Dr. Jesús Sierra, el maestro entre agujas

Poco a poco vamos avanzando en esta nueva normalidad en la que nos vamos acostumbrando a lucir un nuevo complemento en nuestro día a día, las mascarillas.

Por fin han abierto sus puertas los Centros estéticos y las Clínicas de Medicina Estética que se están encontrando con un montón de pacientes con pieles deshidratadas, estresadas, con falta de aire y de luz.

Pero curiosamente, como lo que más se nos va a ver y más vamos a lucir, sobre todo en lugares públicos y con una mayor concentración de personas, es nuestra frente y mirada, la toxina botulínica se ha convertido en el tratamiento estrella más demandado en todas las consultas, ya que la nueva tarjeta de presentación será el tercio superior: frente y mirada.

Necesitamos una mirada descansada, abierta y despejada, que nos dé ese aspecto fresco que tod@s necesitamos y ansiamos. Así que lo primero que he hecho es ir a visitar a mi querido Dr. Jesús Sierra en su Clínica Deam, en la calle Padilla 20, en Madrid. Él es para mí, el maestro de los maestros y el pionero en utilizar la toxina botulínica en España.

Muy pocos conocen la verdadera historia de cómo llegó el botox a nuestro país y como comenzó su utilización. Pues os diré que fue el Doctor Sierra quién lo introdujo en España y me ha encantado recordar con él toda la historia de cómo sucedió. Además de contarme un montón de anécdotas y curiosidades que desconocía, como que la palabra “botox” es la abreviatura de Botulinum toxin, una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum.

Me ha parecido tan interesante la charla que he querido compartirla con vosotr@s.

“Todo comienza hace unos 30 años, – comienza a contarme el Dr. Jesús Sierra– alrededor del año 90 en un Congreso en Washington al que acudió el Dr. Julián Bayón, que en paz descanse, con el que yo trabajaba entonces y que regresó de ese Congreso con una historia sobre botox para utilizarlo frente a las arrugas. Trajo mucha documentación, incluso vídeos. Entonces el único laboratorio que tenía botox como tal en España era Allergan y acudimos al laboratorio para pedírselo. Ellos nos preguntaron si éramos neurólogos u oftalmólogos, y les dijimos que no, entonces nos preguntaron- ¿pero para qué queréis el botox?- y les respondimos- “para las arrugas de la frente y arrugas de expresión”. Se llevaron las manos a la cabeza- “¡pero cómo para las arrugas!”. Con esto te quiero decir que en España entonces no se conocía para nada esta aplicación del botox.”

“El Director General de Allergan, el Director Médico y el Presidente de Allergan España vinieron a nuestra consulta para que les explicáramos esta nueva aplicación del botox, les enseñamos toda la documentación y los vídeos y se quedaron boquiabiertos. Así que a los pocos días nos enviaron los primeros viales. Y así empezamos, de una forma un poco autodidacta, a pinchar la toxina botulínica  por primera vez en España. De hecho nuestra primera paciente fue la esposa del Dr. Bayón. Fuimos realmente los pioneros en la utilización del botox a nivel estético y los que lo trajimos a España.”

“Los resultados eran bárbaros y aquello empezó a correr como la pólvora. De hecho los laboratorios empezaron a pedir información a EE.UU y les mandaron muchísima información que por supuesto allí ya tenían sobre la aplicación en arrugas de expresión, patas de gallo, duración del efecto… Hasta el momento el botox se utilizaba solo a nivel hospitalario en oftalmología para corregir el estrabismo, en parálisis faciales… A partir de que empezamos a utilizarlo a nivel estético, muchos médicos estéticos se interesaron y comenzamos a dar muchos cursos y charlas. Así empezó toda la historia. Ahora ya ha crecido su uso como la espuma y es un arma terapéutica estética imprescindible.”

“Nosotros utilizábamos botox, que era de uso hospitalario porque es un fármaco y para lo que necesitas tus recetas ya que lo distribuyen las Farmacias. Entonces se llamaba “botox” y solo existía ese. Pero como es un medicamento de uso hospitalario, en teoría no se podía usar fuera del Hospital y menos para las arrugas. Entonces Sanidad fue regulando poco a poco su uso estético, primero en el entrecejo, después en las arrugas de las patas de gallo y posteriormente en la frente. Años más tarde empezaron a surgir otras toxinas botulínicas y en la actualidad hay 5 marcas de tipo A, que es la que se usa en Medicina Estética. Con toda esta regulación, en Europa se pusieron de acuerdo para cambiar el nombre a los viales que se emplean en Medicina Estética y lo llamaron Vistabel, que es la toxina botulínica de uso estético, para diferenciarlo del botox hospitalario.”

