Galdós y Van Gogh: Dos citas en Madrid

 

La primera entrada del año la dedico a dos genios que fueron contemporáneos y por diferentes motivos son protagonistas de Madrid. Acabamos de empezar el año 2020, centenario de la muerte de D. Benito Pérez Galdós, quien fuera probablemente el mejor novelista del siglo XIX y desde luego el gran cronista del Madrid de la época.

Máximo exponente del realismo literario, y excelente costumbrista, como lo fuera Goya en sus lienzos. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, llegó a estudiar a Madrid con 19 años. Sus profesores fueron grandes intelectuales, humanistas o escritores de la época como Fernando de Castro, Francisco de Paula, Camús o Francisco Giner de los Ríos. Sin duda un lujo de profesorado de quienes aprendió lo mejor para volcarlo luego en su legado. Asiduo del Ateneo y de las tertulias fue el mejor amigo de Clarín.

Murió soltero, pero con una larga lista de novias y amantes; artistas, cantantes, actrices, poetisas y escritoras. Sin duda mujeres que le inspiraron en sus crónicas, vibrantes y realistas. Su amante más clandestina y famosa fue Doña Emilia Pardo Bazán. Ella le escribió cartas donde se mofaban de lo que pensaría la sociedad si supieran de su amor loco y escondido y en las que ella confesaba abiertamente la pasión que sentía por Galdós. Se amaron durante unos años y se respetaron hasta la muerte. Doña Emilia, punta de lanza del feminismo, moderna y libre siempre fue admirada por Galdós. En Santander encontró un punto de unión con su Gran Canaria, verdes montañas, sosiego y ese Atlántico imprescindible para quien lo conoce. Pero fue Madrid la gran retratada en las obras de Galdós, especialmente en “Fortunata y Jacinta, dos historias de casadas”.

El Madrid de Galdós recorre El Ateneo Científico y Literario, el Casino de Alcalá, la Plaza Mayor y sus calles y plazas adyacentes, la Puerta del Sol, el Teatro Real, la calle Hortaleza donde estaba su imprenta, son algunas de las míticas referencias para pasear por su Madrid.

Restaurantes, especialmente los especializados en cocido que tomaba para recordar su cocido canario, cafés y tranvías, eran lugares donde le gustaba mezclarse con todas las clases sociales para así poder describir el paisanaje, que diría Unamuno, como lo hizo.

A su muerte, un cincuentañero Unamuno escribió que al leer a Galdós “uno se da cuenta del bochorno que pesa sobre la España en que él ha muerto”. Estas palabras de otro grande de nuestra literatura pueden resultar acertadas para muchos españoles en el año del centenario de su fallecimiento.

El Ayuntamiento de Las Palmas patrocina hasta el 10 de mayo (día de su nacimiento) la descarga gratuita de Fortunata y Jacinta, así que no hay excusas para leer, quien aún no lo haya hecho, esta obra magna de la literatura española. Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid le concederá el título de Hijo Adoptivo, la Biblioteca Municipal Conde Duque pasará a llamarse Benito Pérez Galdós y se van a organizar varios actos y homenajes para saldar la deuda pendiente con uno de nuestros máximos exponentes de la literatura.

Os animo a recorrer las calles de Madrid intentando descubrir en ellas el espíritu galdosiano.

El otro protagonista de hoy es contemporáneo de Galdós, genio y figura como nuestro autor, y con Galdós también comparte ser otro de los grandes artistas del XIX. Diez años tenía D. Benito cuando vino al mundo Vincent Van Gogh. Autodidacta y de fuerte temperamento, comparte con Galdós bastantes cosas. Por ejemplo, la soltería que ambos disfrutaron con tumultuosas relaciones sexuales, amantes y encuentros clandestinos. Comparte también con D. Benito el ir y venir de cartas, en el caso de Van Gogh con su querido hermano Theo. Si Galdós disfrutó de la amistad de otro ilustre como Clarín, Van Gogh tuvo a Gauguin, que tampoco está nada mal, aunque le costara la oreja.

Os hablo de Van Gogh porque el año pasado hubo una exposición multimedia en Madrid que tuvo tanto éxito que se repite hasta el 19 de febrero. Quienes no tuvisteis ocasión de ver Van Gogh Alive no os la perdáis en esta ocasión. Se trata de un montaje multimedia espectacular, con una puesta en escena fabulosa en El Círculo de Bellas Artes.

Durante 40 minutos se recorre la vida de Van Gogh a través de su obra y, mientras, tumbados en cómodos pufs escucharemos una relajante música. Toda una experiencia, ideal para ir con niños y personas de tercera edad. Excelente trabajo que incluye una reproducción con moviliario auténtico y en tamaño real del su dormitorio en Arlés. Las entradas hay que comprarlas por internet, ya que el acceso es muy reducido.

Termino con dos frases de los protagonistas de hoy.

“La miseria mayor es la ignorancia” (Benito Pérez Galdós)

“Las grandes cosas están hechas por la unión de una serie de pequeñas cosas” (Vincent Van Gogh)

Espero que 2020 sea otro año cargado de aprendizaje y por descontado serán por mi parte doce meses de pasión. Os deseo lo mejor y, por supuesto, que sigamos teniendo aquí nuestro pequeño punto de encuentro.

¡Feliz 2020!

 

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