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10
septiembre 10

¿Qué son los Omega 3?

Los ácidos grasos Omega 3  son ácidos grasos esenciales (el organismo humano no los produce internamente), poliinsaturados, que tienen muchas propiedades benéficas para nuestra salud.

Los ácidos Omega 3 se encuentran en alta proporción en los tejidos y grasas de ciertos pescados (por regla general pescado azul),  y en algunas fuentes vegetales como las semillas de lino, y las nueces.

 

Existen tres  tipos de ácidos grasos Omega 3:

 

Ácido Alfa Linolenico, (ALA)

Ácido Docosa Hexaenoico (DHA)

Ácido Eicosa Pentaenoico (EPA)

 

Los alimentos ricos en Omega 3


Los alimentos más ricos en este tipo de grasa son el pescado y el marisco. Y como he comentado antes, sobre todo el pescado azul. Por esto merece la pena incluirlo en la dieta, al menos dos veces a la semana.

 

 

Entre los pescados azules más aconsejables encontramos la anchoa,  el salmón, la sardina, los arenques, el atún, la caballa, la palometa, la trucha, el cangrejo, la gamba, el mejillón, las vieiras, las ostras. 

Respecto de los vegetales hay que decir que contienen pequeñas cantidades de Omega 3.  Solo los frutos secos y sobre todo las nueces y la linaza son una fuente significativa de Omega 3.

 

Efectos benéficos del Omega 3

 

  • Mejoran la salud cardiovascular.
  • Mejoran el perfil lipídico (reduce la concentración de triglicéridos en sangre).
  • Previenen la aparición de arritmias, la muerte súbita y reducen la presión arterial.
  • Mejoran la función pulmonar y reducen el asma.
  • Poseen efectos beneficiosos en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, inflamación intestinal y enfermedades de la piel (eczema y psoriasis).
  • Reducen el crecimiento de células cancerígenas (contribuye a prevenir el cáncer de mama, próstata y colon)
  • Son esenciales en el desarrollo del feto y el recién nacido.
  • Benéficos para el tratamiento y prevención de ciertos trastornos mentales, principalmente la depresión.
  • Son benéficos en el desarrollo mental en niños prematuros.

En poblaciones que incluyen cotidianamente en su dieta alimentos ricos en Omega 3, la aparición de enfermedades del corazón es muy baja.  Por ello es recomendable limitar el consumo de grasas saturadas e incrementar el consumo de Omega 3.

 

Cantidades recomendadas

 

Para los adultos, la recomendación de Omega 3 es de 2.2 g/día, lo que equivale a unos 100g de pescado, 400g de linaza o 350g de nueces.1-2

Ahora que ya conocéis los beneficios del Omega 3 ¿A qué esperáis para incluir en vuestra dieta los alimentos que lo contienen? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog o en el Foro de Hola.com


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9
septiembre 10

Vuelta al cole: La alimentación de los niños

Según los últimos datos de la Organización Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), en España más del 18% de los niños sufre sobrepeso y más del 8% son obesos. Hay varios factores que provocan este peso excesivo, pero los hábitos de cada niño influyen considerablemente: la falta de ejercicio y una dieta poco equilibrada suelen ser las causas principales.

 

El primer paso para que los niños adquieran hábitos saludables es observar el ejemplo de sus padres. Los niños suelen aprender las conductas por imitación, así que si queremos que nuestros hijos aprendan a comer de todo y  realicen actividades saludables, tenemos que predicar nosotros con el ejemplo.

 

Los niños, al igual que los adultos, deben realizar cinco tomas al día para poder llevar una dieta equilibrada.

Cuando comienza el curso escolar muchas veces, con las prisas, los nervios y los madrugones (sobre todo después de las vacaciones), nos olvidamos de la importancia de realizar y dar a nuestros hijos un buen (y equilibrado) desayuno, (éste debe proporcionar entre el 20 y el 30% de las calorías diarias).

