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Testimonios


30
abril 15

“Es una inspiración ver a madres tan jóvenes que siguen adelante con sus estudios y sus sueños”, Julia Morse, voluntaria internacional de Fundación Madrina.

Julia Morse, voluntaria internacional de Fundación Madrina.

Julia Morse, voluntaria internacional de Fundación Madrina.

“Nunca había conocido a alguien que tuviera niños siendo tan joven y que además, siga estudiando a pesar de tener muchos desafíos. Es una inspiración”, Julia Morse,     estudiante de desarrollo infantil y psicología.

 Julia Morse, estudiante de 21 años de desarrollo infantil y psicología en Tufts University  & Skidmore College, Nueva York, llegó como voluntaria a la Fundación Madrina hace 2  meses. Entre las actividades que ha estado realizando destacan el apoyo en terapia de  grupo con adolescentes embarazadas y el taller de formación para madres en inglés. En la  siguiente entrevista comparte su experiencia y aprendizaje durante este tiempo.

¿Cómo llegaste a Fundación Madrina?

 Pues quería trabajar con adolescentes y también en el ámbito de la psicología, entonces  pregunté en mi universidad española dónde podría encontrar unas prácticas que incorporara esas dos cosas. Al final, Luis coordinador de prácticas de mi universidad, me mostró la Fundación Madrina y me encantó la idea.

¿Cómo animarías a los estudiantes internacionales que están en España para que colaboren como voluntarios en la Fundación Madrina?

Simplemente hay que informarles, mostrarles el trabajo que se hace aquí en la fundación y explicarles todo lo positivo que puede aportar en sus vidas.

¿Qué te ha aportado como experiencia laboral y personal ser voluntaria?

Creo que lo primero es la gente que he conocido. Siempre voy a recordarles cuando me vuelva a Chicago. He aprendido muchísimo sobre la psicología y diferentes culturas, porque las madres que van pasando por aquí vienen de diferentes culturas, religiones…etc. También ha sido muy interesante ver chicas mucho más jóvenes que yo y que ya tenían familia y debían ser mucho más maduras. Tienes que aprender a interactuar con esos casos, a acogerles y a escuchar y entenderles.

 ¿Si resumieras tu experiencia en dos frases o dos palabras, cuáles serían?

“Cambia tu vida y tu manera de pensar. Abre tu mente mucho más”. Nunca había conocido a alguien que tuviera niños tan joven, como muchas de las madres que suelen pasarse por la fundación, y que además, siga estudiando y siga luchando por sus sueños. Esto es un gran desafío. Es una inspiración.

Si no hubiera gente como todas las personas que trabajan en la Fundación Madrina, esas madres no recibieran tanta ayuda. Por eso es muy importante que la fundación siga haciendo la labor que hace.

(Elianny Heredia-Fundación Madrina)

 

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30
abril 12

Un sueño desde Honduras

Me llamo Gladys.

Vine de mi país con el propósito de poder hacer algo aquí. Una vez en España, me enteré de que estaba embarazada. En el primer momento quería irme, ahora quiero sacar adelante a mi hija Claudia que tiene 18 meses. Es tan pequeñina!

En Honduras trabajaba en UNIMER, una empresa que se dedica a fabricar, envasar y exportar productos comestibles: harina, kétchup, tomate frito. Yo empacaba los productos y les ponía las etiquetas. Entraba a trabajar a las 6.30 de la mañana y salía alas 18.30 de la tarde. Había turnos diferentes y en cada turno trabajaban unas doscientas personas. Tenía una hora para comer. Cada empleado llevaba su comida o la compraba en cafetería. La comida era variada: pollo asado, arroz, carne a la plancha…en Honduras se come mucho pescado pero también comemos tortillas: se pone un poquito de masa en la maquinita y te sale la tortilla hecha!

Normalmente comía con una compañera: Miriam. Justamente ahora,  me acaba de llamar desde Honduras para ver que tal estaba. En Honduras eran las cinco de la mañana y aquí era la una pero continuamos manteniendo el contacto.

Renuncié a mi trabajo. Quería probar a ver cómo era España. Quería salir adelante con mi niña Chabeli, que ahora tiene siete años y está en Honduras con mi madre.

