Islandia en 4×4

Islandia, es un destino de moda. El turismo que llega a la isla crece de año en año atraído por su exuberante naturaleza, los deportes de aventura, el senderismo, las rutas a caballo, los glaciares y las ballenas, pero también por la seguridad del país donde el índice de criminalidad es cero.

Yo lo recorrí en coche porque creo que es la mejor manera de conocer Islandia. Sus carreteras están muy bien peraltadas y no hay mucho tráfico. Es un país con un paisaje tan variado y hermoso que con frecuencia querremos parar para tomar alguna fotografía. Esta es una de las principales ventajas de ir en nuestro propio coche; poder parar donde y cuando uno quiera.Lo más fácil es contactar con la empresa Cars Iceland, lo solucionan todo y en español. Garantizan el mejor precio y tienen una amplia flota para elegir.

Islandia tiene una única carretera que bordea la isla y de la que salen en algunos tramos pequeñas rutas a algunas poblaciones o Parques Naturales. Esto hace que perderse sea prácticamente imposible.

Yo recorrí el sur de Islandia, en Reikiavik comencé el viaje con un buen baño en el Blue Lagoon. Se trata de una laguna en una central de geotermia cuyas aguas salen de la tierra volcánica a muy altas temperaturas. El fondo es de minerales que le dan ese color azulado tan especial. Y dicen que son terapéuticas por su alto contenido en silicio y azufre. Esta muy cerca del aeropuerto, y parar aquí fue lo primero que hicimos. Os recomiendo llevar el traje de baño en la mochila de mano, porque a nosotros nos perdieron el equipaje en Heatrhow y si no hubiéramos llevado los trajes de baño no hubiéramos podido disfrutar del lago. También es importante que hagáis la reserva con tiempo, sólo entran un número fijo de personas al día.

Desde aquí hicimos lo que llaman el Círculo de Oro, que incluye tres de los lugares más espectaculares de Islandia y los más cercanos a la capital. El Parque de Thingvellir, el geiser y la cascada de oro o Gulfoss.

Fuimos a la falla de Almannagjá que divide las placas tectónicas euroasiática y norteamericana.

Se encuentra en el Parque Nacional de Thingvellir, que es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2004 y que merece la pena recorrer con calma. El géiser de Strokkur está rodeado de un paisaje que no deja indiferente a nadie.

Continuamos el viaje hacia el gigantesco glaciar de Vatnajökull. Por el camino hay cascadas por todos lados, nosotros estuvimos en la de Svartifuss en Skaftafells, cuyas formaciones de basalto son muy impresionantes, y la catarata de Skógafoss. Para visitar las cascadas os recomiendo llevar un chubasquero, así podréis acercaros todo lo permitido sin mojaros la ropa.

Resulta muy llamativo que no haya un solo árbol. Todo me impresionaba, en un momento dado, parados en la carretera teníamos el glaciar a un lado, un inmenso campo verde a sus pies, la carretera y del otro lado lava negra, playa y mar. Es la zona de las playas de Vik donde vive una gran comunidad de frailecillos.

Seguimos avanzando hasta llegar a la laguna de Jökulsárlón, donde con un coche anfibio nos adentramos para navegar entre icebergs centenarios.Sorprenden sus formas, casi fantasmagóricas y desde luego muy mágicas por la luz que desprenden.

 

De ahí subimos hasta el glaciar Vatnajókull, hace falta un 4×4. En el glaciar se pueden alquilar motos de nieve, es lo que hicimos para dar otro gran paseo inolvidable. Es el glaciar más grande de Europa, impresionan sus acantilados glaciares cuyas lenguas bajan hasta el mar.

 

 

Nuestra excursión no pudo continuar por falta de tiempo, así que volvimos por la misma ruta, pero parando para admirar el musgo y flores que crecen en la lava, los cambios de color de la naturaleza o las pequeñas casas e iglesias que parecen puestas de decorado.

De regreso a Reikiavik, una ciudad que me cautivó, hicimos una parada en el Lago Kleifarvath, está en la península de Reikjanes y rodeado de volcanes inactivos. El paisaje es marciano y brutal.

Si tenéis tiempo os recomiendo hacer la circunvalación completa y disfrutar del norte donde es probable que se avisten ballenas.

Alquilar un coche que se adapte a las necesidades de un viaje completo por el país no es barato, pero Cars Iceland garantizan el perfecto estado de salud de sus vehículos, incluyen seguros de viaje y su servicio de atención al cliente también esta disponible en español.

Nosotros alquilamos un conche y una furgoneta 4×4, con tracción a las cuatro ruedas. Es lo más adecuado y obligatorio para subir montañas o adentrarse en carreteras pequeñas. Por supuesto si el viaje es invierno los coches deben ser 4WD, con ruedas especialmente preparadas, aunque las carreteras de montaña (F-Roads) estén cerradas.

Si el viaje es en verano y no tenéis intención de salir de las rutas principales, se puede optar por un vehículo 2X4. Car Iceland tiene oficina 24 horas en el aeropuerto Internacional de Keflavik, lo que es muy cómodo pues hay vuelos que llegan a horas intempestivas. Pero también esta la opción de recoger el coche en la capital, en el centro de Reikiavik.

Os dejo algunas imágenes de mi viaje en coche por Islandia, un viaje inolvidable que espero repetir algún día. Como apunte curioso os cuento que Islandia no tiene árboles. Antiguamente cuando llegaban a las playas troncos o maderas con las corrientes, los islandeses respetaban una ley que decía que quien primero lo viera grabara en la madera la marca de su familia hasta poder volver con el carro a recogerlo. En algunos pueblos encontraréis casas rurales y pequeños museos donde os explican la forma de vida islandesa y muchas curiosidades de su historia.

Islandia es uno de esos países en los que uno quiere disponer de su tiempo y sentirse libre. La isla de fuego y nieve, la isla verde, blanca y negra, la madre de los frailecillos y una de las más atractivas del Atlántico Norte, apabulla con su belleza y excita con sus contrastes.

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