 

El desayuno es fundamental y debe incluir lácticos (leche o yogur), cereales (mejor integrales) y una pieza de fruta fresca y debe evitar en la medida de lo posible cualquier producto de bollería o pastelería.  Por otra parte, es importante dedicarle un espacio de tiempo para desayunar, sentados y sin prisas (sí, es difícil, pero no imposible). De esta manera, contribuiremos a que nuestros hijos tengan un mayor rendimiento físico y cerebral, a la vez que evitaremos adquieran malos hábitos, que a la larga puedan derivar en problemas de  sobrepeso o obesidad.

 

Para la “hora del patio” a media mañana, lo más recomendable es un bocadillo para ayudar a equilibrar la dieta. (Intentad que el bocadillo sea “apetecible”, para que éste no sea una tortura o vaya a la papelera).

Para el almuerzo, deben prevalecer hidratos de carbono (patata, pasta, arroz, legumbres), una ración de verdura y/o ensalada y algún alimento rico en proteínas, como la carne, pescado o huevos. De postre, fruta o lácteo (yogur, flan o natillas).

 

Para merendar, es conveniente que no falte una pieza de fruta o un alimento lácteo, o mejor los dos (un batido de leche con fruta es una opción muy sana y a los niños les encanta).

 

Y por último, para cenar, se debe completar la dieta llevada a lo largo de la jornada. En función de la toma del mediodía, se debe combinar e incluir algún alimento suplementario, siguiendo la misma fórmula que en el almuerzo pero más ligera. Hidratos de carbono más verdura y algo de proteína. (Por ejemplo, si al mediodíael niño ha comido judía verde con patatas, pechuga de pollo con ensalada de tomate y  como postre una manzana, para cenar podría comer sopa de arroz y verdura con pescado y un yogur de frutas).

La cantidad de alimentos varía en función de la edad del niño,  ya que no come igual un niño de tres años que uno de doce y también puede variar en función de nuestras costumbres, pero es importante prestarle la debida atención, evitando alimentos precocinados, industriales y similar.

Por otra parte, es importante  habituarles a NO tomar caramelos, chicles, ni demás “chuches” ya que tanto su salud como su dentadura se pueden ver perjudicadas con ello. (Hay tanta variedad de gominolas, caramelos y similares en las tiendas y quioscos de “chuches” que solamente de verlos, ya me pongo mala).

Feliz vuelta al cole!!!!

¿Y vosotros? ¿Ya le prestáis la debida atención  a la dieta de vuestros hijos? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog o en el foro de Hola.com.


 

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8
septiembre 10

AUMENTA TUS DEFENSAS CON LA DIETA

En septiembre, con sus repentinos cambios de tiempo, es una buena época para empezar a prevenir los resfriados pre-otoñales.

Por eso, es importante fortalecer el organismo con una alimentación sana, para así poder enfrentarse a las enfermedades que se puedan presentar.

La alimentación puede reforzar nuestro sistema inmunológico, siempre y cuando ésta sea equilibrada. Nuestras defensas se pueden resentir tanto por un exceso de energía (como sería en el caso de la obesidad), como un déficit energético (desnutrición o bajo peso), teniendo más posibilidades de contraer enfermedades contagiosas causadas por agentes como virus o bacterias.

Pero veamos: ¿Qué es el sistema inmunológico? Se trata de un conjunto de mecanismos que protegen al organismo de infecciones causadas por virus, bacterias, hongos, parásitos, (que pueden provenir del interior o del propio organismo).  Para tener un sistema inmunológico fuerte es la mejor barrera para mantenerse libre de enfermedades, y la mejor fuente de defensas para ello, la constituyen los alimentos ricos en vitaminas clave.

