OTRA SEGOVIA

Segovia, muchas cosas tiene esta ciudad y su provincia, lo más famoso, por supuesto es su espléndida catedral gótica “La dama de las catedrales”, el Acueducto romano y el Alcázar.

 

En este viaje he descubierto el Barrio de los caballeros, cuajado de casas señoriales que custodiaban la puerta de la muralla, demolida en el siglo XIX y que ahora preside un diablillo que sujeta una piedra del acueducto, mientras se hace una selfie… recordando la leyenda de la construcción del Acueducto por el diablo, en una sola noche, pero sin selfie claro…

La iglesia de san Juan de los Caballeros, situada en este barrio, alberga hoy el museo de Daniel Zuloaga, ceramista español, que lo utilizó como vivienda y taller. Es unos de los templos más antiguos de Segovia, junto a la Iglesia de San Millán, de la que voy a hablaros hoy.

 

La podemos encontrar en la calle que parte perpendicular al Acueducto que no podía llamarse de otra manera que Avenida del Acueducto…tras pasar por los soportales de la calle, la podemos ver a la izquierda…antes a la derecha vemos otra pequeña maravillosa iglesia gótica…

Lo primero que te llama la atención es su torre, que te engaña y piensas que es posterior, pero no, es mudéjar…perteneciente a una iglesia mozárabe que hizo construir el Conde Fernán González. Después es inevitable fijarse en sus arcos porticados, tan frecuente en el románico segoviano…

La iglesia data del siglo XII y la torre del siglo XI, fue construida durante el reinado de Alfonso I de Aragón, El batallador, esposo de la reina Urraca de Castilla. La planta reproduce la planta de la catedral de Jaca a menor escala, claro está, pues los maestros constructores eran los mismos, traídos de Aragón.

Dentro la sorpresa: el altar desnudo tan preciado por mí…ya que en España, las iglesias románicas se tapan con los retablos barrocos y eso hace que se pierda toda la esencia de estas maravillosas obras…parece ser que estuvo en su día tapado por un retablo churrigueresco, que posteriormente se retiró, menos mal…

A la izquierda del altar, vemos unos preciosos frescos medievales y al otro extremo del altar se encuentra un fresco recientemente restaurado del siglo XVI, representando la circuncisión de Cristo.

Precioso San Millán, merece la pena visitarla…dedicado a Lola, una segoviana de pro, perdida en su memoria…

 

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