Viajar sin despeinarse

Poco a poco vamos recuperando nuestra sana costumbre de viajar. Más cerca quizá, pero viajar, al fin y al cabo.

Una de las rutinas que se pierden en los viajes es la de cuidar nuestro cabello y peinarlo de forma adecuada. A veces por falta de tiempo, otras por falta de medios, y casi siempre por pereza. Contra la pereza, diligencia que decía mi abuela. Pero yo prefiero que cada uno gestione su pereza como le plazca, seguramente con pereza. Así que no daré consejos para evitarla, sino ideas para que apenas tengamos que ocuparnos de nuestro pelo cuando nos vayamos de viaje. Ojo, que no ocuparnos no significa que al viajar tengamos que ir con la melena descuidada.

Así que, si eres de las mías, de las que nos gusta aprovechar el tiempo en otras cosas cuando nos vamos de viaje, y no perderlo frente al espejo, pero a la vez quieres presentar un buen aspecto, quizá te diviertan estas recomendaciones.

Para viajes largos, de más de cinco días, es aconsejable ir antes a la peluquería habitual. Así retocarán el tinte y las raíces si fuera necesario, recortarán las puntas y arreglarán flequillos y melenas, de tal forma que luego la tarea del peinado será más fácil y gratificante. No queremos perder el tiempo intentando camuflar raíces y otros desperfectos.

Al hacer la maleta hay que comprobar que hemos incluido nuestros accesorios habituales, cada cual tiene los suyos. En mi caso son un secador y cepillo para alisar el pelo (solo en viajes largos), horquillas que a veces utilizo para sujetarme el rizo que se me cae sobre la frente, y flores y pañuelos que siempre se agradecen cuando toca entregarse al arte del camuflaje.

Mantener el pelo a raya cuando viajamos no es tan complicado, tan solo hay que tener en cuenta un par de cosas y prevenir otras.

La media melena es la más versátil y la que ofrece más posibilidades de actuación. Lo más recomendable cuando nos vayamos de viaje es no intentar peinar nuestro cabello luchando contra su estado natural, es decir, si es rizado, dejemos que manden los rizos. Si tenemos el pelo liso, no es el momento para ponerse rulos. Creo que esta es la regla número uno para mujeres prácticas que no quieren perder ni un minuto más del justo y necesario durante su viaje. En esta página podrás decubrir un montón de ideas de peinados para media melena idóneos para cuando te vayas de viaje.

 

Moños, trenzas y recogidos son la clave para ofrecer un aspecto cuidado y elegante en pocos minutos. La habilidad de cada uno determinará el grado de complejidad del recogido, pero trenzas o coletas son tareas aptas para todos los públicos. La media melena ofrece infinitas posibilidades y es perfecta para cambiar el look. De clásica entre las clásicas a chica moderna, pasando por estilos juveniles e incluso inocentes. El tipo de moño o recogido también ofrece la posibilidad de cambiar la imagen. Os recomiendo que cuando en casa tengáis tiempo probéis a investigar en este sentido, así cuando estéis de viaje, ya vais sobre seguro.

Cuando tenía mi melena rizada, utilizaba mucho en los viajes el truco de los semi recogidos. Con la ayuda de flores, pasadores, incluso hay unos postizos muy logrados, podemos hacer un peinado en cuestión de segundos. Los semi recogidos son muy aparentes para acudir a un evento y muy fáciles de conseguir y también te permiten cambiar de aire en un santiamén. Por ejemplo, un recogido impoluto y perfecto para una reunión importante puede convertirse en un divertido y alocado moño tan solo sacando algunos mechones.

Mi favorito, sin embargo, era el moño alto. Según mi melena iba creciendo, el moño se exageraba en tamaño, pero el moño alto siempre sienta bien, es muy favorecedor y alarga visualmente el cuello. Es muy fácil de hacer y permite que lo adornemos con flores, lazos, mariposas… Es perfecto para ir arreglada a un asunto laboral, pero también para la cena o evento de rigor. Es uno de los peinados más socorridos y también de los más sencillos de elaborar. Eso sí, no olvides en casa los ornamentos necesarios.

El cabello corto es muy cómodo, pero menos versátil. Lo digo por experiencia. Si es tu caso, cuando viajes te recomiendo dejarlo en libertad y no obsesionarnos con la perfección. Yo lo tengo rizado, pero me gusta mucho el efecto liso, sin embargo, cuando viajo procuro dejar que los rizos bailen a sus anchas, porque alisarlo implica viajar con secador y me ocupa al menos quince minutos cada vez que me arreglo.

Es cierto que existen productos como la queratina que ayuda a que el alisado dure más tiempo, pero soy partidaria de aliviar el esfuerzo. También el pelo corto permite ser decorado y dar rienda suelta a nuestra imaginación. Me gustan mucho las bandanas a modo de diadema y los pañuelos al estilo años cincuenta.

Ahora que todos estamos deseando salir de casa y disfrutar de unas vacaciones merecidas en todos los sentidos, no vayamos a amargarnos el viaje por culpa de nuestro cabello. El pelo debe ser nuestro aliado y ese complemento que siempre nos acompaña, no nuestro suplicio.

 

 

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