Las vitaminas clave principalmente son:

VITAMINA C: Esta vitamina fortalece los capilares, ayuda en la absorción de las vitaminas A y E, hierro, calcio y algunos aminoácidos. Tiene propiedades antioxidantes y facilita la cicatrización de las heridas. Aumenta la formación de “interferón”, sustancia necesaria para reforzar la inmunidad. Es como una barrera natural contra las infecciones. Esta vitamina se obtiene a partir de los cítricos en general, kiwis, fresas, papaya, tomate, espinaca, pimientos, y escaramujo entre otros.

VITAMINA A: Esta vitamina es beneficiosa para la vista y la piel. (¿Nunca habéis escuchado la “broma” sobre el porqué los conejos no usan gafas? Pues porque toman mucha zanahoria!!!). Bromas a parte, La vitamina A mejora y aumenta las defensa inmunitaria de la piel y de las mucosas en general. Esta vitamina se obtiene de los alimentos ricos en beta caroteno  como las zanahorias, espárragos, calabaza, coriandro, borraja, entre otros. Otras fuentes de vitamina A son los lácteos en general, el huevo (la yema) y el hígado.

VITAMINAS DEL GRUPO B: Las vitaminas de este grupo  (de la B1 a la B12) son beneficiosas para el sistema nervioso. Se obtiene de los cereales integrales (avena, trigo, cebada, arroz, maíz, etc.), frutos secos, algunas verduras (espinaca, rábano, col y coliflor) y sobre todo de la levadura de cerveza.

VITAMINA E:  Es una vitamina conocida por sus propiedades antioxidantes, que aumenta la respuesta inmunológica frente a las infecciones que puedan aparecer. Existen estudios que demuestran que la administración de vitamina E aumentan su respuesta inmunológica. Las fuentes de vitamina E son los aceites en general, de oliva, girasol, soja y los frutos secos, germen de trigo, cereales enteros integrales y vegetales de hojas verdes (en menos cantidad).

Por otra parte,  la fitoterapia también puede ser adecuada para aumentar los niveles de defensas en el organismo. Pero eso, lo dejo para otro post….

¿Y vosotros? ¿Tomáis suficientes alimentos de los grupos anteriormente descritos? ¿Cuáles? ¿Cómo? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog o en el foro de Hola.com

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1
septiembre 10

¿Hinchad@ como un globo? Quizá son los gases…


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¿Te has sentido con esta sensación
últimamente? ¿Crees que pueden ser gases? Según un estudio realizado dentro del
programa Nutrición y Salud (NUSA), una de cada tres personas sufren de ello.

 Aerofagia, gases, meteorismo o
flatulencias  son un tema del que
muchas veces no nos gusta hablar, por vergüenza o por considerarlo un tema
escatológico, pero la realidad está ahí. Los gases intestinales no son en sí
mismos una enfermedad, sólo son un signo de que algo no anda bien y suelen
estar relacionados con la alimentación y un estilo de vida no adecuado para
nuestro organismo.

 

Los gases intestinales se suelen producir por
fermentaciones intestinales debidas al estreñimiento, dietas caóticas o
desordenadas, comer demasiado rápido, estrés, nerviosismo, dietas con exceso de
fibra, leche y sus derivados en personas que no toleran la lactosa, problemas
pancreáticos, algunas medicaciones, colon o intestino irritable, enfermedad de
Crohn, candidiasis (hongos), falta de flora intestinal o de enzimas digestivos.

 

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La acumulación excesiva de los gases
intestinales también puede producir dolores abdominales (cólicos). Es como una
pelota que empuja por dentro adonde puede, pudiendo ocasionar a veces problemas
de lumbares, dolores en la zona genital, cefaleas, sensación de ahogo o
angustia ocasionados por los gases o el malestar.

 

La interpretación emocional (con base no
científica) de los gases intestinales o flatulencias puede estar debida a pensamientos
e ideas no digeridas o sentimientos reprimidos que el cuerpo trata de
exteriorizar de alguna manera.

