Más San Fermín que nunca

San Fermín 2020 pasará a la historia de las fiestas como el “No San Fermín”. Sin embargo, nada más lejos de la literalidad.

Las dos primeras jornadas de las canceladas fiestas, han demostrado al mundo que los pamploneses son ciudadanos ejemplares, responsables y rinden devoción a su venerado Santo más allá de las juergas con las que se identifican los Sanfermines. Mientras la policía controla accesos y pasea por las calles de Pamplona para disuadir de posibles disturbios y masificaciones, los pamploneses están dando ejemplo de civismo y respeto.

Copatrón de Navarra junto a San Francisco Javier, la leyenda de San Fermín, llegó desde Amiens, donde dice su historia no contrastada, que en el siglo III convirtió al cristianismo a miles de romanos que por entonces invadían la Galia. Aquellos bautismos le costaron la cabeza y su decapitación a manos de los romanos ha sido retratada en numerosos cuadros y vidrieras.

Era hijo de romanos pamploneses y junto a su familia fue convertido a la fe cristiana y bautizado por San Saturnino, Patrón de Pamplona. A San Fermín se le representa con Mitra pues fue el primer Obispo de Pamplona y su festividad de origen medieval, mezcló desde el principio simbología eclesiástica y pagana, siendo los toros parte fundamental de la celebración.

Los San Fermines del 2020 han comenzado con la pena de no poder celebrar las fiestas al modo habitual, una de las más conocidas del mundo gracias entre otros a Hemingway. Sin embargo, miles de pamploneses y millones de amigos de Pamplona, celebrarán este año su semana grande recordando al Santo, su gran labor evangelizadora y el verdadero significado de la celebración. Afortunadamente las familias y los amigos ya pueden reunirse para brindar juntos la dicha de estar vivos. En el recuerdo, los hijos de Navarra que han perdido la vida por la pandemia, ellos serán especialmente recordados en esta fecha tan señalada. Por ellos, por todos los que se fueron y no podrán volver a cantarle jotas al Santo, camina el respeto por las angostas calles de Pamplona.

En la Cuesta de Santo Domingo frente a la pequeña hornacina que custodia la imagen del Santo, se han reunido algunos corredores para ofrecer su cántico de petición, y se han visto las primeras lágrimas que aúnan pena y emoción.

El Santo volverá a procesionar y desde los balcones se escucharán las jotas que con tanta devoción le dedican, las guitarras de los tunos volverán a alzarse jubilosas, gigantes y cabezudos tomarán la capital Navarra y las peñas llenarán de música las calles de Pamplona. Ya falta menos para San Fermín 2021 pero hagamos del que nos toca ahora vivir un verdadero recuerdo del Santo, un merecido homenaje a los seres queridos que nos dejaron y una silenciosa fiesta ejemplar que demuestre al mundo la responsabilidad del navarro.

Por ahora y por siempre, Viva Navarra y Viva San Fermín.

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