Carlos Riudavets, el jesuita que entregó su vida a la Amazonia peruana

El Padre Jesuita Carlos Riudavets S.J. fue brutalmente asesinado en su colegio de la selva amazónica de Perú.  Durante mi visita a las comunidades Awajún y Wampi tuve la suerte de conocerle.

Nos enseñó el colegio, donde la Compañía de Jesús imparte secundaria a más de cien chicos llegados de todas las comunidades jibaras. Donde no llega el Estado, ahí están los Padres Jesuitas.

Hasta los doce años hay algunos colegios repartidos por la selva que corren a cargo del Estado peruano. A partir de esa edad sólo los colegios de los jesuitas ofrecen la formación secundaria, por otro lado, necesaria para acceder a las universidades. Son los Padres Jesuitas los únicos que pueden ayudar a los jóvenes indígenas que desean ser universitarios. El problema es la falta de medios y la capacidad tan limitada de plazas en sus colegios. Sólo los chicos y chicas con mejores resultados durante la primaria podrán tener la oportunidad de continuar su formación con los jesuitas.

El colegio internado Valentín Salegui, donde el padre Carlos trabajó durante 38 años, es uno de ellos, situado al margen del río Marañón, en Yamakai-éntsa. Hace diez años, el centro educativo pasó a formar parte de Fe y Alegría, una alianza internacional de escuelas de buena calidad para alumnos pobres o marginados.

La única forma de acceder es en barco. Así llegamos aquel día de junio. Recuerdo su cara de felicidad y orgullo merecido al enseñarnos las humildes pero tan importantes instalaciones del colegio. Estaba feliz en aquel rincón del mundo donde su labor era tan importante para las comunidades más olvidadas de Perú, y sin embargo las más antiguas.

Hoy, desolada por su asesinato, os mostraré su querido colegio. Podréis ver la sencillez de sus instalaciones y la falta de medios, pero también la cara de felicidad de los chavales que han tenido la suerte de ser admitidos. Los desayunos y las cenas son muy ligeros, es el almuerzo la única comida algo más completa que reciben al día.

No os sorprendías porque las literas no tengan colchón, los awajún y wampis duermen sobre finas esteras de palmera sobre el suelo. Por lo que estos niños no echan de menos ningún cómodo colchón.

La Iglesia del colegio es una de las más bellas que he visto en mi vida. El propio Padre Carlos me dijo que el altar era la propia naturaleza, que no existía en el mundo un altar más bello que aquel. Un altar a la selva dedicado a Dios y al pueblo jibaro. Junto a la Iglesia, la pequeña casita de madera donde el sacerdote vivía desde 1980.

El Padre Carlos Riudavets S.J. Nació hace 73 años en Sanlúcar de Guadiana y en 1980 comenzó como profesor en el colegio Valentín Salegui. Años después fue director del centro y en la actualidad era promotor y representante de la Compañía de Jesús. Pero sobre todo era muy querido por todos, y nadie comprende esta atrocidad que esperamos pronto se resuelva. Los propios awajún y wampis, han hecho un llamamiento a todas sus comunidades para que ayuden a encontrar al asesino.

Los jesuitas, desconcertados y tremendamente apenados por la pérdida, han mandado un comunicado: “Los Jesuitas del Perú manifestamos nuestro desconcierto y dolor, así como nuestro rechazo a toda forma de violencia; confiamos además en que las autoridades puedan esclarecer las causas de su muerte y las circunstancias en las que se ha producido”.

El P. Víctor Hugo Miranda, responsable de Comunicaciones de la Curia Provincial de la Compañía de Jesús en el Perú declaró a Vatican News: “Estamos esperando que se realicen las investigaciones para poder definir cuáles han sido las razones y quienes han sido los responsables”. Todavía no tenemos certeza de algunos datos, todo está en manos de la Fiscalía. En realidad, hay muchas razones posibles, es una zona bastante complicada, con un índice de pobreza alto”. Pero al mismo tiempo el P. Carlos lleva trabajando en la zona 38 años, de hecho, ante el conocimiento de su muerte y sobre todo del modo en el que se ha dado, es impresionante la reacción de la gente que ha acompañado y ha rezado en el colegio. Será enterrado en el Vicariato de Jaén, el lugar al que ha dedicado su vida. Ha sido un hombre muy comprometido con su misión, es una zona difícil. A veces la gente va con entusiasmo y no siempre resiste. No siempre es fácil encontrar recambios o personas que puedan estar mucho tiempo en una zona agreste, y él siempre ha sido muy disponible, por eso permaneció allí tanto tiempo”.

También la Red Eclesial Pan Amazónica ha reconocido la labor del P. Riudavets y destaca que su vida en la misión jesuita amazónica deja un legado de entrega, compromiso y responsabilidad.

Durante mi estancia en las comunidades awajún y wampis, de las que ya os he hablado en este blog, pude comprobar cómo el petróleo, las madereras y las minas de oro están destrozando la selva, los animales ya se fueron, y los indígenas tienen cada vez más difícil y complicada la vida en su propio territorio; la nación awajún y wampi.

Querido Padrecito Carlos, tu ejemplo será inspirador para muchos y tu legado nunca se olvidará. DEP

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