 

Una alimentación adecuada siguiendo unos
horarios fijos y no comer ni tragar la comida demasiado rápido son algunas de
las claves para evitar la acumulación de gases en el estómago y en el
intestino.

 

Respecto a la dieta, se pueden ir descartando
alimentos. Por ejemplo, durante unos días se pueden eliminar todos los lácteos
de la dieta y observar que ocurre. Si los gases intestinales desaparecen, es
que no se metaboliza bien la lactosa. Si no se nota mejoría, se debe continuar
eliminando otro grupo de alimentos como el trigo, la cebada y el centeno. De
esa manera se puede  ver si se
digiere bien el gluten.  En caso negativo,
se puede eliminar el azúcar blanco y los alimentos que lo contengan y valorar
los resultados.

 

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Otros desencadenantes que pueden producir
gases abdominales son:

 

Los hidratos de carbono refinados, (azúcar
blanco, dulces, bollería, etc.).

 

Algunos vegetales, (coles de Bruselas, coles,
brócoli, cebolla, etc.).

 

Legumbres (lentejas, alubias, garbanzos).

 

Las comidas preparadas, condimentos y
picantes.

 

Bebidas y refrescos con gas.

 

Tomar alcohol, café o bebidas con cafeína.

 

Mascar chicle o tomar caramelos con
edulcorantes como el manitol o el sorbitol.

 

 

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Por el contrario es preferible incluir en la
dieta diaria:

 

Hidratos de carbono complejos (cereales
integrales, arroz, etc..).

 

Verdura de hoja verde, fruta fresca,  carnes blancas, pescado.

 

Beber gran cantidad de agua.

 

Masticar lentamente los alimentos para evitar
tragar demasiado aire.

 

 

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Algunas plantas beneficiosas (fitoterapia)
para los gases intestinales y flatulencias son el  hinojo, el comino y el anís estrellado (muy utilizado para
los cólicos del lactante).

 

La manzanilla, la melisa, la tila y la pasiflora  pueden ser útiles cuando los gases
intestinales están producidos por nerviosismo. La Menta y el Boldo pueden
ayudar cuando las digestiones son demasiado lentas.

 

El carbón vegetal de uso dietético o
medicinal también puede ser beneficioso en casos puntuales pero, como ya he
dicho antes, algunas enfermedades del estómago o intestino pueden desencadenar
un exceso de gases intestinales, por lo que es necesario visitar a un médico
para que diagnostique el caso y tratamiento a seguir.

 

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27
mayo 10

Recomendaciones alimentarias durante el embarazo – II

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No engordes ni un gramo más!!!!

Como continuación de mi post sobre las recomendaciones alimentarias durante el embarazo y del post de mi querida y embarazadísima vecina de blog, voy a volver con las embarazadas.

En su post, Gema nos habla de sus preferencias, gustos y recomendaciones como una buena amiga os daría.

Como nutricionista, ya le comenté que había olvidado nombrar los aceites tan importantes en la dieta, (Gema me confirmó que diariamente toma aceite de oliva en crudo), por lo que su dieta me parece adecuada para sus necesidades.

Gema nos ha hablado de su dieta en general dentro de su veintiún semana de gestación y nos ha puesto como ejemplo lo que “suele” comer en un día cualquiera. (No nos ha dicho que cada día come lo mismo). Me parece genial que piense de esa manera. Se cuida, no quiere engordar más de lo que necesita y su intención es la de volver a tener la misma figura (o mejor) que antes de su embarazo. ¿Porqué no? Yo tengo en mis clases, algunas mujeres que han sido mamás recientemente y ya han recuperado (o casi) su cuerpo de antes. ¿Porqué no? Os aseguro que no son anoréxicas ni están obsesionadas con su dieta.

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Cada persona es un mundo y cada embarazo es diferente. Empecemos por ahí.

