Mesón del Cid

Con José Luis López Pascual. Mesón del Cid

Ya sabéis que de vez en cuando me gusta recomendar un restaurante por algún lugar de España. En invierno apetecen platos de cuchara y potentes junto con sabrosas recetas de toda la vida. Por otro lado, Burgos está de moda. Así que hoy nos vamos hasta allí para disfrutar de una ciudad magnífica, de una de las catedrales más espectaculares de España y del Cid, en concreto del Mesón del Cid.

E,s sin duda alguna, el restaurante y hotel con mejores vistas de toda la ciudad. La imponente vista a la propia Catedral, pero no a un trocito o esquina, no, a la fachada de la Plaza de Santa María.

Esto es buen comienzo, pero el Mesón de Cid tiene mucho más.

En octubre de 1961, Pepín López y su esposa María Luisa Pascual abrían por primera vez el restaurante que con el tiempo se haría mítico. Ubicado en un edificio histórico del siglo XV, poco a poco ampliarían el negocio para ofrecerlo también como hotel.

Edificio histórico del Mesón del Cid

Se trata de un edificio histórico pues allí estuvo la famosa imprenta de Fadrique de Basilea, conocido como ‘El Alemán’. De su imprenta salió la primera edición de La Celestina en 1499 y su caligrafía fue una de las más reconocidas de la época. Pepín sintió un flechazo, tal y como él mismo reconoció en una entrevista a Diario de Burgos, y a partir de ahí el Mesón del Cid comenzó su andadura ofreciendo cocina burgalesa con espíritu casero y esa alma sencilla que sólo los grandes tienen.

 

Actualmente, está regentado por José Luis López Pascual, hijo de Pepín y María Luisa, con el mismo carácter que infundieron sus padres y que él ha sabido recoger con maestría. Como su padre, José Luis es también amante de la historia y la literatura y charlar con él es tan fácil como disfrutar con su cocina. Han apmpliado el hotel con nuevos edificios también en la plaza de Santa María y junto a la Iglesia de San Nicolás de Bari. Desde los nuevos edificios también se disfruta de las impresionantes vistas a la Catedral.

En la carta encontraremos exquisita morcilla de Burgos, de la que no sienta mal, pero también ibérico o chorizo a la brasa. En temporada son espectaculares las alcachofas con almejas. Pero como entrantes hay una gran variedad.

En Mesón del Cid hay dos platos de cuchara que son mis favoritos,  la olla podrida, o cocido burgalés y las alubias de Ibeas. El cordero lechal asado es sencillamente perfecto, aunque lo perfecto nunca es sencillo.

En pescados bordan el bacalao gratinado y la merluza, los calamares o el rape. Y la carta de vinos es también amplia y muy bien seleccionada.

El Menú del Peregrino es uno de los más demandados: Alubias de Ibeas con chorizo, morcilla y tocino, entrecot de vaca a la brasa y leche frita flambeada. El precio sale por menos de 30 euros.

Todo con la Catedral como testigo pertinente y el impecable servicio que se ofrece en el Mesón.

Si os vais a quedar a dormir en Burgos, algo muy recomendable, el Mesón del Cid es también Hotel. La mayoría de sus habitaciones dan directamente a la Catedral para amanecer con el mejor de los cuadros góticos.

 

Cocina castellana, hospitalidad y buen gusto, nunca mejor dicho. Esto es El Mesón del Cid.

 

 

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