Entre olas y viento, Foz do Arelho

 

A tan sólo 17 kilómetros de Óbidos se encuentra una de las playas más bonitas y mágicas de la costa norte de Portugal. Quizá sea el rugido del Atlántico, quizá la tranquila laguna de Óbidos que divide la gran playa en dos, quizá sea su arena dorada que se ilumina por el sol cuando baja la marea, o quizá, seguramente, sea todo. Pero Foz do Arelho me resultó especial.

 

Durante los meses de verano me dijeron que suele estar muy concurrido, pero en septiembre el bullicio ya ha vuelto a las ciudades, las noches tienen su propio hilo musical, y el volumen se regula por las olas del mar. La puerta del balcón permanecía abierta para no perder ningún movimiento de la sinfonía.

 

 

Al amanecer la playa quedaba a nuestros pies, que suplicaban bajar y, a partir de ahí, relajación, paseos y baños de sol hasta un nuevo atardecer.

 

 

El arte del mar, las siluetas de las olas y los dibujos que el viento y la marea marcan en la arena fueron compañeros perfectos para dos días inolvidables. Un lugar para descansar y disfrutar del Atlántico más puro.

 

 

En la playa hay varios restaurantes que ofrecen mariscos, pescados, quesos y vinos portugueses. Platos perfectos para no sentir la necesidad de salir de esta playa encantadora. En concreto nos gustó mucho La Cabana do Pescador y nos hicimos fijos, los clientes del mes.

Dos días y dos noches de caminatas por la playa y la laguna. El lugar perfecto para practicar windsurf, kate surf y surf. Aquí mandan el viento y las olas, el resto somos meros espectadores de la salvaje belleza del mar.

 

La laguna es tranquila, ideal para niños o para nadar sin oleaje.

 

El segundo día, por la tarde,  fuimos a ver las playas y el pueblo de Nazaré. Un lugar muy conocido entre los mejores surfistas del mundo, pues el brusco cambio de su fondo marino origina una gran ola durante los meses de invierno.

 

La ola de Nazaré es una de las olas más grandes, bonitas y surfeadas del mundo. Es casi transversal a la playa y de largo recorrido. No era su momento, pero igualmente el oleaje desde el acantilado del faro, era un espectáculo.

 

La punta del faro de Nazaré divide las zonas de baño, por un lado, la playa Do norte, la de la famosa ola, abierta al mar, furiosa y salvaje. A su izquierda, más tranquila, la de Nazaré, en forma de media luna que abarrota miles de casas encaladas para veraneantes y sufistas. Y en lo alto del cerro, el pequeño pueblo antiguo de Nazaré, con su imponente Santuario de Nuestra Señora de Nazaré.

 

A principios del siglo XII el capitán de navío Fuas Roupinho venció a los árabes que querían atacar la costa de Nazaré. Un día de niebla intensa, Fuas quiso dar caza a un gran venado, pero en la persecución el venado cayó por un precipicio del Monte Pederneiras. El capitán viéndose también él y su caballo precipitados al vacío, pidió ayuda a Nuestra Señora, que de inmediato se apareció y clavó en el suelo las patas del rocín. Así salvó la vida Fuas Roupinho y prometió levantar en aquel lugar una ermita en honor a la Virgen. La pequeña ermita de la Memoria es hoy lugar de peregrinación y tiempo después de construyó el gran Santuario de Nuestra Señora de Nazaré.

Santuario, ermita, la playa y el alto con la roca donde la Virgen paró al caballo de Fua.

La plaza principal esta llena de tiendas de souvenirs, heladerías y cafeterías, dado el gran número de turistas que recibe todo el año. Pero tiene su gracia y esta señora vendedora de frutos secos y gominolas, posó amablemente para nosotros.

 

El final de la tarde nos esperaba en Foz do Arelho para despedir nuestro último día con un inolvidable atardecer desde el balcón de nuestro hotel.

 

La ruta continua, os espero en el próximo post. Iremos aún más al norte…

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer