Cien años de Legión Española

 

El próximo domingo 20 de septiembre se conmemora el centenario de La Legión Española. Siendo una de las unidades militares más eficaces de Europa, y hoy, precisamente Día de Melilla, hacemos un breve resumen de su historia.

Todo comenzó cuando en enero de 1920 el Rey Alfonso XIII firmó la creación de una unidad armada denominada “Tercio de Extranjeros”. En septiembre del mismo año se encargó su mando al Teniente Coronel de Infantería Don José Millán Astray, quien fuera después recordado como gran impulsor de la Unidad, dotando a La Legión con valores de ética y honor inspirados en los siete principios del Código Bushidó Samurai, así como con la fuerza ejemplar de los Tercios de Flandes. El 20 de septiembre se filia el primer legionario y se contabiliza como día oficial de su creación.

El próximo 20 de septiembre del 2020 se celebra, por tanto, su centenario. Las restricciones sanitarias para combatir el Coronavirus Covid19, hacen inviables la celebraciones programadas en todos los Tercios.

Apenas un mes después de aquel 20 de septiembre, se alista en el “Tercio de Extranjeros” el soldado Baltasar Queija de la Vega. Seguramente este nombre no os diga gran cosa, pero sí los versos que escribió estando en el campo de batalla a su novia tras recibir la terrible noticia de su fallecimiento. A pesar de constar en el libro “La Legión” del propio Millán Astray, el novelesco origen de la famosa canción se mantiene como leyenda. Cuentan que cuando en enero de 1921 el joven legionario Baltasar Queija causó baja en un enfrentamiento, encontraron en su bolsillo los versos dedicados a su novia fallecida. Leyenda o realidad, lo que si es cierto es que la tragedia de Queija de la Vega fue inspiradora de la canción y entregando su vida fue también la primera baja de La Legión.

 

Foto de @MercheMelilla

 

El Tercio de Extranjeros participó en la pacificación de Marruecos y fue muy eficaz en la protección de Ceuta y Melilla. Los Tenientes Coroneles Millán Astray, Valenzuela y Franco fueron los primeros “jefes” del Tercio. Fue en 1937 cuando se cambia el nombre de Tercio de Extranjeros por el de Legión.

En 1943 se da nombre a los tres Tercios en los que estaba organizada la Legión. Tercio Primero “Gran Capitán” para Melilla, Tercio Segundo “Duque de Alba” para Ceuta, y Tercio Tercero “Don Juan de Austria” para Larache. El Cuarto Tercio “Alejandro Farnesio” en Alhucemas se crea años después.

 

Actualmente La Legión participa en misiones de paz y humanitarias por todo el mundo, dando continuidad a su compromiso de servicio a España, como cuerpo de elite.

 

El Ejército en Melilla siempre ha tenido un significado muy especial por ser el gran protector de la ciudad. En la dársena pesquera del puerto de Melilla, hay una estatua al soldado de reemplazo en honor a los primeros turistas de la ciudad, que no eran otros que los familiares de los soldados que iban hasta Melilla para ver sus juras de bandera durante el servicio militar.

 

El Ejército sigue siendo un pilar fundamental en cualquier actividad o evento que se celebre en la ciudad Autónoma, y tienen especial importancia los deportivos como la Carrera Africana de la Legión y el Desafío Melilla de Regulares.

 

Foto de @MercheMelilla

Si queréis saber más sobre La Legión os recomiendo el libro del profesor y catedrático en Historia Contemporánea, Luis Eugenio Togores, Historia de la Legión española: Infantería Legendaria de África a Afganistán.  (Esfera de los Libros)

 

  “EL NOVIO DE LA MUERTE” (Letra)

 

Nadie en el Tercio sabía
quién era aquel legionario
tan audaz y temerario
que a la Legión se alistó.

Nadie sabía su historia,
más la Legión suponía
que un gran dolor le mordía
como un lobo, el corazón.

Más si alguno quien era le preguntaba
con dolor y rudeza le contestaba:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.

Cuando más rudo era el fuego
y la pelea más fiera
defendiendo su Bandera
el legionario avanzó.

Y sin temer al empuje
del enemigo exaltado,
supo morir como un bravo
y la enseña rescató.

 

 

 

 

 

Y al regar con su sangre la tierra ardiente,
murmuró el legionario con voz doliente:

Soy un hombre a quien la suerte
hirió con zarpa de fiera;
soy un novio de la muerte
que va a unirse en lazo fuerte
con tal leal compañera.

Cuando, al fin le recogieron,
entre su pecho encontraron
una carta y un retrato
de una divina mujer.

Y aquella carta decía:
“…si algún día Dios te llama
para mí un puesto reclama
que buscarte pronto iré”.

Y en el último beso que le enviaba
su postrer despedida le consagraba.

Por ir a tu lado a verte
mi más leal compañera,
me hice novio de la muerte,
la estreché con lazo fuerte
y su amor fue mi ¡Bandera!

 

 

(Letra de Fidel Prado, música de Juan Costa Casals)

 

 

 

 

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