Lipari, mi isla bonita del Mediterráneo

Ha sido uno de mis grandes descubrimientos de este 2014 y debo confesar que ya estoy pensando cuándo volveré a visitar Lipari; seguro que no irá más allá de la primavera de 2015. En viajes tengo una máxima, si un destino te ha hecho feliz, siempre debes tratar de volver. Así pues, Lipari se suma a mi ya larga lista de destinos a los que siempre hay que regresar, como Nueva York, México DF, Londres o Formentera.  En una reflexión en voz alta, bien podría ser Lipari mi nueva Formentera, y mucho más barata y menos masificada (¿soy yo o este año Formentera está realmente imposible?).

LipariLlegué a Lipari de forma completamente casual -vivan las casualidades-, ya que formaba parte del itinerario del crucero por el Mediterráneo que hice en junio a bordo del velero Royal Clipper. Era la última escala y confieso que tenía una sensación más de penita que otra cosa porque el crucero llegaba a su fin, pero nada más poner un pie en la isla mi sensación cambio radicalmente y uno de los pensamientos que me asaltaron fue algo así como “este lugar me va a encantar”. Y así fue.

Y es que la más popular de las Islas Eolias, situadas frente a la costa de Sicilia, ha supuesto un flechazo viajero para mí, aunque por supuesto como todo lo que tiene que ver con el amor, es completamente irracional (os lo comento porque hubo varios pasajeros del barco a quienes no les gustó nada. Yo sigo pensando que visitaron otra isla). Viajar a Lipari es como dar un pequeño paso atrás en el tiempo. Un escenario de una película italiana de los años 60 por donde todavía pasear sigue siendo el mayor de los placeres. No hay mucho más que hacer en Lipari salvo tumbarse al sol en una de las playas más bellas del mundo, Spiaggia Bianca (el nombre ya es bastante esclarecedor), y acceder hasta  la su fortificada acrópolis. También merece, y mucho, la pena, una visita al Museo Arqueológico, cuya entrada cuesta 6€. 

Y como sé que lo estáis esperando, este es el párrafo en el que hablo de compras y shopping. Lamentablemente, y debido, claro, a la falta de tiempo que tuve para conocer la isla, no traigo direcciones bajo la manga, pero sí que puedo contaros que éste (ver foto) fue el mejor plato de pasta de mi viaje por Italia, y lo disfruté en un restaurante más bien cutrón del puerto de Lipari. De postre cannolo, claro, que para estamos (casi) en Sicilia.

Pasta en Lipari

El final de mi estancia en Lipari  me regaló uno de los momentos más mágicos de mi vida, navegando frente al volcán Stromboli en plena erupción, que también pertenece a las Eolias. A veces la vida te da estas sorpresas.

Stromboli

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