Madrid de lujo: una estancia en el Ritz y una cena en Zalacaín

Siempre es un placer viajar a Madrid. La ciudad donde residí durante 7 intensos años es uno de los destinos a donde siempre me encanta escaparme. Y da igual que no haya nada nuevo (aunque no nos engañemos, siempre lo hay), los clásicos de Madrid son suficiente atractivo para preparar la maleta y montar un viaje. Y precisamente son esos clásicos los que me sirvieron hace un par de semanas como la perfecta excusa para volver a Madrid.

Hotel Ritz-BlogBonvoyage

Una estancia en el hotel Ritz by Belmond: es la leyenda. No había estado alojada nunca, pero desde luego ganas no me faltaban. En la etapa en la que vivía en Te del Ritz-BlogBonvoyageMadrid solía acudir a este hotel de lujo a ruedas de prensa o a alguna entrevista y siempre pensaba en la experiencia que debía suponer dormir entre sus históricos muros. Ahora ya lo sé. El mítico hotel Ritz fue construido en 1910 según los deseos del Rey Alfonso XIII, estableciendo a Madrid como una de las grandes ciudades europeas. El Ritz es mucho más que un hotel, es un trozo de historia ubicado en el ‘Triángulo de oro’ que desde su inauguración ha dado la bienvenida a las más importantes casas aristocráticas, altos mandatarios, celebrities, etc. Sus restaurantes y sus bares son aún hoy punto de reunión habitual de la alta sociedad española, así como su brunch del domingo, una cita imprescindible para cualquier foodie que se precie. Alfombras magníficas tejidas a mano, muebles de época, ropa de cama bordada, elegantes baños de mármol y unas vistas de infarto al Museo del Prado y a los tejados de Madrid (¡cómo son de bonitos los tejados de la capital!), así era mi habitación en el hotel Ritz. Me dieron la bienvenida con una botella de vino tinto y un plato de deliciosa cecina; me acuerdo perfectamente porque aplaudo este tipo de recibimientos, el champán nos gusta a todos, pero mostremos algo más nuestro que para eso estamos en España. Dormí, claro, como una reina y disfruté muchísimo de la enorme bañera de mi baño, perfecta para relajarse tras una jornada maratoniana por la capital.

Suite-Hotel Ritz-BlogBonvoyageHay dos planes –además de dormir-, que uno no debería perderse en el hotel Ritz. Uno de ellos es su tradicional brunch del  domingo (y hay que pedir casi obligatoriamente sus riquísimos Huevos Benedict) y el otro es el té de la tarde (de 16 a 20h), donde podrás disfrutar de una selección de sándwiches, pastas y bollos ingleses acompañados por relajantes melodías de fondo interpretadas al piano, el arpa o la guitarra clásica española. Tan elegante, tan Ritz… que nadie echará de menos Londres.

Una cena en Zalacaín: hay restaurantes míticos en Madrid y luego está Zalacaín. El secreto está, claro, en Restaurante Zalacain-BlogBonvoyagecómo hayas sabido envejecer. En el caso de este clásico restaurante madrileño en escena desde hace más de 40 años, no tenemos nada que objetar (si acaso el hecho de que cenar con corbata obligatoriamente ya esté un poco demodé), pero como aquí hemos venido a comer, y a comer muy bien, me ciño al excelente paseo gastronómico del que disfruté en Zalacaín, con platos perfectamente ejecutados por su jefe de cocina, Juan Antonio Medina Gálvez. La carta es muy amplia, desde luego que tienes mucho donde elegir, aunque los clásicos del restaurante son siempre un must: la lasagna de boletus edulis y foie, el muslo de pato guisado, la manita de cerdo rellena, las ensaladas de langostinos y bogavante, etc. Aunque si prefieres innovar, déjate guiar por los sabios consejos de Carmelo Pérez Valdunciel, quien, bajo una dirección impecable, siempre da en el clavo: conmigo lo hizo animándome a probar su steak tartar (sublime) y, cómo no -aunque yo no sea muy de dulces-, su tradicional postre, el volcán de chocolate a las cuatro especias con helado de pistacho.

Restaurante Zalacain2-BlogBonvoyage

Una cita en Zalacaín es siempre un buen plan y, aunque desprovisto hoy de la última estrella Michelin que le quedaba (Zalacaín fue el primer restaurante español en obtener tres estrellas Michelin en 1987), no debería ser este gesto en ningún caso una excusa para dejar de visitarlo. Símbolo de celebración, de ocasiones especiales, del buen comer, lo que más destacaría de este lujoso restaurante madrileño es que ha sabido mantenerse fiel a su seña de identidad, dejando a un lado modas y tendencias.

Igualito que (mi) Madrid.

  • Nosotros tuvimos la suerte de organizar una visita en el Ritz gracias a la dirección del hotel, y es una maravilla. Lo mejor su jardín, la pena que cuando fuimos no estaba montado, pero esperamos repetir la visita. La próxima vez iremos a tomar el brunch, una de las mejores experiencias que nos ofrece el hotel.

  • Ey me gustó mucho tu articulo, esta super bien ilustrado y el hotel esta precioso, aunque se me hiso algo formal y prefiero los articulos con idioma mas relajado. Saludos! Si puedes darte una vuelta por mi blog te lo agradeceria mucho.

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