Actualmente se considera que una ganancia de peso entre 10 y 13 kilos es óptima en las mujeres con normopeso (peso normal), para asegurar un crecimiento y desarrollo fetal adecuado, además de facilitar que la mujer pueda retornar al peso previo al embarazo al finalizar la lactancia sin grandes esfuerzos. Cuando hay problemas de sobrepeso es otro tema, en función del IMC (índice de masa corporal) se recomienda ganar de 6 a 9 kilos. 

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Sin embargo no se debe caer en la estandarización, ya que cada mujer tiene unas características particulares que el ginecólogo debe valorar. Así de simple. Ni más, ni menos.

En mi caso, en mi embarazo no gané más de ocho kilos (casi ni llegó a eso) y tuve una niña bien grande, sana y preciosa. La niña pesaba 3,5 kilos y medía 51 centímetros. Ahora tiene 15 años y es una adolescente guapísima!!

En cambio, mi madre ganó más de quince kilos en su embarazo y de ahí salí yo, con mis tres kilitos pelados… ¿Y el resto de sus kilos?…. No desaparecieron, se quedaron en su cintura, pecho, barriga, caderas, piernas….

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Puestos a ganar, es mejor ganar más peso al final del embarazo (a partir del segundo trimestre) y cuanto más tarde mejor. Los kilos que se ganan al principio suelen ser líquido y grasa, pero no bebé..

En la ganancia de peso recomendado hay grandes diferencias interindividuales. 

El incremento de peso está en función de talla y del peso (Índice de masa corporal o IMC), de la estructura ósea y del estado nutricional  y de salud pre-gestacional. Hasta podría hacer otro inciso, la edad. No es lo mismo el embarazo de una adolescente, que el de una mujer con veinticinco años o el de una mujer de cuarenta.

 

Las necesidades energéticas de una embarazada variarán según la edad, la actividad física o las necesidades individuales.

A partir del segundo trimestre de embarazo hay que aumentar el aporte energético aproximadamente de 100 a 300 kcal/día suplementarias (No os creáis que eso es mucho… dos tostadas por ejemplo pueden aportarnos 100 calorías…)

 

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Las necesidades de proteína también aumentan a medida que el embarazo va avanzando. Se recomienda que el 15-20% del valor calórico de la dieta proceda de las proteínas. A medida que avanza el embarazo se recomienda un aporte adicional.

Las mujeres que no hayan pasado la toxoplasmosis deben tener la precaución de NO COMER CARNE CRUDA.  En cuanto a la carne roja o blanca, para gustos, colores. No es lo mismo una chuleta de cerdo, que un solomillo de buey. Y ambos son carne roja. No es lo mismo la carne vacuna ecológica con sello de calidad comprada al corte, que la carne vacuna envasada y servida en bandeja en un hipermercado en oferta. La lista de “No es lo mismo” podría ser muy larga, por lo que si os interesa ya le dedicaré un post.

No solamente la carne es una fuente de proteínas. El pescado (mejor azul que blanco y a poder ser mejor salvaje que de piscifactoría) es una fuente de proteínas y ácidos grasos Omega 3.  Los huevos, la leche, el queso, las legumbres (éstas últimas mejor combinadas con arroz), la soja y sus derivados (tofu, seitán, etc..) y algunas algas son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico. (¿Cómo os creéis sino que se alimentan las vegetarianas?)

 

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En cuanto  a los hidratos de carbono, se recomienda que aporten el 50-60% del valor calórico total de la dieta. Mejor glúcidos complejos, (pan, pasta y arroz integrales por su contenido en fibra y nutrientes), patatas, legumbres (sí, también son una fuente de glúcidos, las legumbres son muy completas…) etc.. Frutas, verduras, etc…

Se deben evitar los azucares simples, (azúcar, caramelos, etc..), porque son calorías vacías y para prevenir la caries y la diabetes gestacional.

 

Por último, se recomienda que el 30-35% del valor calórico total de la dieta proceda de aceites y grasas. Son más aconsejables los aceites vegetales (el de oliva es mi favorito), ya que contienen ácidos esenciales como el linoleico. Los alimentos que los contienen son el aceite de oliva, el de semillas, el sésamo, el tahini, etc..

