Anécdotas y curiosidades de la gastronomía ceutí

  

Ceuta enamora al visitante desde el primer instante

Su espectacular y estratégica ubicación entre dos mares, ha hecho que Ceuta haya sido deseada y peleada durante toda su historia. Su arquitectura, edificios, murallas, monumentos y esculturas, son el reflejo del paso del tiempo, de pueblos y conquistadores. Enamora su clima, sus miradores, paisajes e increíbles vistas.

Pero a algunos también se nos enamora por el estómago. El estrecho de Gibraltar es un lugar de paso obligado de túnidos y otras especies que cruzan del mar al océano y viceversa. Caballas y verdeles pasan el invierno a grandes profundidades y al templar las aguas, suben a la superficie agrupadas en grandes bancos cruzando el Mediterráneo para depositar sus huevos. Los pescadores ceutís fueron conocidos como “los de la caballa” por sus artes en la pesca del escómbrido. Poco a poco el término “caballa” fue generalizándose hasta el punto que a los ceutíes también se les denomina caballas.

No podía dejar de contar esta simpática anécdota sin hablar de uno de los platos más típicos de Ceuta: la caballa al estilo moruno. Es muy fácil de hacer y una receta muy sabrosa.

 Ingredientes:

1 kg caballa fresca
2 cebollas
2 pimientos verdes
1 pimiento rojo
4 tomates grandes que picaremos
Bastante ajo 4 ó 5 dientes ( a gusto del consumidor)
Cilantro
Especies morunas
Laurel, aceite de oliva y un poco de sal

Elaboración:

Hacemos un sofrito con todas las verduras picadas y las hojas de laurel. Cuando el sofrito esté bien pochado añadimos las especies morunas y el cilantro bien picado. Yo le pongo bastante, pero hay quienes no les gusta nada el cilantro, y en este caso, se puede sustituir por perejil. Comprobamos el punto de sal por si hiciera falta añadir algo.

De la caballa se utilizan los lomos. Podemos pedir en la pescadería que nos la preparen ya limpia. Los lomos se cortan en tiras. Lo ideal es tener en casa una tayim, la cazuela típica marroquí, pero se puede hacer en cualquier otra cazuela de barro. Añadimos un fondo del sofrito en la cazuela y sobre ella vamos colocando las tiras de caballa. Luego, cubrimos con más sofrito, y así sucesivamente hasta que agotemos caballa y sofrito. Se cubre la cazuela y se deja a hervir a fuego lento durante 10 minutos. Solo hay que remover de vez en cuando.

Y si hablamos de pescado y de Ceuta, no puedo pasar por alto el restaurante El Refectorio. En pleno Poblado Marinero, diseñado por César Manrique antes de morir. Es un barrio construido en dos plantas de edificios que rodean grandes patios. El Refectorio se encuentra en uno de estos edificios, en la planta de arriba. Un restaurante extraordinario donde podremos degustar los pescados y mariscos más frescos del estrecho, pero también exquisitos guisos caseros.

Una sala sencilla y llena de recuerdos, para una carta amplia y excelente.

Nosotros probamos el Gallo Pedro o Pez de San Pedro, llamado así porque según San Mateo, estando los discípulos en el templo de Cafarnaúm, los recaudadores de impuestos les exigieron un tributo que no tenían. Jesús dijo a Pedro que fuera a pescar y que el primer pez llevaría en la boca una moneda de plata. San Pedro pescó, y al coger el pez para sacar la moneda, dejó para siempre sus dedos marcados en los lomos. Son las marcas características del Pez San Pedro.

Evangelio a parte, pedimos un San Pedro al horno, pero también tienen en El Refectorio rodaballo salvaje, rape, besugo, atún del estrecho, mero, lubina, cocochas de bacalao, calamares de potera… Una gran cantidad de opciones que para los amantes del pescado será difícil elegir.  En cuanto a mariscos, ofrecen también una excelente selección que puede variar cada día.

Probamos también los boquerones fritos, el changurro al estilo Refectorio y no nos resistimos a la cazuela de angulas, ya que en la península es una delicatesen apta solo para grandes bolsillos, pero en El Refectorio uno puede permitirse el gran lujo.

Estando como estábamos en tiempo de torrijas, dimos buena cuenta de ellas para poner fin a una extraordinaria cena.

Rafael Carrasco, propietario del restaurante, nos contó otra anécdota relacionada con la gastronomía ceutí. Cuando las tropas Regulares tuvieron que ubicarse definitivamente en Ceuta (con el fin del Protectorado español en Marruecos), Ceuta se encontró con una guarnición de 12.000 soldados. Paco el Barcasi tenía un bar que frecuentaban aquellos soldados con hambre y sin dinero.

Junto a Rafael Carrasco, propietario de el Refectorio

Junto a Rafael Carrasco, propietario de el Refectorio

Se le ocurrió una receta apta para musulmanes, fácil y económica: corazones de pollo aliñados al estilo moruno. Hoy en día dicen que no conoces Ceuta si no los has probado.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer