ESPETADA EN MADEIRA

En una ocasión vistamos Madeira, isla portuguesa en medio del Océano Atlántico. Volamos a Lisboa y posteriormente a Funchal, capital de esta maravillosa isla, situada a unos 1000 kilómetros de Portugal. Cuando el avión toco’ la pista de aterrizaje del aeropuerto Da Santa Caterina a 16 kilómetros de  Funchal, parte del pasaje aplaudió, hecho que entendí días mas tarde, cuando vimos la estrechez de la pista y la proximidad con el mar.

Visitamos el casino similar a la catedral de Brasilia, los dos del mismo arquitecto Oscar Niemeyer, el mercado de las flores, las carreteras sinuosas que recorrían la isla, pueblecitos de pescadores, donde los niños se divertían solo con una cámara de neumático de un camión, dentro del agua en Porto de Cruz….

En Funchal bajamos desde Monte a Livramento a bordo de los carros de mimbre que te deslizan cuesta abajo por la calle, conducida por dos señores vestidos típicamente con atuendo madeirense, a mi me dio miedo, pues los caballeros en cuestión, se ponen detrás y parece que te estás cayendo…los señores frenan los carros con sus botas de goma por las calles inclinadas y empedradas… llegamos al Barrio del Livramento tras 2 kilómetros de bajada, uf!. Preciosa la visita al Jardín Botánico, con vista espectacular a la Bahía de Funchal.

Curiosa la catedral de Funchal del siglo XVI, curiosa por sus paredes blancas, su piedra, al parecer volcánica, su techo interior de madera….

También visitamos unas bodegas típicas de vino de Madeira, tiendas de bordados…pero lo mas espectacular de esta preciosa isla, son sus bosques de Laurisilva,  son bosques subtropicales con hoja parecida al laurel, se dice que son mas antiguos que el propio hombre, también los he visto en La Gomera. El agua fluye por todos los sitios, hay lugares que rezuman agua y producen una vegetación impactante, desde luego para alguien que viene del centro de la península o también piscinas naturales, momento bueno para aprovechar, ya que en Madeira no hay playas naturales, pero si vistas únicas.

En Madeira es típico comer espetada, de carne de vaca, insertada en un pincho de laurel, aderezada con unas hierbas típicas de Madeira, se acompaña de pan con mantequilla y ajo. También las hay de pescado. Pero yo para ser abogado del diablo en esta ocasión, voy a hacer una reflexión sobre las carnes rojas:

Se ha demostrado que el consumo regular de carnes rojas se asocia con aumento de enfermedad coronaria y cáncer de colon, especialmente. También aumenta las pérdidas urinarias de calcio y contribuye a la osteoporosis. La mortalidad por enfermedad cardiovascular en población vegetariana es de un 24% menos que la no vegetariana.
Un argumento para disminuir el consumo de carnes y lácteos es que esta práctica puede acabar con las reservas de agua y vegetación (mantenimiento de ganado), haciendo un uso ineficaz de la tierra y del agua, de lo que depende la vida de nuestro planeta.

Conseguir hábitos saludables de alimentación contribuiría, por ello, a un desarrollo sostenido y respetuoso del medio ambiente.

 Me encanto’ Madeira, pero prefiero las espetadas de pescado…

 

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