Ni oso ni perezoso, kúkula de Costa Rica

Fotografía de @juve041169 (IG)

Si hay un animal que llama especialmente la atención en Costa Rica es el oso perezoso. En dos ocasiones he tenido el privilegio de seguir su lento avance. En la Costa Rica caribeña puedes encontrarlos si paseas por la selva e incluso en jardines privados o en los parques que tienen muchos hoteles. Un atractivo más del país de la Pura Vida, aunque no todo el mundo tiene la suerte de coincidir con ellos.

Conocidos en Costa Rica como “Kúkulas”, son mamíferos que se alimentan de brotes y hojas fundamentalmente de cecrópilas. Son endémicos de Centro América y Sudamérica, y en concreto de sus bosques húmedos. En un tiempo hubo hasta 50 tipos de perezosos, el “Megatherium” del Pleistoceno pesaba 3 toneladas, y media 6 metros desde la cabeza hasta la cola. Probablemente se extinguieron por su dificultad en adaptarse a los cambios. Ya lo decía Darwin, las especies que sobreviven no son ni las más inteligentes, ni las más grandes, sino las que mejor se adaptan.

Hoy en día quedan dos tipos, el perezoso de tres garras, el Bradypus Tridactylus, puede llegar a medir hasta un metro y medio. Es de color grisáceo y suele tener manchas verdes por un tipo de alga que vive en su pelaje y que le ayuda al camuflaje.

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El perezoso de dos garras en las patas delanteras, Choloepus didactylus Hoffmanni, es más pequeño, no llega al metro y anaranjado. En la piel de ambas especies habitan cientos de polillas, que al parecer les resultan inofensivas, pero hubo la creencia de que contagiaban enfermedades al ser humano. Estas creencias y otras supersticiones acabaron con la vida de muchos de ellos.

Pero sus grandes amenazas son los depredadores como jaguares, ocelotes y las águilas harpia, así como algunas serpientes. Para defenderse de los depredadores es por lo que pasan la mayor parte de su tiempo en la parte más alta de los árboles. Otras causas naturales como terremotos, incendios o inundaciones también han afectado a su disminución. La aportación humana ha perjudicado su hábitat, deforestación de la selva tropical, atropellos en las carreteras, fumigaciones aéreas o los cables de alta tensión donde se electrocutan, son otras de sus principales amenazas hoy en día.

En realidad, no son osos, pero tampoco perezosos. Son “kúkulas”, primos del armadillo, eso sí, lentos, muy lentos, porque apenas gastan energía. Esto se debe a su propio metabolismo. Pueden tardar en digerir una hoja varios días y hasta un mes. Es la digestión más lenta de todos los mamíferos. Una vez a la semana bajan de los árboles para hacer sus necesidades, pero no saben caminar, se arrastran alargando las patas y muy lentamente, como si pesaran las mismas toneladas de sus antepasados. Esta lentitud también les ayuda a no ser vistos por sus depredadores. Metabolismo de pura supervivencia.

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La perezosa de tres dedos que yo fotografié en el suelo, llevaba una cría agarrada a su pata trasera. Cuando cuelgan del árbol, la mayor parte del tiempo, lo hacen con la espalda hacia el suelo, o boca arriba. Así la lluvia tropical cae fácilmente al suelo.

Como los gatos, duermen muchas horas al día. Sus embarazos son de once meses y medio y las crías, que se amamantan durante 9 meses, están dos años con sus madres.

Fotografía de @juve041169 (IG)

* Si tienes la suerte de ver un perezoso, no te pongas nervioso. Coge tu cámara, enfoca con calma y no le asustes con movimientos bruscos, porque no se va a escapar.

* Para dormir en Puerto Viejo: Hotel Lodge Namuwoki.

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* Las fotografías son propias, de Juvenal (@juve041169) nuestro guía en Costa Rica y de Namuwoki Lodge.

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