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Un Día de la Madre especial

 

Me llamo Silvia, tengo 33 años y el pasado Día de la Madre fue el mejor de mi vida. Este día triste para mi, adquirió un nuevo significado lleno de alegría y optimismo. El pasado domingo vino al mundo mi hijo Daniel, aunque es superpequeñín, nació con tan solo 6 meses, ha llenado cada uno de los rincones de mi vida.

Cuando me entere que estaba embarazada me asusté. Debido a mi situación actual, sin trabajo y sin nada fijo, no sabía como ibamos a salir adelante. Yo he crecido sin padres y buscándome yo misma la vida, no quería que un hijo mío pasase por algo así. Afortunadamente di con un folleto de Fundación Madrina.

El mismo día que me entere del embarazo, nerviosa, llamé por teléfono. Enseguida me citaron y me recibió Conrado, me tranquilizó muchísimo, me contó todas las opciones que tenía y como me podían ayudar pero para ello tenía que cambiar algunos de mis hábitos. Sin dudarlo empecé a cambiar, iba a tener un bebé y tenía que luchar para que fuese feliz.

Mi niño ya tiene 18 días. Nació con seis meses de gestación, está en la incubadora pero ya ha transformado mi existencia. Es lo mejor que me ha pasado nunca, ha cambiado mi vida al completo, me ha devuelto las ganas de vivir.

Gracias a él he reorientado mi camino. Mis familiares se han percatado del cambio, se han dado cuenta que soy una nueva mujer, y hemos empezado a acercarnos. Hoy vienen a conocer a Daniel, estoy muy emocionada  porque nos vamos a reencontrar después de mucho tiempo.

El Día de la Madre nunca ha tenido mucho sentido para mí, crecí sin una, pero ahora ha adquirido un nuevo significado. Las enfermeras que cuidan de mi bebé me regalaron las pisadas de Daniel en una cartulina con un “Felicidades mamá”, fue el mejor regalo de mi vida, me emocionó muchísimo

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La maternidad me ha cambiado. Antes no hacía nada, me pasaba el día en el parque con mis amigos, ahora he dejado ciertas amistades, estoy haciendo un curso con  mis compañeras del piso Madrina (que por cierto son encantadoras) y las tardes me las paso en el hospital con mi bebé.

Gracias a Fundación Madrina tengo lo mejor de mi vida, Daniel, estoy recuperando a mi familia y mi vida ha recobrado sentido. Quiero decir a todas las chicas que se encuentren en mi situación que sean positivas, que se puede salir adelante y que ser madre es la mejor sensación del mundo. Mi único deseo ahora es que Daniel salga bien de la incubadora.

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