UN PASEO POR CORDOBA

Hace unos días, en el Puente de Los Santos, intentando complacer a mi marido sus necesidades afectivas, nos marchamos a Córdoba, más concretamente a Belmez, para visitar la tumba de sus padres. Pero nosotros no desaprovechamos la ocasión de hacer turismo gastronómico en este caso y decidimos pasar el día en la ciudad de la Mezquita.

Nuestra primera incursión fue en Casa Santos, una taberna muy pequeña, fundada en 1966, situada en la cara este de de la Mezquita-Catedral, entre la Puerta de Santa Catalina y la Puerta de la Grada Redonda (Magistral Gonzalez Francés 3). El principal atractivo de esta taberna es tomar un pincho de tortilla, sacado de una tortilla de mas de 14 centímetros de alta. Lo normal, es sacar la consumición y tomártelo en la muralla de la Mezquita. La propiedad asegura que la tortilla esta realizada con aceite de oliva virgen extra, por lo que acompañada de un vino tinto o incluso una cervecita, es ideal de aperitivo, desde el punto de vista cardiosaludable.

Después de caminar por la judería llegamos a la calle Romero 16, donde se sitúa desde 1970, El Churrasco llamado así por ser precisamente su especialidad, se sirve con dos salsas típicas cordobesas. La carta de vinos es espectacular por su grosor y contenido, el servicio es impecable y cordialísimo.

Esta vez, decidí comer pescado, tras las entradas de cómo no salmorejo más berenjenas fritas y revuelto de habas, me sirvieron urta a la roteña, típico plato de Rota (Cadiz). La urta es un pez de roca y azul, con lo que no os voy a repetir las propiedades magnificas para la salud de este tipo de pescado, Se acompañaba de un sofrito de tomate y pimiento. No me pareció oportuno el acompañamiento añadido de verduritas cocidas, no le pegaba al plato, aunque, eso sí, lo hacía mas cardiosaludable. De los postres ni os hablo, tentadores todos.

La visita a este emblemático restaurante cordobés, fue estupenda como siempre.

Contentos nos fuimos de paseo por la judería, llegamos a nuestro coche para dirigirnos a Belmez, pueblo cordobés, situado en el Valle del Alto Guadiato, donde una vez mas, como dije, intente satisfacer las necesidades afectivas de mi marido, ya que su deseo, es visitar en estas fechas su pueblo con sus hijos y así recordar a sus padres, que tanto significaron para él, casi tanto como él significa para mí.

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