TERNERA Y BRATISLAVA

En una ocasión visitamos Bratislava o Presburgo, capital de Eslovaquia. Tomamos un tren desde Viena, ya que estas dos ciudades están separadas por solamente 62 kilómetros. Así que fuimos a la estación de Südbanhof y tras una hora de recorrido llegamos a la estación de Bratislava-Petrzalka, ésta no estaba, como pensábamos, en el centro de la ciudad. La oficina de turismo, estaba cerrada y eso que eran las once de la mañana.

Un poco despistados, salimos a la calle y vimos que todo el mundo que iba en tren, se disponía a coger un autobús, así que hicimos lo mismo y tomamos el autobús 80 de aspecto años 70. Después de dos paradas, las puertas del autobús, se negaron a cerrarse, pese al esfuerzo que hicieron los viajeros y el propio conductor, por lo que éste nos invitó a todos a desalojar el autobús, como así lo hicimos, siempre imitando al resto del pasaje.

Nos encontramos  tirados en una carretera sin saber qué hacer, sólo imitar al resto, y el grupo cogió el próximo autobús, que era el 88, también lo tomamos y acertamos, nos llevó al centro de la ciudad.

Bratislava es una ciudad pequeña, con unos 450.000 habitantes, tranquila y bonita, con gran encanto, similar al barrio de Màla Stranà de Praga, con un castillo arriba (siglo XV), como casi todas las ciudades del Este, hoy convertido en Museo, no subimos, pues hacía mucho calor. También con su gran Río: el Danubio.

Picamos algo en una terraza con una cerveza fría, donde nos aseguramos se podía pagar con tarjeta (entonces no había euros y cambiamos pocos florines), pero al hacerlo, nuestra sorpresa fue que se había pasado la hora, sólo se podía pagar con dinero de plástico hasta las dos de la tarde y eran las tres y media., qué cosas!!., protestamos y al final nos dejaron pagar de ésta forma.

En las calles había numerosos “mimos” de estos que se quedan inertes, muy originales, entre ellos una chica disfrazada de fuente…También estatuas de bronce, imitando algún oficio, como el de paparazzi o el de pocero. Precioso y muy francés el Palacio de la ópera, la Plaza de Armas, el antiguo Ayuntamiento y el nuevo, la torre de la catedral…sus viejos tranvías…

Tras comprar algunos recuerdos, nos volvimos a la parada del autobús, por allí nadie hablaba inglés y no sabíamos qué número tomar, al final tomamos el 80, sin tener claro, dónde bajarnos. En el autobús, una señora de unos 60 años, con un sombrero con flor, con aspecto de haber salido de un cuadro, se dirigió a nosotros en inglés con fuerte acento, y amablemente  nos indicó donde debíamos bajarnos. Contentos nos dirigimos de nuevo a Viena.

En Bratislava, como no hay salida al mar, es más típico comer carne, debido a la influencia de la próxima Hungría, se come gulash, es un guiso de carne, yo os pongo la receta española de toda la vida  de carne con patatas, que está exquisita.

Tenemos que rehogar en una olla con fondo de aceite, un diente de ajo y una cebolleta cortada en juliana, cuando se transparente la cebolla, echamos un tomate pelado y cortado en cuadraditos y lo rehogamos de nuevo, junto con una cucharadita de pimentón agridulce, tras esto incorporamos la carne de ternera ( 500 gr/4 personas) cortada en cuadraditos. Una vez hecha ésta, incorporamos las patatas peladas (a gusto, calcula una patata grande por persona) , lavadas, también cortadas  y en cuadraditos,  también una zanahoria pelada y cortada en círculos de 2 centímetros de diámetro, se da vueltas, se mezcla con un vaso de vino blanco y cuando esté todo rehogado, se incorpora agua que cubra todo el guiso, se dejar cocer a fuego medio durante una hora (pendiente si pierde agua, echar más), se sala y se sirve.

La carne roja no es lo más cardiosaludable, pero debemos incluirla en nuestra dieta, al menos cada 15 días, este mismo plato, pero cocinado con atún o bonito, en vez de ternera, es igual de delicioso, pero mucho más cardiosaludable.

Muy recomendable Bratislava, lástima que nuestra estancia fue muy corta, aunque es una buena excusa para volver.

Dedicado a mi hija Eva, tan lejos de mí en estos momentos, pero que siempre está tocando mi corazón.

  • Que lindo post, dedicado a tu hija 🙂 Me ha encantado el recorrido, menos mal que imitando a los locales, pudiste orientarte y llegar a donde querias.
    El gulash es delicioso, esa carne jugosita en esa salsa, que delicia! La receta de la carne con patatas que pusiste le va a encantar a mi madre. Ella es fan #1 de la comida espanola.
    Saludos desde California, Maria!

    http://www.unacolombianaencalifornia.com/

  • Creo que me estoy haciendo adicto a tus posts emocionales, viajeros y gastronómicos.
    Tremenda vuestra experiencia en Eslovaquia.
    En fin, aunque yo ya como poca carne roja, por ti haré una excepción. ¡Digo!
    Besos.

    • Hola HKB: yo apenas como carne roja, pero cuando visitas determinados sitios, no hay mas remedio, como ocurre cuando viajas al interior de Europa (no en todos los países, desde luego). Gracias Agustin, no hagas ese esfuerzo por mí :-), prefiero que comas un buen pescado, besos!.

  • felicito. La carne roja no es tan mala si se sabe comer. En Galicia he comido tanto pescado como carne y ambos son buenísi mos. Ya ves, he vuelto. y estoy muy contenta porque el último mes os echaba de menos. Anduve de hoteles y no tenía internet.

    • Gracias Celia: la ternera gallega es mejor que la roja, si te decides a que tu dieta sea carnívora. Besos.

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