CAMPANIA: 9 COSAS IMPRESCINDIBLES Y 2 RECOMENDACIONES

Desde hace algunos años he viajado con cierta frecuencia a Italia, pero siempre era de Roma hacia el Norte, esta vez hemos visitado el Sur de Italia y la verdad, me ha sorprendido mucho.

                 1. La ciudad de Nápoles: la capital de la Campania es una mezcla de Roma y Ciudad Ho Chi Minh. Las motos invaden las aceras, los conductores de los automóviles no contemplan las reglas básicas de conducción; adelantan por el arcén (cuando existe) o por la izquierda, aunque no haya carril, no respetan la línea continua, en fin…también puedes ver coches circulando en lamentable estado…altares en cualquier rincón de la ciudad…

  

      Las calles de la ciudad no están limpias, los cubos de basura están repletos, las casas están desconchadas, sin pintar en varios años…la colada siempre está tendida en los balcones exteriores e incluso en medio de la calle con tendederos compartidos por edificios de distintas aceras…

             

         2. La gente: Nápoles es la tercera ciudad más poblada de Italia, su región, Campania; es la región con más densidad de población, incluso por encima de Lombardía, el territorio más rico de Italia. Pero si esto se quiere comprobar, nada como darse un paseo por la calle de Los tribunales (Vía dei Tribunali) en Nápoles, donde la densidad de población es patente y apabullante, no se puede apenas andar, las concentraciones son máximas frente a cualquier pizzeria callejera…y si se te ocurre pasar con el coche por allí, prepárate y sobre todo ármate de paciencia…

Plaza de Gesú

 

                       3. Vomero: es un barrio en la parte alta de Nápoles, se llega tomando un funicular desde la Vía Toledo. Vomero es otro mundo, no parece que te encuentres en Nápoles, la gente, las calles, los palacetes, incluso el resto de  los edificios que se encuentran en buen estado. Imprescindible la vista desde el castillo de San Elmo de la bahía de Nápoles y también las que se contemplan, si bajas andando, prescindiendo del funicular.

Vista desde Vomero, al fondo el Vesubio.

                   4. El Vesubio: sus dos cabezas inquietantes te contemplan desde todo Nápoles. Esta es el área del Mundo más poblada en zona volcánica activa. Mas de tres millones de personas habitan en su falda y de ellos medio millón habitan en la “zona roja”, la más vulnerable al material piroclástico en caso de erupción, parece ser que no quieren abandonar la zona a pesar de los incentivos del Gobierno. Plinio el Joven, testigo de la erupción de Pompeya, describió muy bien su actividad.

La casa de los misterios con el Vesubio al fondo

                    5. Pompeya: entrar en esta ciudad con el Vesubio mirándote, es como viajar en el tiempo al año 79 después de Cristo, el año en que quedó paralizada esta ciudad. Un paseo de más de cuatro horas por Pompeya, te hace la idea de cómo era una ciudad romana, sus calles con los pasos peatonales en piedra, la altura de las aceras para que los carros no invadiesen la zona peatonal, las casas con sus atrios y las habitaciones dispuestas alrededor sin ventanas…los mosaicos como el mítico “cuidado con el perro” de la Casa del poeta o  La batalla de Issos entre Alejandro Magno y Darío III de Persia, situado en la Casa del fauno…precisamente allí se encontró el cadáver de una mujer que intentaba sacar las joyas de la casa durante la erupción, entre ellas; un magnífico brazalete de oro, en forma de serpiente, no le dio tiempo…

Entrada a la Casa del poeta

Una calle de Pompeya

 

Casa del fauno, detalle de la estatua del fauno en el impluvium

Mosaico de la batalla de Issos y atrio de La Casa del Fauno

Imagen pintada a la entrada de un lupanar, me impresionó lo escueto del establecimiento: dos cubículos y un pequeño recibimiento.

Pero lo que más me impactó fue la casa del Misterio, una villa de lujo, situada a las afueras de Pompeya, su acceso porticado y con el Vesubio al fondo, promete una visita inolvidable, que se cumple al llegar a unos espectaculares frescos del siglo I antes de Cristo en el triclinium o comedor de la casa, que parece son la representación de la iniciación de una doncella al rito de Dionisos.