Venia encantada de la vida por venir en avión. Aterricé en Madrid, en Barajas. Llegaba a un país muy diferente al mío,  este más avanzado y mucho más grande.

Ahora ya no me llama la atención nada.

Empecé a trabajar en una casa seis meses. Se me empezó a notar el embarazo  y tuve  que dejar el trabajo. Me encontraba prácticamente en la calle y conocí a Fundación Madrina. Allí me sentía un poco más bien, más segura. Sentía que me daban atenciones y  un techo donde iba a estar durante mi embarazo.

Ahora veo que con apoyo, se sale adelante con un niño. Por ello, quiero dar las gracias a la Fundación y a todas las personas que estuvieron y están a mi lado.

Tuve a mi niña, Claudia.

Vivo en uno de los pisos de Madrina con Milka que tiene un niño de 14 meses. Nos dividimos las tareas de la casa: limpieza, cocina, baños… y cada una compra lo que necesita para ella y para su hijo. Tenemos un plan de Fundación Madrina de que tenemos que defendernos solas. Nos apoyan y nos enseñan a sacar adelante a nuestros hijos por nosotras mismas. Hay otras chicas que están esperando y que también necesitan ayuda.

Encontré trabajo con ayuda de las Madrinas de la Fundación, sobre todo de Blanca y María.  ¿Que qué es una Madrina? Una Madrina es una mujer que te ayuda y te acompaña. Te dan consejos sanos. Recomiendo que siempre haya una Madrina ya que a veces te enfermas tu o tu niño y la Madrina te ayuda y te acompaña.

Ellas me ayudaron a hacer el Curriculum y empecé a trabajar en diversos sitios de empleada doméstica. Trabajaba de 9.00h a 17.00h y  dejaba a mi niña en una guardería. Cuando la recogía por la tarde,  la llevaba a casa.

Ahora mismo me he quedado de nuevo sin empleo. Vuelvo a mandar Currículum y desde la Fundación vuelven a ayudarme.

Quiero encontrar trabajo, quiero que las cosas me salgan bien, quiero poder traer de Honduras a mi hija Chabeli, quiero que Claudia y ella se conozcan.

Gladys

 

 

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2
abril 12

Aprendiendo a ser mamá

Karol y su hijoMe llamo Karol, soy de la República Dominicana y acabo de tener un niño.

Mi hijo se llama Ángel Roberto, nació el día 5 de marzo de 2012 a las 11.25  de la mañana y pesó 2790 gramos. Cuando nació se parecía mucho a su padre, con las manos grandotas. Ahora se parece mucho más a mí.

Al  verle sentí una emoción muy grande, y aunque el parto duele, se te olvida en seguida.

Mientras esperas al niño, parece que la vida te va resultar un poco más complicada, piensas que se te van a cerrar puertas y que te va a costar conseguir cumplir tus metas. Ahora que lo tengo en brazos, sé que esto no va a ser así y conseguiré lo que me proponga.  Mi propósito es verlo crecer, que sea un niño bueno, educado y feliz y lucharé por todo ello. Cuando te quedas embarazada nunca vas a estar sola. Siempre estás acompañada. Te cambian los valores, vives en un globo en el que lo único que te preocupa es tu hijo.

Los primeros meses no se duerme nada, te sientes muy cansada, te atacan los nervios cuando llora sin parar, no sabes donde le duele, si tiene hambre, si quiere que le coja… pero es muy bonita la sensación de verle reír por primera vez, llorar, observarle mientras duerme, en definitiva, es la mejor experiencia que he tenido a día de hoy en mi vida.

Mi única necesidad ahora mismo es encontrar un trabajo para poder sacarle adelante, estoy abierta a cualquier oportunidad profesional que se me presente; ahora que tengo a mi hijo me siento una mujer más fuerte y capaz de enfrentarme a cualquier reto.

Espero que mi testimonio sirva para animar a otras mujeres que se sienten asustadas ante la maternidad.  Aunque es normal tener ciertas dudas, tu hijo lo compensa todo.

Ángel Roberto

Me gustaría dar las gracias a toda la gente que me ha acompañado, en especial a Conrado y a mis compañeras del piso de Fundación Madrina.

Karol

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