Ayunos saludables

Cada día hacemos cosas que aunque disfrutamos, dañan poco a poco nuestro cuerpo. Y esta vez no estoy hablando de hábitos claramente malos, como fumar o comer comida basura, que muchas personas disfrutan, pero de ahí su nombre, son malos. Sino hábitos como comer en exceso.

Aunque comamos cosas sanas, si comemos en exceso de manera continuada, nuestro cuerpo sufre una especia de sobrecarga que no le sienta nada bien. Si ingerimos muchos más nutrientes de los que necesitamos, nuestros órganos tienen muchísimo más trabajo que hacer, cosa que a nuestro organismo no le viene nada bien de manera constante.

Me interesa mucho el tema de los ayunos o semi-ayunos, y en esta ocasión, tras leer varios y numerosos estudios, os quiero contar un poco más sobre ellos, ya que muchas veces creemos que dejar de comer es malo, pero si lo hacemos de forma correcta puede tener numerosos beneficios para nuestro organismo.

El ayuno es una buena solución para eliminar lo perjudicial de esos hábitos de los que hablaba. Ya que nuestro cuerpo, al no tener una tarea tan grande que realizar, como es digerir esas comilonas grandes, está más liberado y descansa, al menos todo la parte relacionada con la digestión, ya que más de la mitad de la energía de nuestro cuerpo se utiliza para digerir comilonas.

En un ayuno bien hecho, no tendría por qué haber un efecto rebote, ya que se basan en ayunos intermitentes, de no más de 24 horas, y cuando comemos, es una comida equilibrada. El efecto rebote suele aparecer cuando son dietas con déficit de algunos nutrientes, pero esta será una dieta equilibrada.

También hay ayunos que empiezan por “resetear” el cuerpo, en lo que sólo podremos comer una lista específica de alimentos. Así limpiaremos nuestro cuerpo de todas las cosas malas que vamos acumulando día a día, toxinas, grasas… Hay que comer sin colorantes ni conservantes, hay que comer de manera sana y sobre todo, consciente. Esto nos permitirá aprender a comer bien, a añadir o no determinador alimentos en nuestra dieta y a ver qué alimentos nos sientan mejor que otros. Este tipo de ayunos no deben de durar más de 6 días.

Uno de los mayores beneficios que tiene el ayuno sobre nuestro cuerpo es limpiarlo. Ya que al no tener esa carga digestiva extra, nuestro cuerpo favorece su desintoxicación natural. Esto aumenta si además realizamos un ejercicio físico moderado y bebemos al menos 2 litros de agua diariamente. Todo esto no sólo tiene beneficios internos, sino que también consigue que nuestra piel se vea más hidratada y radiante, ya que la eliminación de toxinas se aprecia especialmente en nuestra piel.

Gracias al efecto drenante que produce el ayuno, nuestro cuerpo elimina el exceso de líquidos, por lo que notamos un visible deshinchamiento. Además, al utilizarse reservas de grasa visceral, se favorece una pérdida de peso que no es debido a la pérdida de masa muscular que luego se recupera. Pero recordad, es importante realizar un ejercicio físico adecuado.

Menos toxicidad en nuestro cuerpo, un aparato digestivo descansado, un biorritmo correcto… Todo esto favorece que nuestro cuerpo esté más relajado y que los niveles de estrés bajen, lo que permitirá que nuestro rendimiento sea mayor, ya que los órganos están mejor oxigenados y más limpio. Eso sí, esto normalmente se nota al terminar el tiempo de ayuno.

Aquí os propongo una serie de ayunos que he encontrado interesantes. Pero recordad que nunca está de más consultar este tipo de cosas con vuestro médico, ya que hay personas que por su condición física no debería realizar ayunos.

El primer ayuno es muy sencillo y no es necesaria una fuerza de voluntad infinita. Es un ayuno de medio día, es decir, 12 horas de ayuno. Un pequeño truco para realizar ayunos de este tipo, es que las horas de sueño también cuentan como ayuno, por lo que si organizáis bien el sueño y las comidas, no tiene por qué ser difícil seguirlo.

Un ayuno de 16 horas y 8 horas en las que podemos comer es la segunda opción. Este ayuno se puede seguir un par de días seguidos, pero lo recomendable es hacerlo en días no consecutivos de la semana, un lunes y un jueves, un martes y un viernes… lo podéis adaptar a vuestro ritmo de vida. En este os aconsejo que en el caso que hagáis deporte, coincida con el día de descanso.

Un ayuno para perder grasa de manera más fácil es un ayuno de días alternos. Esto no quiere decir que no comas en un día entero, sino que alternas días con una dieta normal y equilibrada y días en los que no comas más de 600 calorías aproximadamente.

Como siempre me repito en que todo en exceso es malo, y aunque el ayuno se trata de comer menos, también cuenta. Ya que hay que respetar los tiempos y los días, no se trata de dejar de comer del todo, sino de repartir lo que comemos en diferentes horas del día.

No todos los cuerpos toleran el ayuno de la misma forma, por lo que lo mejor es empezar por un ayuno leve, de pocas horas o de suprimir alimentos y limitarnos a unos determinados, y ver cómo podemos ir variándolo para obtener los resultados que queremos conseguir. Es importante también beber mucho líquido, si es agua, mejor, pero también podéis beber café o infusiones siempre y cuando no le agreguéis azúcares.

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