Viaje a Río de Janeiro: ¡La vida es samba!

Hace un par de semanas que regresé de Río de Janeiro. Era una de las ciudades que más me apetecía conocer desde hacía tiempo y mi primera toma de contacto fue con Brasil. Aunque mi estancia duró una semana, es muy factible visitar la ‘cidade maravilhosa’ en menos días, intensos, eso sí. Curiosamente, y al contrario de lo que sucede con otras ciudades de su categoría, en Río no hay mucho que ver, hay mucho que disfrutar, pero no es una ciudad de agenda donde te pases el día de un lado para otro. Y esto a veces se agradece, ¿verdad?

Casa MosquitoBien, ya estoy aquí, ¿qué visitar en Río de Janeiro?

IMG_9628Entre los imprescindibles de Río de Janeiro se encuentran, claro, el Cristo del Corcovado y el Pan de Azúcar, dos de los símbolos cariocas más universales. Mi consejo es que aproveches el primer día soleado que tengas para visitar ambos, ya que aunque en Río hace generalmente buen tiempo, suele estar cubierto por una especie de niebla o nubes altas que te estropearán lo mejor de todo, las imponentes vistas desde las alturas.

Acceder a ambos, a pesar de estar en direcciones opuestas, no puede ser más sencillo; toma un taxi hasta el destino (siempre uno de los amarillos, están por todas partes, son muy baratos y completamente seguros). La entrada al Pan de Azúcar cuesta unos 17€ y el ascenso está dividido en dos tramos no aptos para cardíacos ni personas con vértigo, como yo, que tuve que hacer grandes esfuerzos por mantener los ojos abiertos. En el primer nivel tienes varios restaurantes, tiendas, muchos turistas y unas impresionantes vistas de la ciudad, que aún mejoran cuando a bordo del segundo teleférico llegas hasta la cima. Realmente impresionante. En el caso del famoso Cristo del Corcovado, la mejor opción es subir a bordo del tren, aunque también hay varios transfer en bus que ofrecen sus servicios en la estación ferroviaria porque muchas veces se organizan colas enormes y hay que esperar bastante.

La entrada cuesta unos 12€, tren incluido, en un trayecto de unos 20 minutos. El mayor símbolo de la ciudad luce unos impresionantes 30 metros de altura y el orgullo de ser la estatua art decó más grande –y famosa- del mundo. Antes de bajar, haz un alto en el camino en la cafetería que encontrarás al lado de las escaleras y coge aire tomándote uno de los mejores zumos de mango que encontrarás en Río de Janeiro.

Ipanema-BlogBonvoyage

A lucir tipazo, ¿qué sería de Río de Janeiro sin sus extraordinarias playas?

Copacabana, Ipanema y Leblón son las tres playas más representativas de Río siendo la primera de ellas –y ustedes me perdonarán por el topicazo- la que más me gustó. A pesar de la eterna lucha entre ellas sobre cuál es la que está más de moda, a mí me enamoró completamente la media luna de Copacabana y resultó un verdadero placer recorrer sus más de 4 ParqueLagedefkilómetros de longitud por la orilla caminando (no sin hacer un alto en el camino para disfrutar de una caipiriña en cualquiera de los garitos que encuentras por toda la playa mientras suenan los primeros acordes de una bossa nova).

Si estás pensando en viajar a Río de Janeiro y tienes una guía en tus manos, verás que uno de los lugares imprescindibles que recomiendan visitar es el fabuloso Jardín Botánico. Desde luego que lo es, pero sin intención alguna de desmerecerlo, yo me quedo con el Paque Lage, más pequeño, igualmente exótico y, atención, con un café en su interior perfecto para un brunch en fin de semana. Además, siempre suele haber exposiciones de arte contemporáneo en su edificio principal. Y tienen wifi, que es de agradecer (es la foto que podéis ver arriba a la izquierda)

Para curar el jet lag ¿dónde dormir en Río de Janeiro?

Casa MosquitoRío de Janeiro puede presumir de poseer una excelente planta hotelera. Muchas de la cadenas más importantes del mundo están aquí, generalmente en enormes edificios que copan la primera línea de playas como Copacabana o Ipanema. Si buscas algo más pequeño y personalizado que te permita medir el pulso a la ciudad, haz como yo y apuesta por un boutique hotel. En mi caso visité dos de los más importantes, el primero por nuevo, Casa Mosquito, y el segundo por la fama que le precede, Mama Ruisa. Ambos, con muchas similitudes y muchas diferencias, me encantaron. De Casa Mosquito me quedo con su céntrica ubicación, su trato personalizado y sus imbatibles desayunos que me hacían comenzar el día enfundada en un “buenrollismo” que no era normal. Además, la piscina de su azotea es una de las más bonitas y sexys de la ciudad. ¡Y solo 9 habitaciones!

