Escapada familiar a la nieve

¡Hola a todos!

El jueves pasado nos escapamos toda la familia a esquiar a Formigal, con motivo del fin de semana del día del padre. Este año entre unas cosas y otras Jorge y yo no habíamos esquiado y estábamos con mono de esquí. Es una afición que compartimos los cuatro, hasta el más pequeñín de la familia  ya lloraba el año pasado, con dos años, porque él se quedaba sin esquiar…

Llegamos el jueves por la noche directos al hotel. Nos alojamos en el Balneario de Panticosa del que tanto habíamos oído hablar. ¡Por fin lo conocimos! La subida hasta el balneario es como de película: preciosos paisajes, acantilados interminables, riachuelos con cascadas por varios lugares, bosques encantados  y lago misterioso, como decían los niños.

Realmente a lo que llaman Hotel Balneario hay tres Hoteles: el Gran Hotel, que es el de toda la vida al lado del Casino, el Continental 1 y el Continental 2. Para niños es mejor el Continental porque las habitaciones son más amplias. Como nuestros niños son pequeños resultó súper cómodo poder estar los cuatro en la misma habitación.

Había actividades para niños el fin de semana en un playroom con animadores, juegos pinta caras, etc. En el Balneario hay un horario especial para niños en la piscina al aire libre y otra zona solo para ellos con toboganes y zona de ejercicios. Disfrutamos muchísimo. Nunca había vivido la experiencia de estar en la nieve en una piscina al aire libre, menos nevando a la vez. Encima la piscina exterior tenía chorros y hamacas sumergidas. ¡Los niños estaban revolucionados! Es una pena que no dejaran hacer fotos por privacidad para que vierais como disfrutaban.

En definitiva, un gran plan para después de esquiar, si quieres no sales del Hotel.

Mi cuñada, Inés, vino con sus hijos. Jorge nos cubrió para que pudiéramos conocer un poco la zona de las termas para adultos pero el tiempo pasó volando y no terminamos de conocer todo. Lo dejaremos para la próxima visita.

Por el día íbamos a Anayet, que me parece lo mejor para los niños. Les dejábamos en clases con la escuela de esquí o en la guardería (para niños desde los 4 meses hasta los 6 años) y los adultos nos íbamos a esquiar a nuestro aire por toda la estación. Luego, cuando terminaban las clases, nos reuníamos con ellos para almorzar en el restaurante central y esquiar un rato con ellos antes de ir a casa.

Dejas a los niños con sus clases o en el jardín de la nieve donde, además de hacer actividades en interior, a los niños de más de 3 años les saca a esquiar un poquito. Para comer puedes elegir entre el restaurante, un sitio de bocadillos, uno de pinchos y otro para el momento dulce del día. Cuando hace bueno ponen musicón y los niños bailan con animadores o hacen actividades a cubierto.

Es muy cómodo porque todo lo haces en el mismo sitio a pie de pista. Alquilas los equipos, hay guarda esquís para no tener que cargar con ellos cada día (con niños pequeños se agradece). A los niños, les dejas en la escuela, almuerzas o meriendas y con parking prácticamente en la puerta de las sillas. ¡Por cierto, el personal no puede ser más encantador!

Disfrutamos mucho del plan familiar. Nos quedamos muy sorprendidos de lo que ha avanzado Carlos este año. Iba a nuestro ritmo esquiando y de hecho nos apretaba para ir más rápido. Cada vez controla más el paralelo. Con lo competitivo que es dentro de nada, lo hará mejor que nosotros.

Santi estaba emocionado con el plan. Quería esquiar a toda costa. Le cogimos profe particular. De hecho el mismo que enseñó a su primo Pedro de pequeño. Pero estuvo un poco pesado con que todo le molestaba el casco, los guantes, las gafas, las botas… Le ofrecía quedarme con él jugando en la nieve y nada, él quería: ‘aprender a esquiar como Carlitos’. Al final se soltó. ¡El año que viene más y mejor!

Nuestros sobrinos, que son mucho mayores, iban genial para lo poco que llevan esquiando. Nos hizo mucha ilusión convivir con ellos estos días. Ya estamos pensando el repetir el año que viene.

La nieve estuvo fantástica todos los días. La nieve lo es casi todo en un plan de esquí. Si hace frío te abrigas, si nieva te cubres, pero si la nieve es buena, lo demás no importa. Cuando salió el sol disfrutamos de unas espectaculares vistas desde distintos puntos de la estación.

De vez en cuando parábamos a tomar algo en cafeterías por las pistas como El iglú. Nos quedamos con ganas de ver Los tippis, que creo que es súper auténtica.

Para después de esquiar, sin niños, el mejor plan es el de Marchica. ¡Siempre está animado! Ahí quedamos a tomar algo rápido a primera hora de la tarde con Antonio, el director de todo Aramon.

Aunque salimos poco a cenar aquí van algunas recomendaciones cuando vas con o sin niños: En Formigal ir a Frankfurt, en Sallent cenamos de miedo y súper barato en y en Lanuza, un pueblecito pequeño al lado de Sallent, teneis que ir a El Frondon.
¡Espero que os haya gustado este post y que os animéis a conocer Formigal!

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