Además de ser impactantes por su colorido, lo son por contemplar a modo de fotografía, los rostros de algunos de los habitantes de Pompeya, precioso…

                 6. Positano: solo el recorrido en coche para acceder a la Costa amalfitana ya merece la pena, sus vistas son esplendorosas, los acantilados regados con un azul del Mar Tirreno, especial. Positano es un pueblo tan pintoresco como agotador, para coger el coche tuvimos que subir 420 escalones, mas 120 como consecuencia de una equivocación, a veces estaban sucios. Pero la cúpula de azulejos amarillos de la iglesia de Santa María Assunta sobre el azul del mar es una estampa preciosa…                                                                                     

            7. Amalfi: entiendo por qué esta costa toma el nombre de este pueblo, es precioso. También lo toma, creo yo, porque antes de 1343, tenía mas de 70.000 habitantes, en ese año tras un terremoto, el mar se tragó parte de la ciudad con su población. El paseo por sus calles y su costa es muy agradable, su catedral y sus 62 escalones, construida entre el siglo XIII y el XIX y con mezcla de estilos árabe, normando y siciliano, bien merecen una visita…El atardecer sobre la playa es maravilloso…aunque lamento haberme perdido Atrani Hong Kong Blues…

Catedral de San Andrés Apóstol

 

                        8. Capri:  la travesía en barco que separa Nápoles de Capri dura de 50 a 90 minutos, según tomes el ferry rápido o no. Llegamos al puerto de Marina Grande, allí tomamos un funicular hasta Capri, su capital, desde la propia estación, que es un mirador, contemplamos ya preciosas vistas.

Vista desde la entrada al funicular, ya de vuelta al barco.

 

Al lado está la plaza de Umberto I presidida por un campanario del siglo XVII y los cafés famosos de la isla. La ciudad está cuajada de tiendas de marcas de alta gama, lo que te hace la idea del tipo de turista que acude a Capri, destaca La parisienne, donde se idearon los famosos pantalones Capri, que empezaron a comprarlos Audrey Hepburn y Jacqueline Kennedy entre otros. También en esta tienda, Clark Gable se enamoró de las bermudas que en su país se consideraban ordinarias…

Iglesia de San Esteban en la Plaza Umberto I

 

 

Vista desde Punta Tragara, con el azul intenso del Tirreno

Del paisaje destaco el intenso azul de su mar y los icónicos islotes (Faraglioni) que se contemplan desde la terraza de un hotel diseñado por Le Corbusier (balcón de Punta Tragara) y que podemos admirar en el último anuncio de Dolce y Gabbana. Se encuentran en la parte Sureste de la isla.                                                                                                                                                                               

               9. Gastronomía: volvemos a los tópicos de Italia; la pizza y la pasta. La pizza en Nápoles es demasiado  blanda para mi gusto, aunque algo más ancha en su borde que la romana. No pudimos acceder a la famosa pizzeria da Michele, por las colas que se forman en su puerta. La pasta acompañada de salsa de ragú (tomate, cebolla y carne de ternera, cordero y cerdo, guisado a fuego lento) me encantó en Tándem, una cadena de varios restaurantes que hay en Nápoles, en Nochebuena disfrutamos de parmigiana a la melanzane y spaguettis alla vongole (almejas) en la trattoria Annaré en Piazza di Gesú, delicioso.                                                                                                                                                              

Pero lo que me ha enamorado son los sfogliatelli, unos bollitos rellenos de ricota y canela, con dos variedades realizadas con pasta riccia (crujiente)  o frolla (blando), me muero por el sfogliatella riccia, madre mía…En cuanto al vino, he descubierto el Aglianico, propio de Campania.

                10. Costa de Lazio: camino a Civitavecchia por la Costa, destaco Terracina, un lugar sorprendente con una playa maravillosa y nada, nada explotada, de lo que deberíamos aprender algo en España…frente al mar, puedes elegir un pescado o un marisco y te lo cocinan en el momento..

 

                       11. Mastro Pizza: es una pizzeria muy particular, si has decidido visitar Italia en coche y vas a Civitavecchia, este es tu restaurante, para mí una de las mejores pizzas que he comido en Italia. El local, se divide en dos partes: abajo se recogen las pizzas de encargo que recoge el propio cliente y arriba hay un pequeño restaurante con 7 mesas. Las pizzas se piden por kilos, para cuatro personas kilo y medio está bien, pero es imprescindible probar la pizza Buffalina…maravillosa.

Me encanta Italia…

 

 

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