El medicamento que va a revolucionar la pérdida de peso

Se llama Ozempic y parece que va a cambiar las reglas del juego. Es un tratamiento experimental, probado recientemente por científicos, capaz de suprimir el apetito.

La obesidad es uno de los grandes problemas de salud del mundo occidental y es muy difícil de tratar. Las opciones para tratarla suelen ser muy invasivas y suelen conllevar efectos secundarios importantes.

Sin embargo, este tratamiento experimental, probado recientemente por científicos, podría abrir nuevas puertas para tratar a los pacientes con obesidad para bajar de peso.

Se llama semaglutida y es un nuevo fármaco que ha venido a revolucionar el tratamiento contra la obesidad. La revista New England Journal for Medicine ha publicado al respecto un estudio en el que demuestra que el 35% de las personas que tomaron este medicamento para tratar la obesidad perdieron más de una quinta parte de su peso corporal total.

El nuevo fármaco, además, “es la mejor opción” para los pacientes con diabetes tipo 2 cuya primera prioridad es perder peso, porque parece ser que perderán más peso que con otro fármaco antidiabético.

Esto hace que el medicamento sea hasta dos veces más efectivo que los tratamientos ya existentes para bajar de peso, dicen los investigadores, acercándose al tipo de eficacia de las intervenciones quirúrgicas.

Como hemos visto, el medicamento Ozempic está compuesto por semaglutida que se usa fundamentalmente para la diabetes tipo 2. Pero también se le ha visto una aplicación médica para tratar la obesidad, para la pérdida de peso, y va muy bien por el mecanismo de acción que tiene. Y de repente, ha habido una revolución con este medicamento por el boca a boca, pero la gente no se ha puesto en manos de profesionales o especialistas y ahí es donde pueden venir los problemas por el mal uso.

Estamos hablando de un medicamento que solo puede estar recetado y pautado por médicos y especialistas. Siempre hay que ponerse en las mejores manos y hoy hablamos con la Doctora Matilde Bayton para que nos cuente en qué casos se puede utilizar Ozempic y cuáles son sus beneficios.

“Antes de pautar un tratamiento con Ozempic, a todos mis pacientes les hago una analítica previa para determinar cuál es el metabolismo de los hidratos de carbono, porque no todos los órganos envejecen a la vez y hay personas que tienen un metabolismo más envejecido, más lento, sin ser patológico, de la glucosa. Mantienen unos niveles muy altos de glucosa durante más tiempo de lo debido y esto hace que tengan más facilidad para engordar y que tengan esos picos más altos de hambre compulsiva. Tienen subidas y bajadas de glucosa más bruscas porque sus receptores de membranas están bloqueados. Lo que he descubierto con Ozempic es que cuando realizo al paciente análisis de control de glucosa y de hemoglobina glicosilada, mejora mucho para encontrar los receptores que no están alterados. Entonces yo les pongo un plan nutricional, que sí que tiene que tener glucosa para realizar ese entrenamiento de buscar los receptores adecuados, para que cuando quitemos el medicamento estén preparados y ya tengamos unos hábitos nutricionales correctos y de ejercicio. Realmente has hecho un cambio de pautas de alimentación que va a hacer que te mantengas sin coger peso”, afirma la Doctora Matilde Bayton.

“Las ganas de comer disminuyen porque el mecanismo de acción que tiene reduce la velocidad en la que los alimentos salen del estómago, no haces un vaciamiento rápido, con lo cual la liberación de la glucosa es más lenta y te sientes más saciada. Y también a nivel receptor cerebral te da esa sensación de saciedad. Estimula también al páncreas para que genere más insulina. Al final lo que conseguimos es normalizar las funciones del organismo en la persona que es compulsiva a la hora de comer. Es cierto que no es algo mágico y que tiene que estar pautado y controlado siempre por un especialista ya que estamos hablando de un medicamento que no se puede poner y quitar cuando queramos. Y hay que hacer un seguimiento con analíticas de control ya que si no haces caso a las pautas del profesional pueden surgir problemas como sudoración, náuseas, vómitos…”

“Las dosis se van controlando, se suele empezar por 0,25 el primer mes, luego 0,5 otro mes y luego 1 mg. Incluso en EEUU se están haciendo estudios de 2,4 mg. Es muy cómodo porque se pincha una vez a la semana. Normalmente suelo tener al paciente unos 6 meses con este tratamiento y después lo retiro. No hace falta que sea poco a poco porque no hay efecto rebote. Como la persona ya tiene ese logro conseguido se mantiene. Normalizando la alimentación es mucho más fácil hacer una dieta si yo no tengo hambre, pero tienen que comer y normalizar su nutrición. Yo les hago análisis todos los meses para controlarles si han perdido masa muscular, si han estimulado la hormona del crecimiento… para ir adaptando la alimentación. En un mes pueden llegar a perder de 6 a 7 kilos.”

Hablamos de obesidad, la enfermedad que, según la OMS, desde 1975 se ha casi triplicado en todo el mundo. El ‘mapa’ de esta enfermedad en nuestro país no es nada halagüeño: la mitad de la población adulta padece sobrepeso y, de ellos, un 25% sufre obesidad. Y si hablamos de la población infantil, nos topamos con que cerca del 40% de los niños españoles de entre 3 y 8 años tiene o lo uno o lo otro.

Sin embargo, el final de esta enfermedad parece estar cada día más cerca.

Este medicamento actúa secuestrando el propio sistema de regulación del apetito del cuerpo en el cerebro, lo que reduce el hambre y la ingesta de calorías.

El tratamiento de la obesidad, hasta hace muy poco tiempo, se basaba en los cambios en los hábitos alimentarios y en potenciar la actividad física, sin poder ofrecer a los pacientes ningún apoyo farmacológico que ayudase a perder peso y a mantenerlo a lo largo del tiempo. Pues bien, estos resultados normalizan el tratamiento farmacológico de la patología, al igual que se está normalizando el tratamiento de otras enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial o el dolor de cabeza.

Con la evidencia de este ensayo, la semaglutida se ha presentado para aprobación regulatoria como tratamiento para la obesidad al Instituto Nacional de Excelencia Clínica (NICE) de Reino Unido, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA).

En España aún no está aprobado como medicamento para la pérdida de peso, pero se espera que en poco tiempo sea aprobado, ya que los resultados en estudios con numerosos pacientes así lo están avalando.

 

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