MamaRuisaMama Ruisa responde a un estilo entre lo kitsch y lo naíf, es más como dormir dentro de una casa que bien podría ser –y lo ha sido- portada de revista. De esas que miramos y suspiramos en plan, ¿pero estas casas de verdad existen? Sólo tiene 8 habitaciones y puede que sus desayunos no sean tan inspiradores como los de Casa Mosquito, pero su ubicación, en el bohemio barrio de Santa Teresa, es perfecta para visitar la cara menos comercial (y un poquito más peligrosa) de Río de Janeiro. Desde el hotel Mama Ruisa se puede ir caminando, por ejemplo, hasta la famosa Escadaria Selarón, la escalera que el artista chileno Jorge Selarón vistió de coloridos mosaicos y cuya visita no hay que perderse en Río de Janeiro.

El ritmo en las venas, ¿cuál es el mejor lugar para escuchar samba?

Para escuchar, para bailar y sobre todo para divertirse, hay que ir a Carioca da Gema, el local más mítico de la ciudad. Cuentan con una interesante programación musical y aquí los conciertos no se escuchan, se sienten y se bailan y no será difícil que en la pista te agarre cualquier brasileño para enseñarte cuatro pasos de baile. Déjate llevar, el ambiente es buenísimo en este lugar donde bailan hasta los camareros mientras sirven las riquísimas caipiriñas. Y si alguien te recomienda Rio Scenarium bien, pero Carioca da Gema es mucho más auténtico y más bonito, ya que rezuma cierto aire neoyorkino con sus paredes de ladrillo visto (ver vídeo al final).

Aprazivel-BlogBonvoyage

Vale, tenemos hambre. ¿Dónde comer en Río de Janeiro?

Confieso que, oh no, la gastronomía me decepcionó un poco en Río de Janeiro. Todo estaba muy bueno, pero no encontré nada diferencial que me hiciera perder el sentido (las caipiriñas no cuentan en este caso). Uno de los restaurantes de moda de la ciudad es Bazzar, donde reservé una mesa para mi última noche en la ciudad a modo de: “habrá que despedirse por todo lo alto”. Y hombre, el local es muy bonito, moderno y con un ambiente super cool, pero la comida y el servicio, que es lo más importante, muy estándar. Los precios europeos (unos 40€ pp con vino). Restaurantes como Aprazível (¡qué terraza y URCAqué vistas!, en la foto superior) y Espirito Santa, un local sin pretensiones ninguna, un servicio de diez y una comida tan sencilla como sabrosa, fueron mis dos restaurantes preferidos en Río de Janeiro. Ambos están ubicados en Santa Teresa, así que si te alojas en Mama Ruisa, los tienes realmente cerca. Al terminar, tómate un café en Cafecito, que una cafetería que no puede tener más encanto. Y no te vayas de Río sin haber visitado Urca, un barrio tranquilo y nada turístico del que no oirás hablar en las guías.

Está ubicado casi a los pies del Pan de Azúcar y guarda algún que otro interesante secreto, uno de ellos es el Bar de Urca (foto izquierda), un local donde lo ideal es ir a comprar comida típica como buñuelos de bacalao, empanadas o calamares –buenísimo todo-, cruzar la calle y comerlo, por favor no olvidéis la caipiriña, sentados en el malecón mirando al mar mezclados con la gente local.

Recomendaciones:

1. Muévete en taxi, son baratos y seguros. Los hay por todas partes.

2. Comprar, comer y beber también es barato –a no ser que acabes en el sitio de moda- y en la mayoría de los sitios se puede pagar con tarjeta.

3. La moneda es el Real Brasileño y 1€ son 4 BRL, aproximadamente.

4. No tuve la impresión de que la ciudad fuera tan peligrosa como me habían contado, aun así hay que tomar una serie de precauciones, como en cualquier lugar del mundo. Ojo con los teléfonos y las joyas mejor en casa.

5. El agua mejor embotellada.

6. En barrios como Santa Teresa o Lapa hay que extremar la precaución por las noches. Lo de pasear mejor dejarlo para la luz del día.

 

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