Cerezas y picotas: comienza la temporada

 

Decir picotas es decir Valle del Jerte. Se trata de una variedad “matada” de cereza. Esto significa que su cultivo es exclusivo del Valle del Jerte. Este Valle, ubicado al noreste de la provincia de Cáceres, tiene para sus cerezas Denominación de Origen Protegida por la Unión Europea desde 1996. La extensión de cerezos del Valle es la más grande de Europa.

Comienza ahora la temporada de cerezas y de picotas. Conozcamos un poco más sus beneficios, propiedades, su cultivo y otros detalles de interés.

La gastronomía española, pionera en el mundo, basa sus recetas y dietas (dieta mediterránea) en el consumo de productos de temporada. Y la cereza, esa hermosa superfruta, es uno de los productos más destacados en esta época.

La situación de las explotaciones de cereza en diferentes cotas de altura en un entorno de montaña -se cultiva desde los 400 mts hasta los 1.100 mts-, permite una maduración escalonada para que pueda estar en mercado desde abril hasta el mes de agosto, posicionando las cerezas del Valle del Jerte como el grupo europeo que cubre la campaña más amplia en el tiempo. Las primeras recolectas comienzan en los bancales más bajos para terminar en los de mayor altura. La especial climatología del Valle y su suelo ácido hacen que esta zona sea una de las mejores, si no la mejor para el cultivo de la cereza.

A partir del 19 de mayo comienza la floración, más de dos millones de árboles convierten el valle en un manto blanco. Blanco también de todas las miradas. Su belleza solo es eclipsada por la “otoñada” cuando, tanto cerezos como castaños y robles, trasforman el valle en una sinfonía de colores tierra antes de perder todas sus hojas.

El cultivo de la cereza en forma de bancales se extendió a partir del siglo XVIII para poder aprovechar al máximo la extremada orografía del terreno.

 

Para conocer de cerca el mágico mundo que rodea a la cereza, visito la finca Las Mirandas, en la localidad de Navaconcejo y la más grande de la comarca. El propio Fernando, propietario de la finca, fue el encargado de explicarnos las características de su cultivo, la recolecta y el cuidadoso proceso de selección a pie de árbol.

Una vez seleccionadas las mejores cerezas, se trasladan de inmediato a la Agrupación de Cooperativas Valle del Jerte, para continuar con un segundo proceso de selección, y posterior envasado y distribución nacional e internacional.

Esta agrupación está formada por más de 4.000 agricultores cuyas extensiones de cultivo superan las 12.000 hectáreas y es el principal suministrador europeo de cerezas.

La picota es una variedad originaria y exclusiva del Valle del Jerte. Gracias a la D.O Cerezas Valle del Jerte, su cultivo y calidad están asegurados. Todas las picotas y cerezas procedentes del Valle tienen un sello de Calidad que garantiza su autenticidad. Según la variedad, una vez el fruto ha madurado en el árbol, comienza la recolecta, siempre manual y desde hace siglos utilizando cestas de castaño y garabatos para que la cereza conserve toda su frescura. Una vez recolectadas, se llevan a la mesa de clasificación, a pie de árbol se seleccionan una a una según un riguroso control de calidad. Es aquí donde solo las mejores serán identificadas con su sello de la D.O. Tan solo un día después estas cerezas y picotas se encuentran ya en el mercado.

La picota del Jerte es una cereza de calidad superior. Madura en el árbol, entre montañas, arroyos cristalinos y en un microclima especial. El tamaño no debe confundirnos, es más pequeña pero mucho más crujiente, dulce y sabrosa que el resto. Pero su particularidad es que no tiene rabito, pues se queda prendido naturalmente del árbol durante la recolección.  Para identificarlas bien y que no nos den cereza sin rabito por picota, podemos fijarnos en la cicatriz. Si está perfecta y cerrada, es una auténtica picota del Jerte.

La picota es una superfruta, ya que es fuente de salud. Tiene ocho vitaminas, potasio, calcio, sodio y magnesio. Es diurética por su alto contenido en fibra. Además, es un potente antioxidante, ya que contiene antocianinas que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, frena el envejecimiento de las células y favorece la eliminación de toxinas. Contienen casi 20 veces más de beta-caroteno (Vitamina A) que los arándanos o las fresas. Previenen la pérdida de la memoria, reducen el riesgo de diabetes y no engorda.

Un estudio de la Universidad de Extremadura asegura recientemente que el consumo continuado de 200 gr de cereza o picota al día favorece el sueño por sus altas dosis de melatonina. Para conseguir picotas durante todo el año y dormir como niños, bastaría con conseguir picotas o cerezas en polvo. Pero para esto falta la iniciativa empresarial que lo lleve a cabo. Sin embargo, los beneficios que ofrece la cereza para la piel se comprueban en el Balneario Valle del Jerte. Tratamientos exfoliantes, mascarillas purificadoras o masajes terapéuticos, son algunos de los tratamientos que ofrece el Balneario. Una experiencia para quienes visiten el Valle durante todo el año.

11 municipios conforman el Valle del Jerte, todos ellos de belleza medieval. En Cabezuela del Valle encontramos el Museo de la Cereza, un edifico de arquitectura serrana ubicado en el corazón de este pueblo de interés. El museo nos acerca a la realidad del Jerte a través de la cereza, que llegó al Valle gracias a los romanos y después a los árabes. El clima mediterráneo que concede humedad en primavera favoreciendo precipitaciones y el suelo ácido hicieron que el cerezo fuera desde entonces imperecedero. En el año 1700, una epidemia denominada “Tinta China” acabó con la mayor parte de los castaños. Fue entonces cuando los agricultores de la zona y viendo que los cerezos ofrecían un cultivo exitoso, decidieron ampliar la plantación de los mismos. A partir de entonces su auge fue en aumento.

Desde hace diez años, La D.O Cerezas Valle del Jerte organiza jornadas gastronómicas en torno a la cereza. Menús basados en esta deliciosa fruta en diferentes restaurantes de la zona. Pudimos degustar el menú del Hotel rural Garza Real, chipirones en tinta de cereza, un sabor directo al paladar.

Ensalada de picotas con virutas de perdiz escabechada, taco de merluza con salsita de marisco y jugo de cereza, rabo de ternera estofado con cerezas y una deliciosa copa de cereza con crema de queso y caramelo de mantequilla salada.

Por la noche cenamos en el restaurante Valle del Jerte, en Jerte. Un gazpacho de cerezas, ensalada de naranja, cerezas y pimentón agridulce de la Vera, Trucha del Jerte con boletus de Piornal, carrillera con salsa de cereza, y una tarta de queso con confitura de cereza..

Bridamos por una exitosa campaña con licor de cereza y con el cóctel Picodka del Jerte, nueva creación de Sergio Castillo en Atrio.  Y a pesar de tanta degustación, hemos dormido genial. ¿Será la cereza?

Eres grande, pequeña


 

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