Maletas sin caos

Recién llegada de Tailandia, viaje que os contaré próximamente, preparo ruta para Menorca pasando por Burgos. No os será complicado imaginar el caos de ropa y maleta que hay en mi habitación (y en la de mis hijos). Hace unos meses os daba algunas ideas para hacer una maleta con cabeza para viajes de trabajo, hoy voy más allá. Organizando y reorganizando tanta maleta y ropa de diferentes temporadas, trópico, primavera en Burgos, entre tiempo menorquín, me ha venido a la cabeza un sistema o método que utilizo en la empresa para optimizar tareas. Un sistema que también me resulta muy útil cuando lo aplico a la hora de preparar una maleta. Se trata del Método Kanban, un sistema de trabajo que se desarrolló en Japón, de todos es sabido lo organizados, ordenados y rigurosos que son los japoneses con el trabajo. Este método implica escribir en una hoja o pizarra, si fuera para todo el equipo de trabajo, las fases del Kanban. Visualizar de forma clara el tablero de tareas facilita mucho y es de gran utilidad a la hora de preparar cualquier estrategia. Se asemeja un poco a los esquemas que hacíamos para aprender mejor las materias a estudiar en la facultad o instituto. Este sistema es de gran ayuda sobre todo para aquellas personas que el mero hecho de organizar una maleta les genera estrés o inquietud. Organizados o no tanto pero todos tememos olvidar algo cuando viajamos.

Primero hay que tener muy claro el trabajo a desarrollar y todas sus fases, esto es conocer muy bien el itinerario del viaje, saber el tipo de enchufe del país a visitar y colocar la ropa de forma cronológica en caso de estar cambiando continuamente de hotel, como me suele suceder en los viajes de trabajo. De esta forma nos resultará muy fácil encontrar la ropa sin tener que deshacer todo el equipaje. Esta fase se subdivide en otros apartados necesarios para completar la tarea, por ejemplo: ropa interior, ropa sport, fiesta, zapatos, complementos, neceser o cargadores. Así todo apuntadito para que no se nos olvide nada importante. Cada cual con sus preferencias pero teniendo muy claro y apuntado todo lo que vayamos a necesitar.

La segunda parte del método requiere marcar bien el límite del progreso, que aplicado a una maleta significa calcular el espacio disponible, o los kilos permitidos en caso de viajar en avión. Además, este capítulo sirve también para que uno se comprometa a no empezar otra tarea del primer episodio si no hemos terminado con la anterior. Hay que evitar acumular tareas pendientes que acabarían provocando el caos. En esta fase es cuando podemos encontrarnos con algún impedimento que nos impida terminar alguno de los bloques. Por ejemplo, la ropa no esta planchada. Es fundamental solucionar cada problema antes de seguir avanzando.

La tercera y última parte del Kanban es tener muy claro el tiempo del que disponemos para finalizar el trabajo. Es decir, no es lo mismo hacer la maleta en diferentes fases y con mucho tiempo, que preparar todo en media hora. También es esta fase la que da por terminado cada bloque para empezar con otro nuevo. Y así sucesivamente hasta haber completado la lista de la primera fase.

El método Kanban aplicado en la empresa es algo más complejo, pero siempre es eficaz, sobre todo para quienes organizar les resulta complicado y agobiante.

  • Un beso, Carla, te vimos en Bangkok tomando algo a la puesta de sol en el río chao phraya y nos saludaste muy maja al escucharnos hablar en español. Espero leer pronto sobre tu viaje a Tailandia. Besos!

  • Gracias, gran artículo. En primer lugar, debes poner toda la ropa en una pila frente a ti, que vas a hacer en un viaje y mirarlos desde un lado. Incluso visualmente se verá que claramente has ido demasiado lejos y que tu guardarropa completo no cabe en una maleta. Esto le permitirá ordenar todas las cosas nuevamente, “seleccionar” lo innecesario y recoger lo que se combinará con el resto. Cuantos menos cosméticos lleve, mejor. Vale la pena considerar que cada crema o cualquier otro remedio es una carga adicional que finalmente pesa más que las cosas más básicas. Algunas cosas no se pueden llevar con usted, ya que se pueden comprar en el acto. Las medicinas se toman mejor de casa. Esto no solo ahorrará dinero, sino también tiempo para buscar farmacias. Además, en la mayoría de los países, los medicamentos y las píldoras se venden con receta médica, por lo que este será un gran problema para quienes padecen enfermedades crónicas.

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