San Facundo, el mérito de 18 habitantes

 

Se habla de la España Vaciada, la España olvidada, la España “vacilada” la llaman algunos, ante la impasividad de los gobernantes, otros la utilizan para llenarse la boca con palabrerías y promesas que no se cumplen, algunos se compadecen y entre pitos y flautas el tiempo pasa y nadie hace nada.

Nadie excepto un hombre que hace más de 25 años se propuso apostar por su pueblo y darlo a conocer en todo el mundo. Ese hombre es Ricardo Vila y su pueblo San Facundo.

Nos vamos hasta la bellísima comarca de El Bierzo, León. Lugar de paso, trabajo y comercio. Zona anhelada por romanos, que en un tiempo fue independiente y ahora conocida por su mágico paisaje, exquisita gastronomía y riqueza vitícola.

En esta enorme extensión de exuberante naturaleza, se encuentra el pequeño pueblo de San Facundo. Un municipio que quizá hubiera desaparecido hace años y que, sin embargo, se ha convertido en claro ejemplo de como se puede lograr que “la España vaciada” deje de ser un reclamo barato para los políticos, moneda de cambio en tiempos electorales, y un desastre permanente para los vecinos que la ocupan.

San Facundo es ejemplo de como con trabajo, entendemos con el buen trabajo, ese que implica ilusión, tesón, esfuerzo y muchas horas, un diminuto municipio de 18 habitantes se ha convertido en reclamo turístico y está a punto de convertirse también en sede de todo aquel que quiera teletrabajar en un hábitat de paz y tranquilidad.

San Facundo tiene mucho que contar porque no es casualidad que en 2021 hayan llegado hasta él 23.000 turistas de todo el mundo, sea considerado como uno de los pueblos más bonitos de Castilla y León y acabe de recibir el Premio de la Revista Lo mejor de las Autonomías al Mérito Turístico.

Y es que es mérito lo que tiene su alcalde y también sus 18 habitantes que hace 25 años persiguieron un sueño que se ha hecho realidad. Comenzaron soterrando toda la red eléctrica y de fibra óptica, crearon unas infraestructuras que hacen del pueblo un lugar accesible, entretenido y feliz.

Hay wifi gratis en todo el recinto, pero sin dejar de ser un pueblo sostenible acorde con el paraje en el que se encuentra; el agua del lavadero de coches va directa a la depuradora, en lugar de piscina han habilitado una zona del Arroyo del Rial (río Arbutorio) que pasa por el pueblo para hacer una playa fluvial natural y para colmo, tratan el agua potable con rayos ultra violeta para evitar el uso de productos químicos o cloro.

Están a punto de convertirse en el primer pueblo en todo el mundo que abre un “open office” para que todo el que quiera pueda ir a vivir a San Facundo y teletrabajar desde unas modernas oficinas con las instalaciones y tecnología necesarias.

El 18 de junio celebran su gran fiesta de la trucha acogiendo a más de 700 personas, para que nos hagamos una idea, 40 turistas por habitante, todo un récord a nivel mundial.

Sin embargo, visitar San Facundo no es pelearse con colas de turistas, sigue siendo un remanso de paz, con turismo escalonado y muy bien organizado. Para todos hay dos aparcamientos en la entrada del pueblo, para poder acceder a pie y pasear a gusto por sus calles, admirar las casas de mampostería y cuidados rincones.

Su iglesia del año 946 es una pequeña joya, recuerdo del origen monacal de San Facundo.

Varias rutas de senderismo nos meten de lleno en el corazón de el Bierzo, vistas únicas, alta montaña, pozas y cascadas, robledales y castaños, oasis de paz, tranquilidad y sosiego sin olvidar el calor de su gente.

Bierzo en estado puro, un lugar para perderse que no ha querido olvidar su pasado minero y que afronta el futuro con más ilusión que nunca, reinventándose a sí mismo, como siempre hizo.

ccc

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