“Los efectos del botox antes duraban de 8 a 10 meses. Pero hubo 2 reacciones alérgicas a causa de una de las proteínas fijadoras de la toxina y la tuvieron que retirar. De ahí que la duración de los efectos ahora haya bajado la mitad, de 3 a 5 meses. Qué dure más o menos en un paciente va a depender de la capacidad de anulación del botox que se tenga. Es decir, el botox se va degradando hasta que pierde su actividad. Si el sistema inmunológico del paciente es muy potente, como es una toxina a base de proteínas, la anula enseguida y produce anticuerpos. Por eso hay personas que le pinchas la toxina y apenas le hace efecto.”

Hay mucha gente que tiene miedo a ponerse la toxina botulínica en el rostro porque creo que se asocia botox a toxina y toxina suena  a algo perjudicial para la salud. Hay muchos miedos que deberíamos desmitificar con respecto a la toxina botulínica. Y así me lo hace saber el Doctor Sierra.

“No hay que tener miedo, es una toxina totalmente biodegradable por el organismo y una vez que ha hecho su efecto se empieza a degradar ella misma y desaparece por completo en fracciones proteicas muy pequeñas que no afectan en nada a la salud. No hay ningún efecto acumulativo. No hay efectos secundarios y poco a poco, con el paso de los meses, el músculo va recuperando su movilidad y su contractibilidad”

“Cada paciente es un mundo y hay que saber pinchar muy bien dependiendo de las necesidades. No a todo el mundo hay que pincharle la toxina en el mismo sitio. Hay que estudiar muy bien cada caso en concreto, observar la configuración  del rostro y según como tenga la frente o las patas de gallo, las cejas… así vas distribuyendo el botox. Hay que saber muy bien dónde pinchas y la cantidad que pinchas dependiendo de la zona. El músculo del entrecejo es más potente y la dosis tiene que ser mayor, sin embargo el músculo de la frente es menos potente y la dosis tiene que ser menor. Cuando pinchas la zona de las patas de gallo hay que ser muy cuidadoso para no meterse en el orbicular del ojo  porque puede provocar visión doble. Por eso hay que ponerse siempre en manos de profesionales médicos estéticos.”

Además de sus efectos estético faciales, la toxina botulínica tiene otros usos y beneficios que no son tan conocidos.

“Es cierto que hay pacientes que vienen con cefaleas tensionales, latidos en las sienes y curiosamente les tratas con toxina botulínica y se les quita porque se relaja la musculatura de la frente y la tensión desparece. Lo que se utiliza cada vez más y los resultados son espectaculares es para la sudoración, en las axilas fundamentalmente porque no duele. En las manos tienes que poner algo de anestesia porque en las palmas de las manos hay molestia, son muchos pinchazos y duele. Pero para la gente que tiene hiperhidrosis en axilas parece magia, les pinchas el botox y a los 7 días no tiene ni gota de sudor, ni aunque te metas en una sauna sudas. Y dura más que a nivel facial. Y tampoco tiene efectos secundarios ni locales ni generales. Y con el uso continuado cada vez vas sudando menos. Cuando se pasa el efecto ya no vuelves a tener la misma sudoración que al principio.”

“A nivel facial, a medida que te vas tratando con la toxina vas perdiendo esos gestos que producen arrugas como fruncir el ceño, subir demasiado las cejas y arrugar la frente, pierdes el hábito y así se crean menos arrugas en la piel. Y al músculo no le pasa nada, hay gente que piensa que el botox puede producir atrofia muscular, pero eso es falso. Cuando pichas el botox todavía el músculo mantiene aproximadamente un 10% de su actividad eléctrica, es decir, que no se paraliza nunca del todo.”

“Para la toxina botulínica no hay épocas, da igual ponérsela en verano que en invierno. Es decir, que el sol no afecta para nada. De hecho, si nos la  ponemos ahora vamos a evitar ese gesto tan característico de fruncir el ceño cuando nos molesta la luminosidad y nos arrugará menos la piel. A veces nos extrañamos porque personas jóvenes de 28-30 años se ponen botox y no tienen todavía arrugas, y lo que les está haciendo es precisamente evitar y retrasar la aparición de esas arrugas horizontales, patas de gallo y de expresión, porque va relajando el músculo. Una arruga no es más que piel rota que se transforma en tejido cicatrizado y antes de que eso ocurra podemos prevenir.  Para que lo entendamos, si tú mueves mucho el músculo de la frente la piel se pliega, se arruga. Pones botox y ese músculo deja de contraerse, se ha relajado. Entonces la piel apenas se mueve y lo que hace es hidratarse y nutrirse mucho. Brilla más.”

Mil gracias Doctor por rejuvenecernos y dejarnos más bell@s sin necesidad de pasar por el quirófano. Para mí siempre será el maestro entre agujas.

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