Toledo, la diosa del Imperio

Hija de titanes, Ciudad Imperial y Patrimonio de la Humanidad.

Toledo siempre fue Toledo. Mágica y bendita, sagrada desde su origen carpetano. Aquellos que adoraban a los Titanes establecieron en lo alto del meandro un enclave privilegiado que dedicaron a una de sus diosas más veneradas, Ledo, hija de Titanes, esposa de Zeus, madre de Apolo y Artemisa. Conquistada en el 193 a.C, los romanos respetaron la denominación capetana de To-Ledo. Los dioses eran sagrados también para ellos y nadie quería enfadarlos, ahora nos marcaríamos un “just in case”. Así que bajo la dominación romana fue Toletum. Epicentro siglos después de la corte del Emperador Carlos, y por tanto ciudad Imperial. Allí convivieron las tres culturas que marcaron la historia de España; cristianos, musulmanes y judíos. Se mantuvo como capital del reino de Castilla hasta 1561 cuando la corte se trasladó definitivamente a Madrid.

Viajar a Toledo es mucho más que viajar por la historia de España, es también impregnarse de ese aurea mágica que dejaron dioses y titanes. To-Ledo, una carrera de relevos en la que el testimonio va cruzando la historia hasta llegar a la Humanidad.

Hoy recomiendo un Free tour por Toledo, dejándonos guiar por la mano de los dioses pero también por la de los gurús que mejor conocen la historia de la ciudad.

El Gótico medieval de Toledo fue la joya que heredó la corona Imperial, y su Catedral Primada, dedicada a la Asunción de Santa María, fue pionera del gótico español.

Del Sacro Imperio Romano Germánico que dominó el mundo desde una pequeña colina abrazada por un meandro, nos queda como magnanimidad imperial el Alcázar de Toledo.

Desde lo alto de sus casi 600 metros sobre el Tajo, dominando el horizonte para que quizá en días claros, el Emperador Carlos pudiera vislumbrar la magnitud de su Imperio. Sin embargo, la capital se trasladó a Madrid y Carlos I no pudo disfrutarlo tanto como hubiera deseado. Esbelto y elegante, el Alcázar de Toledo no pasa inadvertido. Durante el Asedio de los republicanos que sufrió en la Guerra Civil fue destruido casi por completo, su reconstrucción comenzó en 1940 y duró más de veinte años. En su Interior se ubicó el Museo del Ejercito y la Biblioteca de Castilla la Mancha.

Toledo nació de los dioses y siempre fue bendita. Quizá por eso la pacífica convivencia de sus tres culturas no sea una metáfora, sino magia de la historia. Hasta diez mezquitas llegó a tener, pero también sinagogas, iglesias y monasterios, como el de San Juan de los Reyes. No pasaré por alto al griego que atraído por su diosa Ledo acabó enamorándose de ella y aquí dejó su mejor legado. En la Iglesia de Santo Tomé podremos ver en directo el Entierro del Duque de Orgaz, pero toda la ciudad atesora su obra pictórica.

Si las panorámicas nos atraen, aquí también estamos de suerte. La ciudad se rinde bajo nuestros pies desde las torres de la Iglesia de los Jesuitas y el Tajo refresca nuestra retina si lo miramos desde la Ermita del Valle.

Un río, un meandro, dos orillas y una ciudad blindada, dejaron como legado murallas, puentes y puertas que otorgan a la ciudad ese encanto de caminar sin rumbo, perdidos entre callejuelas, descubriendo plazas, embrujados quizá por los dioses.

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