‘Slow’ Menorca

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Slow Menorca o descansar descubriendo, comer sonriendo, aprender disfrutando. Infinitivos y gerundios unidos entre colores y sabores

Conocer Menorca pasa por descubrir su variada gastronomía fruto de pueblos y culturas que a lo largo de su historia han habitado la isla. Famosa en el mundo entero es su salsa mahonesa, probablemente en la cocina menorquina desde antes del siglo XVII, pero  fue gracias al duque de Richelieu cuando traspasó fronteras. Otro día hablaremos del vino isleño y su famosa malvasía y ya hemos publicado un post sobre el queso de Mahón.

Hoy nos centraremos en tres restaurantes que a lo largo de la isla son un buen ejemplo de la exquisita gastronomía y de la fascinación culinaria que Menorca provoca. Comenzaremos en el puerto de Mahón, luego iremos a Ciutadella y acabaremos tomando una caldereta de langosta en Fornells.

El Rais de Sesforquilles acaba de ser inaugurado en el Puerto de Mahón.

Primero árabes y luego ingleses dominaron Menorca durante siglos dejando en ella un legado indiscutible. En un ingenioso recuerdo histórico, la denominación El Rais es un juego de pronunciación entre Rais, vocablo árabe para denominar a sus reyes o presidentes y “rice” o arroz en inglés. Como no podía ser de otra manera, es el arroz uno de los ingredientes más utilizados y protagonista de la carta de El Rais.

Exquisito en los Neguiris con huevo frito de codorniz y trufa, sutil en el Ceviche de Dentón y gran jefe en el senyoret

Senyoret en El Rais

La calidad de las carnes quedó demostrada en la láminas de vaca con mostaza antigua y en el tataki de buey Nebrasca a la brasa. Sobresalientes también para los pescados, el Dentón y la Ventresca de Atún Bluefin a la brasa con cogollo y pipirrana de soja.

Tampoco el arroz podía faltar en los postres con el arroz con leche El Rais. Piña colada para refrescar y terminar un gran almuerzo. Oriol Castell y Marco Collado triunfaron con Sesforquilles y ahora sin duda alguna lo harán también en el Puerto de Mahón.

Nos vamos hasta la bellísima y elegante Ciutadella para cenar en PINS46. Antes de llegar al restaurante, un breve pero intenso paseo por la ciudad que es tan bella de día como de noche.

Varios entrantes y platos principales para intentar, entre todos, probar las varias especialidades de la carta. Timbal de aguacate con atún, cigalas a la plancha, alcachofas con gambitas, sepia y ensalada de langosta.

No podríamos abandonar la isla sin probar su famosa caldereta de langosta.

Para ello elegimos Sallagosta en Fornells. Una divertida y abarrotada decoración marinera hacía presagiar que la cena sería idem.

Un menú degustación para ir abriendo boca y tener la oportunidad de conocer a fondo sus especializades: Pescado y marisco. Gnoqui de patata con “cuixot”,  carrillera de raya con tomate nixtamatizado y trampatojo de carbón, lekerda, atún con ajos y alcaparras, sepia con albondiga de rubia gallega y sus huevas, Tiradito nikei con granizado de cilantro, caracoles con matequilla Café de París, serrano con serrano….

Lo increíble fue que después de semejante menú, aún faltara la caldereta. Pero como era de nota diez, apenas sobró nada. En otros viajes a la isla la he podido probar en más lugares pero sin duda la de Sallagosta es espectacular, nutritiva y nada grasienta.

Caldereta

Pasear por el verde interior de la isla, navegar en llaüt y descubrir  sus calas, conocer su artesanía y amar su  gastronomía. Sólo nos falta descansar en un lugar relajante para completar el slow Menorca.

Dos hoteles Artiem hay en la isla, y los dos me acogieron durante mi estancia. Primero en el Puerto de Mahón, el Artiem Carlos III. Allí pude desayunar como si estuviera en la borda un gran barco. Todo detalles en una cadena hotelera que no permite la entrada a los niños. Sólo para adultos. Es la pena de que haya padres que permitan gritar a sus hijos en lugares públicos, pagan justos por pecadores, ya que hay muchas familias que bien entienden lo que es la buena educación. Sin embargo, polémicas a parte, en los hoteles Artiem tenemos garantizada la tranquilidad total.

carlos iii

En el Carlos III me quedé con ganas de darme un buen baño en su piscina y probar el jacuzzi al borde del mar. Pero me llevé al cuerpo, y con gran placer, las pastas típicas de Menorca, las crespells.

  carlos

 En Cala Galdana pasé una noche. Precioso lugar, es una de las pocas calas urbanizadas de la isla.

Audax

Artiem tiene aquí otro hotel, el Audax, que puede presumir de tener entre sus instalaciones un Blue Spa con un circuito termal muy completo y basado en los cambios de temperatura para tonificar el cuerpo a la perfección. Sin duda la mejor opción para disfrutar de un inolvidable slow Menorca.

blue spa

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