Navalcarnero: De las cuevas a los murales

Dedicado a mi amiga Esperanza, compañera de esta vida, que es un viaje.

 

La Villa Real de Navalcarnero no siempre perteneció a la Comunidad de Madrid.

En 1499 fue fundada por intereses políticos y sociales de Segovia, a ella se debió durante siglos y por ella luchó durante la rebelión de los comuneros al poco tiempo de heredar Carlos I  el trono de Castilla.

En recuerdo de aquella época queda la Plaza de Segovia, curiosa por su asimetría y franqueada en uno de sus extremos por la Iglesia de la Asunción.

La mayoría de las viviendas que la rodean son del siglo XVI, tiene soportales en uno de los laterales y desde su origen hasta nuestros días es epicentro social y comercial de la Real Villa. Anualmente se celebra a finales de agosto el Real Mercado Siglo de Oro.

Es la Iglesia de la Asunción bello y sobrio ejemplo del renacimiento castellano, aunque desde su construcción sufrió muchos cambios y ampliaciones. En su interior conserva un precioso retablo barroco.

Tiene Navalcarnero varias esculturas por todas sus calles en memoria de hechos históricos importantes acontecidos en la Villa como el recuerdo  al Rey Planeta por escoger la Villa para celebrar su matrimonio o la escultura de su esposa Mariana de Austria en la Plaza del Teatro y junto a  “La Musa” que en 2006 hiciera el escultor Ramón Chaparro.

 

Otro monumento recuerda al comunero Alonso de Arreo quien se uniera con Juan Bravo, Padilla y Maldonado contra el Rey Carlos I. También hay esculturas en homenaje a sus fiestas más importantes como la del Encierro. O a los bailes regionales. Fue muy polémico el gasto que el Ayuntamiento hizo en pinturas y esculturas, pero sin entrar en deudas ni en problemas políticos, pasear por la Villa es agradable y estas obras generan interés por saber lo que allí aconteció.

 

De la Casa de la Cadena, donde se juraron amor eterno los Reyes de España, sólo queda una réplica de su fachada.  El 7 de octubre de 1649 Felipe IV, el Rey Planeta escoge la Villa para celebrar su segundo matrimonio con su prima Mariana de Austria. Unos años después y en agradecimiento a Navalcarnero, el Rey otrogó al pueblo el título de Real Villa.

 

 

Cuenta la leyenda que, tras la celebración del matrimonio, los monarcas y recién casados fueron convidados a visitar las Cueva del Seminario, y allí, ante jesuitas, clérigos y Grandes de España, seguramente hipnotizados por la luz de los candiles, y quien sabe, quizá también por el buen vino de la comarca, se fundieron en un beso.  Y es que Navalcarnero es casi más extenso bajo tierra que en la superficie. Prácticamente cada casa del casco viejo tiene una cueva. Durante el Renacimiento eran las bodegas y despensas privadas de las viviendas.

 

En uno de los últimos censos del siglo XVIII había 139 cuevas y según nos contó el propietario del restaurante y hotel las Cuevas del Tío Juanon, se podía ir a cualquier lugar del pueblo sin salir a la superficie. Durante la Guerra Civil también se utilizaron como escondite y refugio.

Ahora la gran mayoría están hundidas o abandonadas, algunas se conservan aún como joyas privadas, otras se han transformado en restaurante como la Cueva del Beso, antes del Seminario. Y otras son Museos, como el del Vino o el Centro de Interpretación. Los vinos de Navalcarnero pertenecen a la D.O Vinos de Madrid pero fue Segovia quien autorizó en el siglo XIV la plantación de los primeros viñedos.

 

Aprovecho el acontecimiento matrimonial  de Felipe IV  en Navalcarnero para hacer un par de referencias al que llamaron Rey Planeta porque su imperio ocupaba prácticamente todo el planeta. Bisnieto de Carlos I contra quien se sublevaron los comuneros en Castilla y nieto de Felipe II, pidió ser enterrado en el Monasterio que construyera su abuelo, El Escorial. Fue un monarca extremadamente culto, amante de las artes, las letras, la música y el teatro. Gracias a Felipe IV España tiene el mejor patrimonio artístico del mundo, y gran parte de la gran obra del genio de la época, Velázquez. Su sensibilidad y pasión por la pintura le llevó a encargar a Velázquez numerosos cuadros y retratos, como el de su propia esposa, Mariana de Austria. Pero también la obra maestra de nuestro Siglo de Oro, y de todos los siglos, Las Meninas.

Mariana de Austria por Velázquez, en el Museo del Prado. Madrid

Gracias a Felipe IV, España cuenta con importantes obras de Rivera y Zurbarán, pero también otras encargadas fuera de nuestras fronteras, y mal ojo no tenía. Rubens, Durer, Rafael, Tintoretto, Tiziano, Veronese, Van Dick, entre muchos otros, y que gracias al criterio de nuestro rey mecenas, hoy España posee una de las mayores y más importantes colecciones de pintura del mundo.

 

Las Meninas. Museo del Prado. Madrid

Quizá fue la inspiración de Felipe IV la que motivara al Ayuntamiento a encargar tantas esculturas durante los años 2005-2006 y posteriormente los murales y trampantojos que adornan fachadas y laterales de muchos edificios de la ciudad.

Lo cierto es que, en la actualidad, Navalcarnero ha pasado de ser la ciudad subterránea de las cuevas a convertirse en un museo de arte contemporáneo, en el que han participado artistas tan conocidos como el maestro cartelista Alberto Pirrongelli, autor de la mayoría de murales de la Real Villa.

Mural Casa de la Tercera Edad

Del Rey Planeta al Rey del trampantojo, de Segovia a Madrid, de los subersivos comuneros a Villa Real, de las cuevas a los murales. Curiosa Villa Real de Navalcarnero, siempre viva y provocativa.

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