Estremoz, corazón alentejano

 

Los próximos días vamos a recorrer diferentes lugares de nuestro país vecino. Un país con el que compartimos frontera, historia y carácter. Cruzamos la frontera desde Badajoz y vamos directos a la Pousada (Parador) de la Reina Santa Isabel, ubicado en lo más alto de la villa, en lo que fue el Castillo de Estremoz y dentro del primer recinto amurallado.

Fue construido en 1258 por el Rey Dinis para su esposa, la Reina Santa Isabel. Era la hija del Rey Pedro III de Aragón, pero casó con el rey de Portugal. Aquí vivió y murió.

Al estar en lo más alto de la colina,  las vistas que ofrece de la ciudad y  de las llanuras del Alentejo son un auténtico espectáculo. La Torre del Homenaje o de Las Tres Coronas vigila la ciudad. Además, la Pousada-Museo tiene un hermoso jardín y una agradable piscina.

Jardin de la Pousada  Pousada de Santa María

 

En uno de sus laterales se encuentra la ermita de la Reina a la que se accede por una puerta enrejada…

Pousada

Si el tiempo acompaña, el momentazo lo da la puesta de sol desde la Torre del Homenaje. El pueblo se rinde 28 metros más abajo ante su imponente majestuosidad y el sol se despide intenso, rojo, bravo, como diciendo, “No olvidéis de mí, que mañana vuelvo”. Un brindis al sol.

 

En la misma plaza del castillo se encuentra la Iglesia de Santa María y el Palacio de audiencias del Rey Dinis de estilo renacentista. Un monumento a la Reina Santa Isabel se alza en el centro de la plaza mirando a lo que fue su castillo.

Nos encontramos en la ciudad alta, Alcazaba medieval por la que daremos un pequeño paseo antes de bajar al centro de la capital. Viejas murallas del siglo XIII, Monumento Nacional y calles estrechas, siempre, todo, empedrado… Las murallas del castillo tienen dos puertas de entrada, la que fuera principal y daba paso al primer recinto medieval, donde ahora perduran aquellas primeras viviendas de Estremoz, y la segunda puerta que sería de salida y luego fue paso a la segunda fortificación militar del siglo XVII.

Vamos a pasear primero por el primer recinto medieval, dentro de las murallas del castillo vivían los nobles y los militares más próximos al rey. En el resto del recinto los habitantes de Estremoz. A mi modo de ver es una lástima que no se destinen más recursos a recuperar esta zona pues se trata de una de las ciudadelas medievales más grandes y menos destruidas de Portugal.

Es un lujo que aún permanezcan en pie estas pequeñas casas, muchas de ellas abandonadas, que datan del siglo XIII. La casa del Gobernador, dentro de la zona del castillo, esta completamente derruida.

Esta parte de Estrmoz, es la más interesante, pero la más olvidada y la menos frecuentada por el turismo. Desde aquí mi apoyo para que le den el valor que merece, y ayuden a las personas que allí viven a rehabilitar sus humildes viviendas. Ahora hacen lo que pueden con sus escasos recursos lo que lleva a que se acabe destruyendo una joya del medievo. Mirad qué lástima como solucionan las mejoras de las fachadas.

Este recinto debería estar totalmente protegido. Es un tesoro. Lo vamos a bordear, callejeando entre los restos del medievo portugués.

Bordeando el recinto llegamos a la puerta de Évora, una de las cuatro entradas de aquel primer recinto, y desde donde podremos ver una de las vistas más icónicas de la ciudad.

Llegaremos hasta la Iglesia de Sao Tiago (Santiago), perteneció a la Orden de Avis, orden dedicada a impedir el avance musulmán en Portugal.

Podríamos entrar en el Estremoz del XVII desde aquí, pero prefiero regresar para tomar la segunda puerta hacia el Estremoz manuelino y gótico, y hacerlo por la puerta Frandina y su mágica escalinata. Echamos una última mirada al barrio medieval, mi favorito de Estremoz., el que revive la época de Santa Isabel.

 

Calle de la Alcazaba Medieval de Estremoz

El empedrado de la ciudad alta, es de color negro, sin embargo, el empedrado  que veremos en el centro es blanco rosado, hecho con el famoso mármol de Estremoz y mosaicos que lo decoran en negro. Volvemos a la calle principal de la alcazaba que termina en el arco Frandina que da salida a una larga escalinata hasta la ciudad baja, allí donde los adoquines se vuelven blancos.

En la ciudad baja podremos ver la Iglesia de San Francisco. Se encuentra en una amplia plaza, la de los Combatientes de la II Guerra Mundial. Data del siglo XIII pero fue remodelada en el siglo XVII y por eso su fachada es de estilo rococó.

El Convento de Nuestra Señora de la Concepción del siglo XVII, fue primero el Palacio del Virrey de la India. Su fachada de mármol rosa de Estremoz no se terminó hasta 1967. Hoy en día lo ocupa el Ayuntamiento.

La picota de Estremoz (El Peroulinho) se construyó para colgar a los condenados a muerte en la época del rey Manuel, estaba en la plaza del Castillo pero a principios del siglo XX lo trasladaron a la plaza de Luis Camoes.

Las aceras (calçadas) de la Estremoz baja están empedradas, haciendo pintorescos mosaicos que decoran cada paso. Aquí podéis ver la diferencia con los adoquines negros de arriba.

Se encuentra en la Plaza Rossio donde cada sábado hay un mercadillo con auténtico sabor portugués. Encontraremos antigüedades y muebles, pero, sobre todo, frutas, verduras de temporada, gallinas, gallos, codornices y pavos que la gente compra para sus granjas, flores, quesos alentejanos, embutidos típicos y longanizas, aceitunas… color, sabor, aroma portugués…

Captaron mi interés los balcones y puertas de casas y edificios. Puertas góticas, manuelinas y otras más sencillas, pero siempre atractivas para los amantes de la arquitectura y la fotografía.

Puertas Estremoz

 

Otro lugar simbólico de la ciudad baja es la fuente de la Guadaña en el centro del lago abastecido por un manantial subterráneo. Representa a Saturno y su abundancia, pero su inscripción “Corre o Tempo Velozmente” nos recuerda lo efímera que es la vida, lo rápido que pasa el tiempo.  Como paseando por Estremoz, comiendo horas a golpe de pierna, el tiempo discurre a toda velocidad, sin embargo, igual que la guadaña forma parte de la ciudad, también los recuerdos de Estremoz permanecerán para siempre en la nuestra.

Espero que os haya gustado este paseo por Estremoz. Es uno de mis lugares favoritos del Alentejo, lo conozco bien y os lo recomiendo. Un fin de semana es suficiente para hacerse una buena idea y dejarse estremecer por su sencilla belleza.

 

Panorámica Murallas Estremoz

 

 

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