Cinco opciones para regalar oro

Regalar productos de la tierra es invitar a un viaje a través del paladar. De ahí que obsequiar a mis amigos con productos gastronómicos es algo que me apasiona. Da pie a contar historias, hablar de recetas, a sentir de nuevo la fuerza de la tierra y, en definitiva, a compartir la pasión por la gastronomía.

Si bien de cada viaje siempre traigo algún producto del lugar, ahora en Navidad, cuando muchos se comen (y nunca mejor dicho) la cabeza para encontrar un regalo original y apetecible, me parece oportuno daros algunas ideas de productos muy exclusivos, y que seguro os harán triunfar. Oros en todas sus modalidades culinarias.

 

En Logroño descubrí Oro Gourmet, una empresa española que comercializa en exclusiva el oro comestible. Si oro regalaron los Reyes de Oriente al Niño Jesús como símbolo real, como reyes podéis quedar con este dosificador del metal. Lo utilizan los grandes chefs para decorar sus platos. Ya en la antigüedad se creía que comer oro era mágico y otorgaba poderes sobrenaturales. El oro comestible es oro de verdad, pero tan finamente pulido que es posible su ingesta. Oro Gourmet (Orocomestible) también tiene dosificadores con polvo de plata. Un regalo único y desde luego muy especial.

De Santoña, sabor a mar, las anchoas nunca fallan si proceden de conserveras que respeten las costeras y la auténtica forma de salar y sobar las anchoas. Pero la ventresca es otro de los productos más auténticos que nos ofrece el Cantábrico. Es la parte más jugosa del bonito del Norte y también la más sabrosa y delicada. Su proceso de elaboración se hace de forma independiente al resto del bonito. Desde su cocción hasta el envasado, cada fase es muy cuidada y laboriosa. En conservas Juanjo lo bordan. Sólo utilizan bonitos del norte y de la más alta calidad, y pescados solo en el momento oportuno (entre junio y septiembre). En Juanjo sólo elaboran la cantidad que les permite garantizar ese proceso artesanal tan importante del oro del norte.

 

En Úbeda elaboran uno de mis aceites de oliva preferidos: Verde Esmeralda. Los aceites de esta empresa se elaboran basándose en principios ancestrales y en el respeto al medio ambiente. Los mejores frutos se recolectan de forma manual y la obtención del aceite es todo un ritual espiritual. Sin oscilaciones térmicas y a la temperatura adecuada desde la obtención del fruto hasta la extracción de su elixir. Los aceites de Verde Esmeralda tienen un aroma y un sabor inconfundible. Como inconfundible es también su color. El envase es, además, una joya en vidrio tallado en forma de esmeralda. Galardonados con los mejores premios internacionales, el oro líquido Verde Esmeralda, de Úbeda a la mesa de nuestros seres queridos.

 

 

Uno de los productos que más han llamado mi atención, por lo inesperado, ha sido el azafrán de El Tiemblo. Un pequeño pueblo abulense donde una empresa familiar cultiva de forma artesanal, con mimo y dedicación plantas de azafrán para envasar después el oro rojo. Una exquisitez cuyo cultivo, recolecta y manipulación requieren mucha técnica, cuidados y paciencia. El clima extremo de esta zona es ideal para su cultivo y para que su sabor sea potente. Azafrán El Tiemblo permite que su huerto sea visitado, por lo que el regalo quizá implique también un viaje a esta zona de Castilla-León, con parajes y rutas fascinantes como las que ofrece el Valle de la Iruela. Organizan visitas guiadas para niños y mayores, y ellos mejor que nadie nos explicarán los secretos del azafrán y lo riguroso de su cultivo.

 

 

 

Para terminar este post no puedo dejar de proponer el oro negro, lo llaman diamante negro, pero hoy será también oro. Me refiero a la trufa negra de Soria. La Tuber melanosporum. Es ahora, en esta época, cuando se recolecta. Sólo tenéis hasta finales de febrero para haceros con una de estas pequeñas bolitas llenas de aroma, sabor y de textura inigualable. Viveros Tuber lleva más de veinte años cultivando la trufa negra a orillas del río Duero. Y que nadie se asuste por el precio, 800 euros el kilo. Podéis sorprender a vuestros amigos por 30 ó 40 euros, ya que las trufas pesan muy poco, pero cunden mucho. Sin embargo, os lo agradecerán ya que a poca gente se le ocurre recurrir a semejante delicia y misterio de la naturaleza como regalo.

 

¡Feliz Paladar!

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