Notre-Dame, gótica y romántica


Un terrible incendio, aún sin explicar, pasará a la historia por haber sido el causante de la peor destrucción en la historia de la Catedral Nuestra Señora de París. Notre-Dame y muchas de sus reliquias y obras de arte fueron saqueadas, robadas, profanadas y quemadas durante la Revolución Francesa, años en los que la Catedral sufrió incendios y muchos desperfectos. Ya se sabe que las guerras no respetan nada ni a nadie.

Pero este incendio la ha destruido casi por completo. Grandes fortunas francesas ofrecen cuantiosas donaciones para su restauración, mientras grupos extremistas islámicos celebran la catástrofe con textos de alegría y emoticonos de felicidad en sus redes sociales. La arquitectura universal ha perdido uno de los más bellos ejemplos del patrón Gótico francés, canon seguido por los artífices de las Catedrales de Burgos, León o Toledo, otras de las más bellas catedrales Góticas de Europa. Dejando a un lado las últimas y demoledoras noticias, me gustaría recordar brevemente la historia de Notre-Dame, para ser un poco más conscientes de la magnitud de su pérdida.

 

En la segunda mitad del siglo XII se puso en la isla de la Cité, la primera piedra de la que sería una de las Catedrales más importantes del mundo. Rodeada por las aguas del Sena, durante los siguientes cien años fue erigiéndose poco a poco, hasta ser el icono que rompería definitivamente con el románico. Arbotantes con misión de contrafuerte apuntalaban por primera vez bóvedas cruzadas y soberbios laterales, permitiendo que las siluetas de las nuevas construcciones góticas se alargaran y estiraran, como llegando al cielo.

El arbotante se convertiría en el elemento constructivo sinónimo de la arquitectura gótica. Como también las vidrieras en forma de rosetón y la riqueza escultórica tanto interior como exterior. Afortunadamebte varias de las talles y esculturas de ángeles, apóstoles, evangelistas y famosas gárgolas que coronaban sus tejados, fueron bajadas hace unos días para proceder a la limpieza que tanta falta les hacía.

Patrimonio de la Humanidad, es uno de los monumentos más visitados de Francia y su belleza ha inspirado a escritores, poetas, o pintores como Picasso quien la dejó retratada en varias ocasiones.

En Notre-Dame de París Napoleón se auto coronó emperador de Francia, y Jacques Louis David dejaría inmortalizado el momento en su cuadro “La Consagración de Napoleón. Seguramente esta obra sea clave si se culmina la restauración de su interior. Quasimodo, el jorobado más famoso de Notre Dame, dominaba desde sus torres las vistas de París, mientras se ocupaba del cuidado de sus campanas, y Juana de Arco sería aquí beatificada.

Nuestra Señora de París, nació gótica pero cargada de romanticismo. Las lágrimas de Quasimodo ante la bondad de Esmeralda, bien podrían ser ahora símbolo de unión por y para el respeto del arte y de la historia.

 

 

 

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