Para ser el invitado perfecto hay que:
- Confirmar asistencia lo antes posible (con el número de personas).
- No transmitir objeciones en cuanto a la fecha o lugar de celebración, en plan: me viene mal esa fecha, estoy de vacaciones y pensaba irme a Canarias, no creo que pueda ir… Entristece mucho a los novios.
- No rehusar la invitación con falsas excusas.
- Si los novios optan por la lista de bodas, atenerse a sus deseos. Cuántos de nosotros nos hemos encontrado con 10 marcos de plata o 4 vajillas.
- No esperar que en la boda sea todo de nuestro gusto, porque lo que es perfecto para los novios no tiene por qué serlo para nosotros.
- Ser puntual. Esto es llegar 15 minutos antes de que comience la ceremonia.
- Entrar en el lugar de ceremonia antes de que lo haga el novio. Le hará ilusión encontrarse con sus invitados dentro y no hacer el “paseíllo” sólo…
- Ponerse de pie cuando entre la novia (no cuando entre el novio)
- Cuando finalice la ceremonia, excepto las personas que vayan a firmar, salir del lugar y esperar a los novios fuera. Las fotos y los saludos se harán más tarde – no en el altar.
- Cuando salgan los novios acercarse a ellos y no dejarles solos enfrentados a los invitados en plan corro. ¿Me explico? En una ocasión una persona de mi equipo tuvo que gritar el ¡VIVA LOS NOVIOS!, por lo parada que estaba la gente…
- En ese momento de besos y abrazos, no entretener mucho a los novios. Un: “¡Pero qué guapa, mi amor. Felicidades!” es suficiente (por ejemplo)
- No dejar nunca solos a los novios. En alguna boda que he coordinado me tuve que acercar a uno de ellos porque estaban completamente solos.
- Hacer caso a la gente de organización cuando dicen que hay que entrar, salir, subirse al autobús, etc. ¡Hay que cumplir un horario!
- En el momento de los posados novios/invitados, colaborar y no ir por libre. ¡Puede resultar eterno!
- Durante el cóctel chequear la colocación en la mesa para no crear grandes colas a la entrada del salón.
- Tener cuidado al levantarse de la mesa por si hubiera un camarero detrás. Algunas veces hacen malabares con los platos.
- Si se da un discurso, ¡que sea breve! Y que no se centre solamente en la figura de uno de los contrayentes obviando al otro. ¡Qué mal!
- Tener siempre una actitud positiva, ganas de pasarlo bien y comprensión ante cualquier imprevisto o pequeño fallo que pueda surgir.
- No dar dinero a los novios el día de la boda, aunque obviamente, hay que respetar las tradiciones.
- A la hora de escoger el vestuario de la boda, tener en cuenta los deseos de los novios, el protocolo o el lugar de celebración de la boda. Ojo, para las mujeres, nunca color blanco.
- No levantarse de la mesa cada dos por tres a fumar. Por respeto al resto de la gente que no se levanta.
- Si los novios pasan por las mesas a saludar o entregar algún regalo, no entretenerlos mucho. ¡tienen que saludar a mucha gente!
- Si se llevan niños a la boda y los novios no han contratado servicio de guardería (claro error), tener en cuenta que quizás haya muchos otros padres que hayan decidido dejar a los niños en casa por no “aguantarlos”.
- Ayudar a crear buen ambiente en la boda relacionándose no sólo con los conocidos. También con el resto de invitados. Los novios lo agradecerán.
- Facilitar información a los novios, con antelación, sobre cualquier tipo de alergias referentes a la comida.
- No cancelar la asistencia a la boda con muy poco tiempo de antelación a no ser que sea por causa de fuerza mayor.
- Dar la enhorabuena sincera a los novios por la organización de la boda y por supuesto no abandonar el lugar sin despedirme de ellos.
- No montar números ni beber en exceso. Puede crear situaciones muy incómodas.
- Tener un comportamiento que no nos haga avergonzarnos al día siguiente. No es nuestra fiesta.
- Evitar hablar de temas conflictivos en la mesa, que nos puedan llevar a tener enfrentamientos verbales fuertes.
- Ponernos en el lugar de los novios e intentar ponerlo todo de nuestra parte para ayudar a que todo salga perfecto.
- No acaparar el micrófono del baile ni pedir demasiadas canciones al dj.
- Ser respetuoso con todos los invitados. Podemos formar parte de un grupo muy heterogéneo.
- Para los chicos: no os quitéis la chaqueta durante el almuerzo o cena. ¡Aunque haga calor!
- Tener cuidado con el material de la boda: vajillas, centros de flores, sillones, decoración, manteles, etc. Cualquier desperfecto será responsabilidad de los novios y por tanto serán penalizados.
- Si los novios ponen neceseres en los baños para uso y disfrute de sus invitados, usar lo que se necesite y volver a dejarlo como estaba.
- Tener muy presente en todo momento quienes son los protagonistas del día y no hacer la fiesta al margen de ellos.
- Cumplir los horarios estimados.
- Restringir el uso de teléfonos móviles. Cuidado en la ceremonia, ¡por favor!
- Cuidado con subir fotos de la boda a las redes sociales sin pedir permiso a novios e invitados.
- Si los invitados preparan sorpresas a los novios, consultad al WP o maître el mejor momento para llevarlas a cabo.
- Respetar el lugar de celebración de la boda. No es nuestra casa.
No se me ocurre ninguna otra regla de oro para ser el invitado perfecto.
¿A vosotr@s?
Bss!
Rocío.