Peregrinando por el mundo

 

Llegan estas fechas y mucha gente a mi alrededor me habla de aprovechar las vacaciones para hacer el Camino de Santiago. La mayoría optan por sus últimos tramos y los más valientes se atreven con el completo. Desde luego es una época ideal, porque el invierno es duro, sobre todo en las zonas más montañosas. Quiénes lo han culminado aseguran haber vivido una de las experiencias más profundas de su vida.

 

La peregrinación comenzó en el siglo IX, cuando se descubrieron los restos del Apóstol. El Rey Alfonso II de Asturias, llamado el Casto por su profunda devoción, fue el primero en peregrinar a Santiago de Compostela y quien ordenó construir una iglesia en el lugar donde se hallaron los restos del Apóstol. Hoy es la Catedral de Santiago. Pero a partir de aquel momento la cristiandad se movilizó y desde toda Europa comenzaron a llegar peregrinos a Santiago, y se convirtió en uno de los caminos de peregrinación más famoso del mundo.

 

Dicen que todos los caminos llevan a Roma cuando lo que quieren decir es que todos llevan a Santiago de Compostela.

 

El Camino Francés suele comenzarse en Roncesvalles, pero podemos aprovechar e iniciarlo en la preciosa ciudad de Saint Jean Pied de Port, en el sur de Francia, para cruzar los Pirineos, Roncesvalles, Pamplona, Logroño, Santo Domingo de la Calzada y así por el interior hasta Ponferrada, Sarria y finalmente Santiago.

 

El Camino Portugués recorre toda la costa desde Lisboa, pero puede acortarse comenzando en la bellísima Oporto, una de mis ciudades favoritas de Europa. Desde ahí hasta Tuy, Pontevedra y Santiago.

 

El Camino del Norte es una de las rutas más largas. Comienza en Irún, y recorre toda la costa Cantábrica. La tierruca que llevo en mi corazón, me ha permitido hacer tramos del camino en bicicleta, cuando voy desde Santoña hasta Galizano, no es mucho, pero es una parte maravillosa, de acantilados, prados, vacas y mar. El verano pasado, caminando por una parte del camino del Norte, mi hijo encontró una carta de una peregrina extrajera. La carta contaba que iba dejando mensajes colgados de los árboles, pidiendo a quien los encontrara que le respondieran y así comenzar amistades con otros peregrinos. El camino enseña y durante el recorrido se conoce a mucha gente, pero esta claro que si uno quiere, puede llegar mucho más lejos.

 

En cualquier caso, el calzado debe ser cómodo y un consejo útil es que no sean zapatos o botas nuevas a estrenar, sino que se hayan amoldado a nuestros pies y estemos seguros que no nos hacen ampollas. El Camino de Santiago puede hacerse caminando, pero también en bicicleta o a caballo, y hay quienes prefieren hacerlo también con guía para ir aprendiendo sobre la historia de cada lugar. Contratar un guía siempre es una buena opción para descubrir misterios, rincones y detalles que pasarían desapercibidos.

 

De la cristiandad al corazón de los Incas. Otra de las rutas que anhelo hacer es subir al Machupichu. Cuando estuve en Perú investigué por si me daba tiempo. Encontré una web que organiza un viaje muy completo, desde Lima hasta Aguas Calientes (Machu Pichu pueblo), pasando por el Lago Titicaca y Cuzco, capital del Imperio Inca, Patrimonio de la Humanidad y punto de partida de todas las expediciones al Machu Pichu. Si queréis echar un vistazo la web se llama Viatty.

 

La ciudad arqueológica de Machu Pichu, que en quechua significa Montaña Vieja, es un poblado andino anterior al siglo XV. Se encuentra en el Valle Sagrado de los Incas a 2.430 metros sobre el nivel del mar. Es una obra maestra de arquitectura e ingeniería y un espectáculo visual. Uno de esos lugares que todos deberíamos visitar una vez en la vida. Hay varias opciones para llegar hasta la ciudadela. Desde el pueblo de Machu Pichu hasta el Santuario en lo alto de la montaña se puede ir de varias formas. Lo más cómodo en tren, lo más espectacular, caminando. Trenes hay varias opciones, desde las más económicas hasta el Hiram Bingham, el lujoso tren que lleva el nombre del explorador americano que descubrió el Machupichu. Otra de las formas de llegar es haciendo el Camino Inca. Se trata de una de las primitivas rutas, y la única autorizada por el gobierno. Se tardan cuatro días y hay que reservar con varios meses pues no se permiten más de 500 personas por día. Es una ruta organizada que incluye guías.

 

Huayna Pichu es la montaña que todos tenemos en la cabeza cuando nos hablan del Machu Pichu. Llegar a su cima debe ser una experiencia inolvidable y la vista de la ciudadela abajo, una de esas panorámicas que todos anhelamos.

Caminante no hay camino y cada cual elige su destino.

  • Y también se hace camino al andar. Me gustó tanto hacer el Camino de Santiago que me quedé viviendo en Santiago de Compostela 5 años. Una ciudad maravillosa de la que me quedan solo gratos recuerdos.

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