con mi idea me emocionó…

– ¿Un libro?

-¿Para qué?

– ¿Y si no le gusta leer?

-¿Y si no le gusta de lo que va?

– ¿Y si ya ha visto la película?

-¿Qué película? -dije yo-

– ¡Ah!, no se, pero seguro que ya han hecho una, fijo -sentenció Adrián-.

– Está bien, un libro, -dijo Marcos-.además no son muy caros, ¿no?.

– Hombre, de todo hay, depende si es una novedad o algo más clásico, la editorial, la edición, la…

– Vale, pero que sea gordo y con alguna foto -dijo Marcos-.

– ¿Y eso qué más da? -me alucinó-.

– Queda mejor. Viste más, vaya -dijo Marcos. Y se quedó tan ancho-.

          Finalmente, fue un libro, y me encomendaron elegirlo a mi (“uf, ve tú, que hay muchos y es un mareo”). 

          Un regalo de prestigio, vaya.  Ah, y lo cambió por otra cosa, pero no fue un pisapapeles. Creo…

  
 
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  • Colega Castelfranco: te felicito por tu iniciativa al proponer un libro.
    Me ha puesto un poco triste la imagen que sobre los mismos tenían tus contertulios… pero en fin, supongo que ESO es lo que piensa mucha gente. Por desgracia.
    No desistas. Tu buen hacer seguro que va a servir para descubrir el placer de la lectura a mucha gente.
    Un fuerte abrazo.

  • Los mejores regalos que he recibido en mi vida han sido libros. Siempre había un libro entre mis juguetes el día de Reyes; un libro, como detalle, el día de mi cumpleaños; un libro de regalo el día de mi santo…Yo me hartaba de pedir cosas absurdas, que también me regalaban, pero mis mejores regalos fueron aquellos libros que no pedía. Me enseñaron a amar la lectura y, entre alguna otra cosilla, quizás sea el mejor legado de mis padres.
    Gracias a ellos,
    y a tí, por tus amables palabras para con “El cerro”
    Te seguiré leyendo.

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