Zermatt: la buena vida a los pies del Matterhorn

Imagínate kilómetros y kilómetros de enormes pistas plagadas de nieve, maravillosos rincones gastronómicos con todo tipo de lujos y detalles perdidos en mitad de esas pistas, remontes de última generación… Olvídate de todo lo que has conocido hasta ahora y descubre un nuevo concepto de esquí en Zermatt. Sí, lo sé, me ha salido casi casi un slogan pero simplemente trato de trasladaros lo que yo sentí en una de las estaciones más bonitas y glamourosas en las que he estado.

La segunda parada de viaje por Suiza (si te perdiste la primera puedes encontrarla aquí), se desarrolló enteramente en la estación de esquí de Zermatt. Llegar hasta aquí no puede ser más fácil, desde Zúrich tienes trenes con amplísimos horarios que te llevan hasta la estación con sólo un transbordo en menos de 3 horas. Sería ideal si pudieras llegar a la estación cuando aún hay luz, ya que el tren que accede a través de las montañas hasta el valle de Zermatt te deja ver a través de sus ventanales panorámicos los impresionantes paisajes de montaña suizos. Una de las cosas que más me sorprendió en mi llegada fue descubrir que en este pequeño paraíso no hay coches, sólo eléctricos o carrozas tiradas por caballos. Estas son las dos únicas formas de moverse. Naturaleza en estado puro.

Zermatt cuenta con una amplia oferta de alojamiento, tanto de hoteles como de apartamentos, pero ojo, no te confíes porque Zermatt es un destino de esquí muy popular, por lo que la ocupación es altísima prácticamente durante todo el año (gracias al glaciar se puede esquiar durante los meses de verano; lo que os decía, el paraíso de los esquiadores).

Sobre hoteles en Zermatt, yo te aconsejo dos, según tus gustos. Si prefieres algo cálido, típico y más clásico, te aconsejo que optes por Alex Schlosshotel Tenne. En cambio, si te decantas por el diseño y la vanguardia, te encantará el hotel restaurante Cervo, uno de los recién llegados a Zermatt y que además cuenta con unas privilegiadas vistas.

Yo, como donde fueres haz lo que vieres, decidí alojarme en el hotel Alex Schlosshotel Tenne, optando por un clasicismo suizo; y así pasé 4 maravillosos días descansando y disfrutando de un típico chalet suizo, rodeada de paredes y techos de madera, recostada frente a la chimenea y deleitando suculentos desayunos antes de subir a las pistas. Sin duda, una buenísima elección.

Si tuviera que destacar algo de Zermatt, por encima de sus fabulosas pistas –al fin y al cabo, es una estación de esquí- sería su espléndida gastronomía. Conozco pocos lugares donde haya disfrutado tanto de la buena comida como en Zermatt, y claro, viniendo de una riojana, eso es mucho decir.  

Para ir abriendo boca, los restaurantes en Zermatt que no os debéis perder en vuestra visita son:

Restaurante Casa Rustica: un restaurante encantador con paredes y techos de madera, típicamente alpino. Aquí encontrarás platos tan típicos como riquísimas fondeus y el plato estrella, raclette. Las raciones son enormes, sólo aptas para estómagos hambrientos tras una jornada de esquí.

Chez Vroni: mi preferido en Zermatt. ¿Cómo conseguir un bistró tan cool en mitad de las pistas? Increíble ubicación con una maravillosa panorámica al paisaje. La comida es realmente excelente. ¿Lo mejor? Su lounge bar al aire libre con tumbonas y mantitas donde tomar una copa de champán mientras esperas mesa.

Restaurante Cervo: al igual que el hotel, el restaurante del Cervo se ha convertido en todo un ‘must’ si visitas Zermatt. La delicada atención que le prestan sus dueños, una joven pareja suiza (ella es la chef del bistro), hace que te sientas como en casa. Un lugar para ver y ser visto donde disfrutarás de una suculenta comida.

Estar esquiando en Suiza y no disfrutar de un Après-ski sería todo un pecado, por lo que toma buena nota de estas direcciones donde degustarás unos deliciosos cócteles tras una dura jornada de buen esquí:

Snowboat Caffè: gente joven y guapa se reúnen en este local a eso de las 5 de la tarde. Su extensa carta de vinos, refrescos y por supuesto cócteles, ayudan a reponer fuerzas antes de la cena. No te lo pierdas.

Papperla Pub: los suizos no son muy conocidos por sus cervezas pero por eso mismo es en este pub donde las encontrarás de todas las procedencias. Un pub muy casual donde pasar un rato divertido.

Imperdonable es hablar de Zermatt y no nombrar una de las montañas más famosas del mundo: el Matterhorn. Sentirás su imponente presencia durante toda tu estancia y es imposible no quedarse embelesado mirando ante la belleza imperfecta de esta preciosa montaña. A sus pies, dos de las estaciones más conocidas; la parte Suiza que cuyo dominio es Zermatt y la parte italiana, Cervinia. En total, más de 300 kilómetros esquiables salpicados de lujosos restaurantes, pubs e incluso chalets suizos construidos a principios del siglo XX y que los lugareños mantienen en pie en mitad de la montaña.

Guía de viaje de Zermatt:

Encontrarás la Oficina de Turismo de Zermatt nada más bajarte del tren, junto a la estación. Su joven equipo, profesionales entregados al bienestar del visitante, te ayudarán en todo lo que necesites.

¿Cómo llegar? Suiza es un país fenomenalmente conectado a través de tren y puedes acceder a Zermatt desde casi cualquier ciudad. Te aconsejo que al igual que yo, combines el destino con alguna de sus principales ciudades.

¿Qué hacer? Además de esquiar y disfrutar de su gastronomía, Zermatt cuenta con una calle principal repleta de tiendas. Lujosas tiendas que harán las delicias de cualquier adicto al bueb ‘shopping’. Si viajas desde España y no te apetece cargar con todo el material de esquí, en Julen Sport puedes alquilar equipos de alta gama  fenomenal de precio.

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