Un paseo entre viñedos: Can Bonastre Wine Resort

Hacía tiempo que necesitaba desconexión, evasión.Viajar y descubrir nuevos destinos es siempre un placer para mí y para este humilde blog de viajes-Bon voyage, pero hay ocasiones en las que el destino que más necesitas es el sofá de tu casa.

Y en esas me encontraba cuando una colega me recomendó el hotel Can Bonastre como el remedio perfecto para todos mis “males” de hiperactividad, un lugar ideal donde lograr mi añorada desconexión. Así que hace unas semanas metí 4 cosas en mi maleta y me presenté en el hotel Can Bonastre esperando encontrar mi más que merecido oasis de paz. Un lugar reconocido como el resort del vino se las prometía interesante para una riojana de tradición bodeguera como yo, así que el tema no podía pintar mejor.

Me costó un poco encontrar el lugar, y es que a pesar de que la finca se encuentra a escasa media hora de la ciudad de Barcelona, no se deja ver con facilidad, sino que aparece, grandiosa, entre viñedos y vigilada de cerca por la espectacular Sierra de Monserrat.

Glòria y Roger, actuales gestores del hotel, me acogieron con los brazos abiertos en la gran masía Can Bonastre Santa Magdalena, originaria del S.XVI y reformada por la familia Vallès, propietaria desde los años 80. Ante nuestros ojos, casi 500 años de historia vitivinícola. Lo mejor, sin duda, estaba por llegar.

Can Bonastre Wine Resort
cuenta con sólo 12 habitaciones con vistas a las viñas y a Montserrat, un spa espectacular y una deliciosa oferta gastronómica. Así que, ¿qué es lo que puedo encontrar aquí? -les pregunté-, no sin antes haber reflexionado yo misma la respuesta: descanso, un acercamiento a la cultura del vino, deportes y aventura y sobre todo, un trato personal y exquisito. ¡Perfecto! Estaba en el sitio ideal.

Tras dejar mi maleta en la monísima habitación que habían escogido para mí, una de esas pocas en las que el minibar es gratuito, el albornoz es suave y delicado, y encima te regalan una botella de vino propia de la bodega Can Bonastre, me preparé para probar una de mis muchísimas debilidades: el spa.

La perfecta sintonía entre las propiedades antioxidantes de la vid y las cualidades del agua convierten al spa de Can Bonastre en un espacio de relax y bienestar. Aquí no hay incienso, ni budas, ni ningún tipo de espejismo asiático. En Can Bonastre han sabido sacar el máximo provecho de nuestras raíces mediterráneas. Del sabor de lo nuestro, de lo auténtico.
¿Lo mejor? mi ruta hacia el relax: sauna, baño turco, camino de sensaciones, duchas lúdicas y piscina cubierta con diferentes chorros de agua donde dejar que pase el tiempo… La vinoterapia en cabina junto con otras propuestas como té verde, masaje ayurveda, cacaoterapia, tratamientos faciales y envolturas de barros y algas, completan la oferta de bienestar del spa. ¿Se puede pedir algo más para continuar con un fin de semana perfecto? Sí, una cena espectacular.

Tribia es un restaurante con firma y poesía. Su apuesta por el respeto a la temporalidad de los productos y su situación única, rodeado de viñedos, dan lugar a delicosos platos maridados con los mejores vinos de la bodega.

Hubo sobre todo dos cosas que me terminaron de enamorar. La atención personalizada para los paladares más exigentes (he probado pocos troncos de salmón tan deliciosos, justo en su punto de cocción) y la magia de su ubicación, una bóveda catalana, propia de la antigua Bodega de Can Bonastre. ¿Lo mejor? puedes maridar cada plato con los vinos de la bodega. Yo te recomiendo una copa de Maurel, un 100% Chardonnay con aromas a frutos secos; hazme caso, lo necesitarás para brindar por la enorme satisfacción que da el haber encontrado un refugio de paz, un lugar donde descansar y donde adentrarse un poco más en el mundo del vino.
Y qué mejor forma que adentrarse en el mundo del vino que con un visita guiada a los viñedos y la bodega Can Bonastre.
Y es que el hotel brinda a sus clientes la posibilidad de ver un poco más de cerca cómo es realmente una bodega: proceso, características y al final, una breve cata de vinos propios donde poder verificar el trabajo bien hecho de la familia.

Can Bonastre Wine Resort es sin duda uno de esos hoteles exquisitos que apuestan por la calidad y la innovación, un espacio donde desconectar y deleitarse con los frutos de un trabajo bien hecho.

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