En cambio se deben evitar las grasas saturadas y/o hidrogenadas (mantequillas, carnes grasas, aceite de palma, aceite de coco, etc..) aquí tambien incluiríamos la bollería, pastelería, etc…

 

Otro capítulo a parte se podría dedicar a las vitaminas y sales minerales… (ya le dedicaré otro post, si os apetece). Aunque seguramente vuestro ginecólogo ya os habrá recetado algún suplemento vitamínico y mineral adecuado para vuestro estado.

 

Un último inciso. No evitéis las ensaladas. Aunque siempre hay algunos peros.. no es lo mismo una ensalada de brotes, que una ensalada a base de lechuga iceberg, no es lo mismo una ensalada hecha en casa, que una ensalada de menú en el bar de la esquina… (es un ejemplo). Os aconsejo tomar mucha verdura y ensalada a base de hoja verde, porque tiene más ácido fólico y  nutrientes.

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En cuanto a tomar una ensalada en un restaurante, guiaos por vuestro sentido común e intuición. Tampoco hace falta estar obsesionadas con la comida, ni por exceso, ni por defecto. Las embarazadas no deben estresarse y menos por la comida… aunque tampoco deben abusar de ella. Como siempre recuerdo a mi gente: Los kilos son muy fáciles de ganar, pero muy difíciles de perder!!! aunque si os apetece, de vez en cuando, (repito, de vez en cuando), un helado, una hamburguesa, una chocolatina o un capricho, a no ser que lo tengáis prohibido por vuestro médico, daros el gustazo… pero con prudencia.

Y sobre todo, no os agobiéis!!! Escuchad vuestro cuerpo, vuestras necesidades y por descontado, seguid los consejos de vuestro ginecólogo!!!

Para las que os queráis introducir en la cocina macrobiótica os animo a leer mi post sobre el tema: la cocina macrobiótica.

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12
mayo 10

Ejercicio físico y mujeres: grasa, celulitis y osteoporosis, entre otros….

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Las mujeres tenemos una composición corporal diferente a la de los hombres. La mujer tiene unos porcentajes de grasa de entre el 20 y el 25 %, mientras que en el hombre se sitúa entre un 12 y un 16%.

 El reparto de la grasa también es diferente entre hombres y mujeres. La mujer tiene una mayor distribución de grasa en glúteos, pecho, cadera y muslos. 

 Para evitar la acumulación excesiva de grasa en estas zonas del cuerpo (y así evitar la celulitis) es conveniente realizar trabajos regulares de ejercicio aeróbico (2 ó 3 veces a la semana) y  sesiones de tonificación (1 vez a la semana). Para acabar de completar un ciclo de entrenamiento óptimo, lo ideal sería intercalar alguna sesión de body mind (yoga, Pilates, bodybalance).

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Pero el ejercicio físico en las mujeres no sirve solamente para quemar grasa y reducir la celulitis. A partir de los 50 años, con la llegada de la menopausia se producen algunos  cambios corporales y hormonales, como la disminución del nivel de estrógenos que favorece la perdida de masa ósea, fomentando la aparición de la osteoporosis.

 Un estilo de vida sedentario, además de contribuir a acumular grasa, también favorece esta perdida de masa ósea, por lo que una mujer que no ha practicado deporte regularmente a lo largo de su vida, tiene más probabilidades de sufrir osteoporosis que otra que haya realizado ejercicio habitualmente.

            En los jóvenes, el ejercicio contribuye al desarrollo de huesos fuertes.

            En los adultos, ayuda a preservar sus huesos.

            En la tercera edad, el ejercicio ayuda a prevenir la pérdida ósea (o osteoporosis).

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¿Y vosotras? ¿Ya realizáis ejercicio físico regularmente? ¿Cuál?

 

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