Conectados

El viaje de hoy es un viaje al corazón de una persona. Su implicación con la vida y sobre todo con mejorarla, me llevó a conocerla durante una entrevista en la radio. Hoy os presento a Olga Jiménez y hablaremos entre otras cosas, de su libro. Ella misma asegura que conocer personas es como viajar porque nunca sabes que vas a encontrarte.

Nos presentaron y compartimos programa, ‘Piérdete y Disfruta’ de Pilar Carrizosa. Cuando la escuché hablar de ‘Conectados’ algo en mí hizo click, y conectamos. Previamente, yo había narrado mi último viaje a Zimbabwe y mi implicación con la protección de los rinocerontes. Al terminar su entrevista, Olga dijo que el 100% de los beneficios de su libro irían para Tribu Kifaru, la Fundación de la que yo había estado hablando. Así que la conexión fue mutua. Dos no conectan si uno no quiere.

Si Olga ya tenía razón a finales de febrero, (y siempre), ahora, después de la tragedia que ha vivido y sigue viviendo el mundo, sus conclusiones son más certeras que nunca.

Como profesora de yoga, el libro tiene un capítulo práctico con sencillas posturas para practicar en casa, aliviar dolores de espalda, para relajarnos o para mantener una columna joven. También encontraremos sus recetas de cocina favoritas elaboradas con productos españoles y alimentos ecológicos. Pero lo que realmente comparte es su amor por la vida, por los seres vivos y la necesidad que todos tenemos de conectar con el planeta.

“Debemos tomar las riendas de nuestra salud en el aspecto preventivo y para la mejora de nuestros hábitos, en la alimentación y en costumbres saludables” Me decía esta mañana en una conversación para dar forma al relato de hoy. Eso ya lo tenía claro Hipócrates, pero nos hemos acostumbrado a no hacerle caso. Que el alimento sea tu mejor medicina, decía el padre de la medicina moderna V siglos antes de Cristo.

Olga quiere recordarlo con este libro lleno de optimismo y de ideas positivas para iniciar el cambio en nuestras costumbres. Asegura llevar 30 años sin visitar una farmacia y con su ejemplo y experiencia nos lanza un precioso mensaje: “Cuida tu salud y estarás cuidando el mundo”

“Conectados” es un libro 100% implicado con el medio ambiente, ese medio ambiente que llena de falsa saliva la boca de muchos, y que por desgracia, acaba siendo un negocio. Olga nos anima a descubrir el impacto en el medio ambiente que tiene cada cosa que consumimos. Lleva décadas investigando y buscando soluciones, pero para encontrar soluciones hay que conocer muy bien la raíz del problema a solucionar. De ahí que las páginas del libro nos van sumergiendo en una vida llena de obstáculos, de preguntas y respuestas. Análisis de médicos, investigaciones científicas y mucha información tan interesante que no puedes parar de leer.

“El planeta nos está pidiendo un respiro, el agua, el aire, los peces, la fauna salvaje, todos nos piden una tregua” Olga tenía razón, tras casi cuatro meses de confinamiento hasta los más escépticos han visto que era verdad. ¡Hasta volvieron los delfines a los canales de Venecia! Pero no ha sido suficiente, aunque mejor cuatro meses que nada, un merecido descanso. Sin embargo, seguramente lo más importante sea que mucha gente durante este obligado parón mundial, se ha dado cuenta de la verdadera importancia que tiene cuidar nuestro planeta. (Otros siguen sin entender nada y para colmo ahora tienen mascarillas y guantes para tirar al suelo)

Olga escribió “Conectados” con sensación de urgencia, había que hacer algo ya, y ese sería su granito de arena. Nos pediría una reflexión argumentada suplicando un cambio de rumbo. Pero alejada completamente de los fines económicos que suelen estar detrás de todo lo eco, Olga, una mujer coherente y consistente, decidió donar el 100% de los beneficios de su libro a fundaciones implicadas. Las primeras ventas fueron a Survival, una fundación volcada con los pueblos indígenas. Tras conocernos y escuchar a Dani Serralta y a mí hablar de la tragedia de los rinocerontes, decidió donar los beneficios a Tribu Kifaru. Aquel encuentro fue fortuito, pero nada pasa por que sí. Cuando Olga dijo en directo y, sin haberme consultado, que haría semejante donación, se me saltaron las lágrimas. Aquello no podía estar pasando. Explicó que en el libro también trata el tema de los rinocerontes y después de escuchar la tragedia y lo que Tribu Kifaru hacía, tuvo clara la nueva adjudicación benéfica.

Durante el confinamiento se han incautado en el aeropuerto OR Tambo de Suráfrica 41 cuernos de rinoceronte, valoradas en 7 millones de dólares. Desde 2013, los cazadores furtivos de rinoceronte asolan el África Austral en demanda del cuerno del rino y de las escamas del pangolín. Por ellos, muchos países asiáticos, pagan auténticas fortunas. Tres rinocerontes mueren asesinados a machetazos cada día, desangrados tras la amputación del cuerno. Dentro de diez años el planeta Tierra no tendrá rinocerontes ni pangolines. Nos pillan lejos, a miles de kilómetros, pero no por ello dejan de ser nuestra responsabilidad, sino todo lo contrario. Los animales en peligro de extinción y todos los animales, son del planeta, no del país donde se encuentren. Las personas con sentido común, informadas y valientes somos quienes tenemos la responsabilidad proteger y ayudar a estos animales, estén donde estén. Si no lo hacemos nosotros no lo hará nadie.

Presumimos de ser civilizados y se nos llena la boca de agua en favor del medio ambiente, pero debemos actuar con urgencia. Además, es mucho más fácil de lo que pensamos. Tan solo basta ayudar a la financiación de Fundaciones como Tribu Kifaru que hacen la labor en primera línea de fuego. Podemos aportar financiación económica, pero también material tecnológico, ropa para los rangers, medicinas para los perros, gafas de sol o incluso gorras para que se protejan del sol durante las horas que pasan los rangers protegiendo con su propia vida la de los rinocerontes. Si conseguimos que estas fundaciones tengan éxito con su trabajo, quizá logremos prolongar la existencia del rino hasta que los países tomen medidas adecuadas y eficaces para su protección. Hay que ganar tiempo al tiempo.

Gracias Olga por tu donación, y por ayudarnos a la difusión de esta tragedia que sufre la Tierra. No podemos permitirnos el lujo de despreciar un animal que casi podría decirse fue fundador de nuestro planeta. Gracias Dani por tu entrega a esta complicada, peligrosa pero necesaria causa y gracias a todos por haber terminado la lectura de este post.

Si queréis saber más sobre la extinción del rinoceronte os animo a leer mi artículo “Juntos contra la extinción del rinoceronte” publicado hace unos meses en The Luxonomist. Y en Facebook podéis seguir la labor de Tribu Kifaru.

 

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