Blefaroplastia sin cirugía con la doctora Barba

El campo de la cirugía avanza a una velocidad de vértigo, siempre sale algo nuevo que hace que todo sea más fácil y sencillo, que obtiene mejores resultados, más naturalidad… Pero hasta ahora, la mayoría o la totalidad de las intervenciones se realizan en un quirófano y van acompañadas de un post operatorio, que en algunos casos puede ser largo y costoso y llegar incluso a convertirse en algo insoportable.

Una de las intervenciones que mucha gente busca y sobre la que me preguntáis mucho es la blefaroplastia. La blefaroplastia consiste en la eliminación del exceso de grasa y piel de los párpados, tanto inferiores como superiores. Con ella se consigue iluminar la mirada, y por supuesto, quitarle años, ya que se produce un levantamiento del párpado superior, que confiere ese aspecto cansado y mayor a nuestra mirada.

Hay diferentes formas de realizar esta intervención y una de ellas es mediante el temido bisturí, lo que acarrea puntos, cicatrices y un post operatorio algo complicado ya que hay que estar muy pendiente de una correcta recuperación. Otra forma es mediante un tratamiento con un láser de plasma. Lo que lleva a varias sesiones, costras ocasionadas por las quemaduras que tardan en caer, inflamación de la zona y reposo, por lo que hay que estar unos días prácticamente sin salir ni poder hacer casi nada.

Por lo general, esta intervención cuando se realiza de cualquier de estas dos formas requiere mucho cuidado tras la operación, ya que al ser una zona delicada, requiere mucha atención para evitar efectos indeseados o resultados incorrectos, cosa que sería la peor pesadilla de mucha gente.

La doctora María José Barba, especialista en cirugía estética, ha desarrollado una nueva técnica que consigue los mejores resultados de blefaroplastia, y lo que es mejor, perfecta para quienes no se atreven a pasar por el quirófano. ¿Pero cómo es posible?

Al contrario que otras blefaroplastias con láser, esta técnica no se basa en la quemadura que ocasiona que la piel se retraiga. Sino que al igual que en intervenciones como la rinoplastia láser, se utiliza un láser tipo CO2 con el que se va cortando la piel sobrante que se va a retirar, reparando el párpado deteriorado.

El borde se sella también con láser, con un programa fraccional que podríamos decir que es como un termosellado, por lo que no hay un corte como el que habría en una intervención clásica con bisturí. La doctora Barba decía que “gracias a esto, la intervención es muy rápida, se corta y se termina sellando los bordes con el programa”.  Otra ventaja, es que al contrario que otras blefaroplastias que se hacen con láser, con esta técnica sólo se requiere una sesión.

En esta sesión única, “no se requiere quirófano y se necesita únicamente anestesia local, pero no en toda la zona, sino nada más que por donde se va a realizar el corte” añadía la doctora. Al no cerrarse con puntos, no conlleva la aparición de un hematoma en la zona tratada, por lo que los efectos postoperatorios se reducen a una tirita.

La doctora Barba me contaba que esta tirita es muy fina y de color carnoso, por lo que muchas de sus pacientes al salir de la clínica se la maquillan y ya no se ve ni eso. En una semana hay que retirar esta tirita y apenas se ve rastro de la intervención, a los 15 días, ya no hay ni una pista.

Para esta intervención, el láser no se introduce bajo la piel, se pasa sobre ella y al no haber puntos, la cicatriz, que es mínima, cicatriza mucho más rápido, no hay que esperar como cuando dan puntos y lo mejor, no aparecen defectos de cicatrización, con el tiempo, esa pequeñísima cicatriz ni siquiera se ve.

La doctora Barba me comentaba también que en la misma intervención muchas veces también quitan las patas de gallo. Por lo general, en las blefaroplastias normales no se puede ya que dejaría una cicatriz muy grande, cosa que gracias a esta técnica se evita por completo. Además de quitar la piel sobrante del párpado, también trata con el mismo procedimiento la zona inferior de ojo, eliminando las antiestéticas bolsas que dan ese aspecto cansado.

La intervención es ambulatoria, la doctora añadía que no hay ningún riesgo “mis pacientes llegan a la clínica conduciendo, y se van conduciendo”, al ser anestesia local no influye en las horas siguientes, se termina la intervención y el paciente se va. Además, al no tener post operatorio más que la tirita de la que os hablaba antes, se puede hacer vida normal nada más salir, pero si es importante, como cada vez que hacemos algo en nuestra piel, protegerla bien del sol.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer