EL PAIS DE LAS BALDOSAS AMARILLAS: Japón

Llegamos a Japón, tras apenas 6 horas de navegación a través del Mar de Japón, procedentes de Corea. La travesía fue muy agradable, el camarote tenía 4 literas, un lavabo y espejo, dotado de 4 neceseres para no tener que sacar nada de las maletas y una mesa al lado de una TV con asientos para 4, además un pequeño espacio para poner las maletas.

El wc estaba en el mismo pasillo y como siempre, en este viaje, impecable. El único problema es que no había tarjeta de crédito a bordo y no llevábamos yenes ni won. Menos mal que nos habíamos comprado un bocadillo antes de zarpar.

El primer consejo para viajar por Japón es que hay que comprarse el Japan Rail Pass y debe hacerse fuera de Japón..

Hakata se llama el puerto de la ciudad de Fukuoka donde llegamos. Tomamos un autobús que nos llevó al hotel, situado en una amplia avenida de la ciudad. Visitamos el templo Tochoi con una estatua de Buda de 11 metros y terminamos nuestro día, con una cena a base de sushi que estábamos deseando tomar. Fukuoka es la octava ciudad de Japón y es el resultado de la fusión de dos ciudades Tenin y Hakata, divididas por un río, donde hay numerosos puestos de comida callejeros, con mucho éxito, por cierto.

 

Aquí nos dimos cuenta por primera vez que Japón está lleno de baldosas amarillas ( a veces de otro color) muy incómodas para ir con maletas, pero muy útiles para los ciegos que les indican los caminos para moverse con seguridad por las ciudades. Nada que ver con otras baldosas amarillas de la canción de Elton John y de la película El Mago de Oz.

Y aquí comimos por primera vez sushi en Japón.


Tras tomar el tren bala o Shinkansen durante 1 hora (282 kilómetros y parando) llegamos a Hiroshima. Para mí llegar a esta ciudad herida fue impactante. La visión de la cúpula destruida que fue casi el epicentro del impacto de la bomba atómica,  es impresionante. El edificio al que pertenecía la cúpula cambió varias veces de nombre desde su construcción en 1915 por un arquitecto checo. Al final se ha quedado con el definitivo nombre de la Cúpula.

Desde aquí visitamos el Parque de la Paz, un parque lleno de mil grullas de origami, cuenta una leyenda japonesa que si las realizas se cumplirán tus deseos. No así le ocurrió a Sadako, la niña que murió antes de terminarlas (hizo 644) como consecuencia de una leucemia secundaria a la radiación de la bomba.  Es en este parque donde los japoneses recuerdan a sus muertos de la catástrofe y los que no lo somos, nos sobrecogemos y pedimos que esto no vuelva a ocurrir nunca más.

Desde Hiroshima tomamos un tren que nos llevó a un ferry  y en 10 minutos de navegación pisamos Miyajima o la Isla Santuario, donde nos recibe un precioso tori enclavado en el mar anunciándonos  la entrada al principal templo sintoísta. La visita a Miyajima se ve endulzada por los numerosos cervatillos que salpican la isla y te siguen, esperando un poco de comida.

Tomamos el tren bala que nos llevó a Osaka. Nos impactó la densidad de población en la estación, preguntándonos como  sería la de Tokio. Y también nos sorprendió las dimensiones de la habitación del hotel, que eran muy pequeñas a pesar de ser de una de las cadenas más populares de Japón: APA.

Cenamos Okonomiyaki, un plato típico japonés donde se mezclan diversos ingredientes de mar o tierra en una plancha. Osaka es una ciudad típica japonesa con grandes edificios salpicados por templos que además posee un castillo.

Este edificio rodeado por un foso, fue construido en el siglo XV, restaurado varias veces como todos y reconstruido en el siglo XX, En su tiempo tuvo un papel importante en la unificación de Japón.

Todo ello contrasta con los edificios modernos, las luces de neón, los hombres que trabajan en oficinas que van todos vestidos con camisa blanca y pantalón oscuro y con las prohibiciones de fumar en la calle con habitáculos o zonas habilitadas para ello.

Himeji, es una población cercana  a Osaka y a Kobe, las dos se pueden visitar desde Osaka en tren. Himeji posee un castillo llamado de la Garza blanca, es del siglo XVI y es el castillo mejor conservado de Japón. El interior es enteramente de madera y es obligatorio quitarse los zapatos. Para mí, la decoración es demasiado minimalista, vamos que el castillo está vacío y no te haces mucha idea de cómo sería la vida en aquella época.

Kobe, es una magnífica ciudad, donde nada más pisar en ella te das cuenta del poder adquisitivo de sus habitantes. La visita al puerto es muy agradable, cerca hay un espectáculo de luces, música clásica y agua que recuerdan mucho al del hotel Bellagio de Las Vegas, magnífico. Puedes subir a la Kobe Tower  en forma de curioso instrumento japonés o subir a la última planta del Ayuntamiento disfrutando de estupenda vistas de Kobe.

Lo de comer carne de  Kobe en esta ciudad , es complicado, siempre caro y a veces exclusivo, aunque todo depende de lo que estés dispuesto a gastar, nos quedamos con las ganas de hacerlo, aunque a mí que no tengo nada de carnívora, no me importó.

Por otro lado me sorprendió la cantidad de gente cazando Pokemons con uno o dos móviles a la vez  en la entrada de Chinatown de esta ciudad.

Desde Osaka viajamos en tren a Nara (40 minutos) y nos alojamos en el magnífico Hotel Onyado Nono Nara, amplio,  agradable, con el mejor desayuno que tuvimos en Japón, por la noche además  nos invitaban a un plato de noodles antes de ir a dormir.

No puedes entrar con zapatos y las ruedas de las maletas te las limpian después del check-in. Aquí conocí y probé el onsen, un spa japonés. Para mí la primera vez que me desnudé en público, no fue nada costoso por la naturalidad con la que se comportan los asiáticos ante este hecho. Eso sí, no admiten gente tatuada y los sexos están separados, las mujeres entramos al onsen con una clave que nos da el Hotel. Nos dieron una especie de pijama y todos íbamos igual!.

Nara,  fue la capital  de Japón en el siglo VIII, fue la cuna de la civilización japonesa, posee numerosos templos y santuarios. Fuimos dando un paseo hacia el estanque Sarusawa-ike, lleno de tortugas que asoman sus cabezas del agua cuando te oyen…al lado se encuentran la pagoda de cinco alturas del siglo XV y el templo de Kofukuji, estaba anocheciendo y el espectáculo era máximo ante estos edificios magníficos.

Alquilamos unas bicis (que gran invento lo de la bici eléctrica!) y fuimos al Parque de Nara, creado en 1880 y declarado lugar de gran belleza paisajística en 1922. En este parque hay templos budistas y sintoístas que los diferencias porque estos últimos a la entrada tienen un tori. Lo más entrañable de este parque son los ciervos que campan a sus anchas en él. Saben inclinar la cabeza a modo de saludo y comen de tu mano si quiere.

Visitamos el Templo de Todaiji que fue construido en el siglo VIII y es la edificación de madera más alta del Mundo con 57 metros de altura, fue reconstruido en el periodo Edo en el siglo XVII y se reconstruyó un 33% más pequeño que el original. El edificio contiene la estatua de bronce de Buda, también la más grande del Mundo, tiene una altura de 16 metros. El conjunto es impresionante, si tenéis que elegir un solo lugar para visitar en Nara, este lugar es la elección.

40 minutos en tren separan Nara de Kioto, otra ciudad mágica de Japón, donde hay numerosas mujeres vestidas con el Kimono tradicional.

Kioto fue una de las pocas ciudades de Japón que no fue bombardeada y así te haces una idea de cómo eran de verdad las ciudades japonesas antes de la 2º Guerra Mundial.. Kioto posee  2000 templos y santuarios. Es una belleza

Pasear por Higashima y Gion es trasladarse a otro mundo, casas tradicionales de madera de ciprés,  maikos en sus calles, el ruido de sus sandalias de madera, las calles apenas iluminadas, las pagodas…el santuario sintoísta Yasaka Jinja con sus numerosos farolillos de papel..

La calle de las geishas está en  el Pontochó, llamado así quizás, por la influencia portuguesa, es una calle muy estrecha y peatonal repleta de pequeños restaurantes y casa de té, paralela al río Kamo. Inolvidable Kioto…

Kanazawa se encuentra a 2 horas y 20 minutos de Kioto en shinkansen, al salir de la estación impresiona el gran tori moderno de madera que nos da la bienvenida así como el reloj digital de agua.

La ciudad posee todavía el trazado medieval de sus calles, realizadas así, para facilitar la fuga de sus habitantes del enemigo, Kanazawa es un lugar mágico, el jardín de Japón, es el parque Kenrokuen, precioso, en el interior hay fuentes, vegetación, flores, el lago con un puente que parece colgado…solo algo empañado por el intenso calor que hacía…

Desde Kioto también fuimos en tren a Inari y el bosque de bambú, se encuentra a tan solo 15 minutos en tren; es un lugar sintoísta emblemático del siglo VIII…repleto de toris naranjas muy fotográficos, colocados en forma de un túnel de 4 kilómettros de longitud formado por 10.000 toris donados por fieles, salpicados de estatuas de piedra de zorras, mensajeras del santuario…la subida es agotadora…

Y nuestro destino final fue Tokio, antigua Edo…2 horas y 40 minutos en Shinkansen desde Kioto. De nuevo nos impacta la densidad de población, pero todo está en orden y todo funciona, la seguridad es máxima…o al menos no sentimos temor en ningún momento…Nada más entrar en nuestro hotel, nos encontramos con Pepper, un encantador robot con una mirada tan tierna que cada vez que no le veía en el hall, le echaba de menos…

Paseando hasta Shibuya y su famoso cruce, nos topamos por apabullantes edificios, entre ellos el edificio que alberga el observatorio del ayuntamiento de Tokio, espectacular la vista que nos ofrece. Está  situado en el barrio de Shinjuku es gratuito subir sus 243 metros y sus 44 pisos.

Llegamos a Shibuya;  sus edificios y puesta en escena  recuerdan a Time Square. El cruce famoso no es más que una muestra de su densidad de población, aumentado por los turistas que nos empeñamos en hacernos una foto en su cruce. Al lado la estatua del pobre Hashiko, el perro de raza Akita fiel hasta la muerte. Desde la estación que está al lado se puede apreciar mejor  el cruce o desde el Starbucks situado al lado. 

También visitamos el parque que rodea al Palacio Imperial, el paseo es gratuito y en el parque hay una hermosa vista de un puente con el palacio al fondo, aunque se aprecia muy poco. Fue el palacio de Edo y se construyó en el siglo XVI.  Solo es visitable dos veces al año.

En Shimbashi cenamos en un Izakaya, mezcla de taberna y restaurante, donde unos japoneses nos cedieron su mesa amablemente ya que estaba lleno y la camarera nos pidió perdón por haberse equivocado en la cuenta y cobrarnos de más.

El día siguiente visitamos la zona de Ueno. Posee un parque maravilloso presidido por un lago repleto de lotos…allí está el zoo de Tokio, templos sintoístas….barcas de paseo…y el Museo Metropolitano de Arte de Tokio. 

En Asakusa, El Barrio tradicional de Tokio despliega todo el encanto tradicional japonés: las pagodas, los puentes, peces de colores, las Maikos paseando, el imponente templo Kaminari-mon con un enorme farol de papel con la palabra trueno grabado. Cerca está el río Sumida…

En este barrio también está la cervecería Flamme d’Or de Philippe Starck, ubicado al lado del puente de Azumabashi.

Nuestro último destino en Japón fue Hakone, a 90 kilómetros de Tokio, tardamos 40 minutos en Shinkansen hasta Odawara y allí tomamos un autobús hasta orillas del lago Ashi en Hakone. Tuvimos suerte y pudimos contemplar el majestuoso Monte Fuji. Gracias que el día estaba despejado.

En el lago se pasea un barco pirata para acercar a los visitantes al Fuji  También podemos visitar el santuario sintoísta  de Hakone situado en el monte Hakone y a orillas de lago Ashi  Un camino nos lleva hasta este templo del siglo XVII, insertado en un bosque que le da un aire misterioso.

Impresionante, precioso y emocionante como todos los viajes que realizo con mi familia,  gracias a la vida que me ha permitido viajar.

  • ¡Hola María! Me ha gustado mucho la explicación de tu viaje a Japón. Yo también voy a ir allí en noviembre, y me gustaría preguntarte qué ciudades son las que más te han gustado y las que menos y, a qué habría que dedicarle en tu opinión más tiempo. ¡¡Un saludo!!

    • Hola Ana Isabel! Gracias por tu comentario. Pues para mí imprescindibles son Nara, Kobe, Kyoto y Tokio. Si hay tiempo Miyajima y Hakone. Osaka para mí no fue tan importante e Hiroshima lo es por lo que supone en la historia pero la Ciudad no tiene nada. Dedicadle tiempo a estas ciudades sobre todo. Las demás se pueden visitar en el día. Excepto Osaka, que es enorme!! Espero haberte ayudado. Gracias por comentar!

  • Querida colega, ¡menudo viaje!
    Sois unos cracks. Tomo nota de Hakone y de Kobe para un próximo viaje. Kanazawa, con su barrio de geishas y su barrio de samuráis, es uno de mis lugares preferidos de Japón.
    Me alegro que lo hayáis pasado tan bien.
    ¡Tenemos que vernos para compartir experiencias!

    • Querido HKB: muchas gracias! El viaje fue maravilloso. A mí también me encantaría veros y hablar de Japón y Corea, pero cada vez lo veo más difícil!
      Un abrazo!

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